Política, realidad y ficción
Pasaron cuatro años y otra vez los mismos candidatos, Mauricio Macri y Daniel Filmus, participarán del balotaje. Carlos Sacchetto.
Pasaron cuatro años y otra vez los mismos candidatos, Mauricio Macri y Daniel Filmus, participarán del balotaje para saber quién será el próximo jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Lo que no será lo mismo es el contexto político en el que van a enfrentar esa definición dentro de 15 días. Aunque no les guste a triunfadores y derrotados porque les quita méritos propios, pocas veces como ayer una elección en el distrito se nacionalizó tanto. Lo demuestra la fuerte polarización que indica algo más que las preferencias de los porteños por quién será el encargado de resolver los problemas ciudadanos. También estaba en disputa, por un lado, el modelo que encarna la presidenta Cristina Fernández, y por el otro la posibilidad de ponerle un límite a la supuesta "avalancha arrasadora" que pregona el oficialismo de la Casa Rosada.En cantidad de votos obtenidos, con una diferencia cercana al 20 por ciento, y también en esa respuesta opositora al relato cristinista, el vencedor fue claramente Mauricio Macri. Es imposible con esa ventaja perder la segunda vuelta.¿Entonces qué celebraban anoche los militantes del kirchnerismo? En primer lugar, haber crecido en el distrito algo más de cinco puntos con respecto a la primera vuelta del 2007, con el mismo Filmus.Esto significa haber hecho la mejor elección del kirchnerismo en la Capital Federal y el establecimiento de un piso nada desdeñable para la elección presidencial. Filmus no tuvo un solo voto más que Cristina, por lo que todo es de ella. Arrancar con el 30 por ciento del padrón porteño es una ventaja considerable.En segundo lugar, la celebración del kirchnerismo apuntó a darle continuidad al clima triunfalista de la invencibilidad y el "ya ganamos" que el relato oficial construye desde el poderoso aparato de difusión que financia con dineros públicos. La consigna fue clara: "hay que demostrar que perdió Filmus y no Cristina, que logramos el balotaje, que ganaremos la segunda vuelta y la elección presidencial".Un funcionario con despacho en la Casa Rosada le reconoció anoche a este cronista: "Si hay miseria que no se note", repitiendo el título con que Jorge Luis Borges encabezó aquel recordado artículo sobre la hipocresía argentina. Todo un símbolo.Ahora les será difícil seguir convenciendo con una ficción como la de "construir una nueva mayoría" en 15 días como dijo Filmus. También afirmó que el resultado fue obra de los medios y no de la gente. Otro símbolo. Con esa diferencia de votos que es indescontable, ¿le conviene al cristinismo exponerse a otra derrota? El balotaje porteño será una semana después de la elección en Santa Fe, donde los pronósticos les son igualmente desfavorables. Y una semana antes que los comicios en Córdoba, donde ninguno de los tres principales candidatos puede ser tildado de K.Anoche se pensó en no ir a la segunda vuelta. Cristina dijo no. Quiere mantener movilizada a la militancia cueste lo que cueste, aunque la realidad se oponga.

