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Obligado a mirar hacia la Casa Rosada

Mestre sabe que agarrará un municipio desbordado por los conflictos gremiales y cuyo presupuesto alcanza a duras penas para pagar sueldos y solventar el déficit de la Tamse y la Crese. Julián Cañas.

29 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Obligado a mirar hacia la Casa Rosada

Ramón Javier Mestre nunca será un radical K. Es más, como lo fue su padre, es un "orgánico" del partido centenario. Años atrás, se opuso tenazmente a un acuerdo político entre la UCR y Luis Juez, por ejemplo. Sin embargo, el intendente electo de Córdoba buscará un acercamiento con la presidenta Cristina Fernández, con el objetivo de conseguir apoyo para su futura gestión. El sucesor de Daniel Giacomino no lo va a admitir por ahora, pero en sus últimas declaraciones públicas dejó claro que va a tener una "excelente relación institucional" con el Gobierno nacional.Es más, el día después de la elección del 23 de octubre, Mestre llamó a alguien del entorno presidencial y Cristina aceptó hablar con él, para recibir las felicitaciones por su aplastante triunfo electoral.No fue un gesto común de la Presidenta. José Manuel de la Sota tiene la experiencia reciente de haber marcado el número del celular de un funcionario que sabía que estaba con ella, pero Cristina se excusó de atender.A poco más de 40 días de asumir como intendente de la ciudad en la cual vive el 38 por ciento de los habitantes de la provincia, Mestre sabe que agarrará un hierro caliente: un municipio desbordado por los conflictos gremiales y cuyo presupuesto alcanza a duras penas para pagar sueldos y solventar el déficit galopante de las dos empresas municipales: la Tamse y la Crese.A este difícil panorama se le agregan las dificultades que tendrá el próximo gobernador, que también heredará una provincia también envuelta en reclamos gremiales y con escaso oxígeno financiero. Mestre es consciente de que no recibirá el apoyo con obras que Schiaretti aportó en la Capital en los últimos dos años.En realidad, Schiaretti no hizo obras para apoyar a Giacomino, sino para apuntalar su propio futuro político. Su buena imagen como gobernante tiene mucho que ver con las cintas que cortó en la ciudad de Córdoba.Se sabe que De la Sota y Mestre tienen una buena relación y hablan más de lo que trasciende. Pero, hasta los propios delasotistas reconocen que, en este cono de incertidumbre que existe en la relación con la Casa Rosada, el próximo gobernador va a estar más preocupado en conseguir los fondos para pagar los salarios a los empleados públicos que en respaldar al nuevo intendente capitalino.En este contexto, Mestre sabe que la única caja con fondos para obras es la nacional. Una realidad que vive la mayoría de los intendentes cordobeses.¿Por qué el kirchnerismo debería respaldar a un intendente radical que nunca abandonará su partido? La respuesta es política y en beneficio propio. Cristina sacó el 34 por ciento de votos en la Capital en las últimas elecciones. Una cosecha de votos impensada algunos años atrás, pero, en comparación, menor que en otros grandes distritos electorales.Con estos números en la mano, algunos dirigentes K pronostican que la Presidenta tendrá una buena relación con Mestre. Cristina buscará fortalecer su inserción en lugares donde aún hay resistencia. Córdoba capital es uno de ellos. Allí reside la esperanza del intendente electo de conseguir oxígeno para su gestión.