Palos para el Gobierno y De Narváez
El nuevo candidato presidencial cuestionó el acuerdo del bonaerense con el radicalismo. Es un país desigual, dijo el santafesino.
Hermes Binner, un hombre cauto y de pocas palabras, se mostró ayer exultante. Aunque no fue una sorpresa su candidatura presidencial, ya que hace una semana rompió su alianza estratégica con el radical Ricardo Alfonsín ("no podíamos acompañarlo porque cambió los ejes de la construcción", en alusión al acuerdo de la UCR con el peronismo de Francisco De Narváez), recién ayer Binner se animó a mostrarse como candidato criticando por igual al radicalismo y al kirchnerismo. "En un país de abundancia económica hay una desigualdad social sin precedentes", lanzó como principal crítica al Gobierno. Sobre su amigo Alfonsín dijo: "La relación fue muy buena mientras construimos este frente progresista, pero después él decidió hacer otra cosa. Los grandes partidos son gigantes con pies de barro que se desmoronan", agregó. "Olé, olé, olé ola, no es Cristina, no es Alfonsín, es Hermes Binner conduciendo el país", cantaban ayer los socialistas entusiasmados. Con micrófono en mano, Binner se encargó de presentar a Morandini y a los candidatos del progresismo en las elecciones porteñas –Fernando Solanas–, santafesinas -su delfín Antonio Bonfatti– y bonaerense –Margarita Stolbizer. Y recordó el apoyo a Juez, quien no pudo viajar ayer a Buenos Aires. "Progresismo no es que la gente progrese, como dijeron por ahí –en alusión a De Narváez–, sino un acto colectivo para que todos sean felices y no el sujeto en forma individual", sostuvo Binner. El eje de los discursos de los principales referentes que acompañarán a Binner fue defender la creación de un espacio de centro-izquierda. "No es cierto que vengamos a debilitar a la oposición. Venimos a restablecer las verdaderas banderas del progresismo que fueron bastardeadas por el Gobierno", dijo duramente Stolbizer.

