Para las recetas, hay que esperar el 10 de diciembre
A poco más de un mes de los comicios municipales, Ramón Mestre cumple a pie juntillas el manual del gobernante electo. Rubén Curto.
A poco más de un mes de los comicios municipales, Ramón Mestre cumple a pie juntillas el manual del gobernante electo: con sucesivos viajes al exterior, salió casi totalmente de escena y mandó a su gente a cascotear a la actual gestión por su pobre desempeño. La estrategia supone marcar un escenario de descalabro –real o potenciado, según el cristal con que se mire–, que permita luego, con un piso mínimo de acciones de la nueva gestión, mostrarse como un paso adelante.Hace un par de semanas, los reclamos destemplados de las espadas políticas de Mestre (Marcelo Cossar, Javier Bee Sellares) al intendente Daniel Giacomino por un supuesto escamoteo de información pedida para la transición, marcaron el camino. Pero esos planteos fueron de orden político y su mayor consecuencia fue el ruido mediático respecto de que no habrá un lecho de rosas hacia el traspaso de mando el 10 de diciembre.Lo de Alberto Castagno y Luis Ellese ayer, fue cualitativamente diferente. Sus críticas se basaron en elementos técnicos y apuntaron no ya contra una presunta actitud del oficialismo de mezquinar datos, sino hacia algo más concreto: el desempeño financiero de las dos empresas municipales.La UCR ya grabó a fuego su negativa a mantener a ambas firmas como están y achaca a sus respectivos déficits buena parte de la responsabilidad por los desbarajustes que sufren las cuentas del municipio. Sin embargo, la avanzada mestrista hasta ahora sólo llegó al diagnóstico. Mostraron la "foto" que encontraron en ambas empresas, pero no adelantaron ni una palabra sobre qué harán con ellas."Eso lo anunciaremos el 10 de diciembre", dijo Cossar, y reiteró los trazos gruesos que Mestre anunció en campaña: privatizar Tamse y repartir su mochila (exceso de empleados, recorridos no rentables) entre varias prestatarias. Y ponerle un competidor privado a Crese.Esas alternativas suponen una dura pulseada con UTA (choferes) y Surrbac (recolectores de basura), a lo que habría que sumar los amagues de pelea que se han prodigado el intendente electo y el Suoem (municipales). Por ahora fuera de escena, Mestre disfruta del crédito electoral que le dieron los cordobeses, pero en 50 días deberá arremangarse para cambiar la sombría realidad que hoy cuestiona. Tres gremios lo esperan con la guardia en alto.

