Para el PJ, el único que perdió fue el juecismo
Sin Schiaretti, Unión por Córdoba destacó el triunfo de Mestre y "la caída" del Frente Cívico.
Habían pasado poco más de tres horas del cierre de la votación y ya todo había terminado en el local del PJ de la Capital. Héctor Campana y Alejandra Vigo habían dejado atrás la arenga consoladora rumbo a la Casa Radical, donde se reunieron con el gobernador Juan Schiaretti para saludar al intendente electo, Ramón Mestre. El mandatario provincial prefirió mostrarse en la tierra de los ganadores y no pisó el búnker de Unión por Córdoba en el que, horas antes, los dirigentes del PJ esparcieron a los cuatro vientos su teoría de interpretación del resultado."Primero, los datos indican que Mestre logró el mayor apoyo de los ciudadanos cordobeses; y segundo, la caída total del juecismo", explicó el presidente del partido y actual ministro de Gobierno, Carlos Caserio, para quien no era importante hablar "del segundo o el tercer lugar".Y fue más allá al señalar que hubo "una pérdida muy significativa del caudal de votos (del juecismo) que se ha repartido en el resto", pero que no se derramó en cantidades iguales, y menos aún para los candidatos de Unión por Córdoba que, dijo, "han sido los menos favorecidos". Caserio no hizo más que seguir la sintonía que minutos después de las 18 había establecido el jefe de campaña Juan Carlos Massei. El titular de la cartera de Desarrollo Social rechazó que el resultado obtenido sea un fracaso y más tarde, ya junto con Caserio y otros dirigentes, dijo que "Unión por Córdoba ha retenido el voto peronista". Interna. En un local inundado de caras largas, la música de cuarteto y la habitual marcha peronista, versionada en varios géneros musicales, servían, cada tanto, para automotivarse y levantar el ánimo. A Caserio y Massei se sumaron luego los ministros Roberto Avalle (Industria), Oscar González (Salud) y Tulio del Bono (Ciencia), el secretario de la Función Pública, Miguel Civalero; el titular de la Agencia Córdoba Deportes, Medardo Ligorria; además de candidatos a concejales, entre otros.La lectura del resultado se completó cuando Campana y Vigo llegaron al local de Humberto Primo al 500, después de pasar buena parte de la tarde en la residencia oficial de la Provincia."Esta fue una elección general, no ha sido una interna. Nadie tiene las puertas cerradas en el PJ, pero hay reglas", deslizó Campana poco después de hablar a la escasa militancia. Lo paradójico es que éstos no parecían pensar lo mismo. Por lo menos, eso dejaron trascender en los cánticos de bienvenida a la fórmula del partido, en los que repudiaron a Olga Riutort y gritaron que "el peronismo es de la Ale (por Vigo) y nadie más". Rodeados de pancartas con obras emblemáticas de la gestión Schiaretti, como el Centro Cívico, el Faro del Bicentenario y la ampliación del estadio Mario Alberto Kempes, Campana y Vigo hablaron poco, se emocionaron y dijeron prácticamente lo mismo. Ambos confirmaron que asumirán sus bancas como concejales, agradecieron el apoyo de los militantes, la confianza del gobernador Schiaretti y el respaldo del mandatario electo, José Manuel de la Sota."Participamos para ganar, no pudo ser", dijo Campana. Después, Vigo aseguró que fueron votados por "los peronistas orgánicos", mientras Campana se abrazaba con parte de su familia. "Vamos a hacer la autocrítica después", alcanzó a esbozar el vicegobernador.Atrás quedaban las jornadas de una campaña cuyos rastros sobrevivían en una pantalla gigante colocada en el pórtico del local, con las imágenes que 96 horas atrás inundaban los medios y que anoche ya nadie atinaba a prestar atención.

