Una relación sin retorno
Los cruces de declaraciones, a través de los medios, entre la Provincia y la Nación tuvieron ayer nombres concretos: el gobernador José Manuel de la Sota y la ministra de Industria, Débora Giorgi, dejaron otra vez al descubierto que la relación entre el mandatario y el kirchnerismo no tiene retorno. Julián Cañas.
Los cruces de declaraciones, a través de los medios, entre la Provincia y la Nación tuvieron ayer nombres concretos: el gobernador José Manuel de la Sota y la ministra de Industria, Débora Giorgi, dejaron otra vez al descubierto que la relación entre el mandatario y el kirchnerismo no tiene retorno: lo que vendrá serán más capítulos de esta pulseada política.
De la Sota argumentó que aprovechó la presencia de la ministra de Industria de la Nación para hacer un reclamo “respetuoso” para que la presidenta Cristina Fernández escuche su propuesta de diálogo. “Si nunca me atienden, cómo no voy a aprovechar la presencia de una ministra para hacerle saber que nosotros estamos dispuestos a dialogar”, justificó el mandatario provincial.
Es lo que sucedió en el primer tramo de su discurso. Pero, en realidad, lo que desató la furia de la ministra de Industria no fue la exaltación al diálogo. Giorgi perdió la compostura cuando el gobernador hizo mención al Impuesto a las Ganancias, un tema urticante para el kirchnerismo.
Anoche, a través de la pantalla de Canal 10, Giorgi calificó de “mala” y “vieja” política la actitud del gobernador.
La funcionaria resaltó que De la Sota se refirió a una cuestión que es de exclusivo resorte de la Presidenta, como el impuesto a los salarios. Y acusó a De la Sota de tratar de llevar agua para su molino, en un acto en el cual había más de dos mil trabajadores que hoy están alcanzados por este gravamen.
Como en toda pulseada política, cada parte está convencida de tener la razón y la solución no aparece en el horizonte cercano.
La calificación de Giorgi marca que los K no tienen ninguna intención de sentarse a dialogar con De la Sota.
Desde la otra vereda, una frase de un influyente funcionario delasotista también indica que la pelea será la moneda corriente. “Los K no tienen término medio. Te encolumnás en silencio detrás de sus políticas o te convertís en el peor enemigo. Eso es la antipolítica. Vamos a seguir defendiendo los intereses de Córdoba, cueste lo que cueste”.
Ese era el escenario político antes del comienzo del acto de ayer en la planta de Renault. El cruce de declaraciones y el desplante de la ministra de Industria sólo sirvieron para corroborar el abismo que existe entre el delasotismo y los K.
Y ambos parecen cómodos en sus posiciones, de cara a un año electoral en el que los dos se jugarán mucho.

