Una novela de amor, odio e impuestos
¿Cómo recomponer con el Gobierno nacional una relación que permita reabrir el grifo del financiamiento que la Nación cortó desde enero sin dar ninguna explicación? Adrián Simioni.
Desde hoy, José Manuel de la Sota tendrá que empezar a pensar en lo mismo que se habrían puesto a pensar Luis Juez u Oscar Aguad, de haber ganado ellos las elecciones. Estos es, cómo recomponer con el Gobierno nacional una relación que permita reabrir el grifo del financiamiento que la Nación cortó desde enero sin dar ninguna explicación, pese a que la obligan leyes y convenios firmados bajo las narices de los jueces de la Corte Suprema de Justicia. El 29 de mayo de este año, el Gobierno nacional le debía a la Caja de Jubilaciones de Córdoba algo más de 300 millones de pesos. El día antes, el Partido Justicialista de Córdoba había participado del Congreso Nacional del PJ, en el cual el kirchnerismo hizo un operativo clamor por la candidatura de Cristina. En ese momento, en el PJ cordobés algunos pensaron que estaba todo resuelto y que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) comenzaría a girar los fondos. No fue así.Hoy, sólo la deuda previsional de la Nación acumulada desde enero bordea los 550 millones de pesos. Y, si se suman otros compromisos financieros que la Nación debería cumplir con la Provincia y no cumple, la cifra global roza los 1.100 millones de pesos, el seis por ciento de los ingresos globales y de todo tipo previstos por la Provincia para 2011.Por la Caja, la Provincia puede reclamar hasta el 31 de diciembre. Enero de 2012 ya es otro precio: ni siquiera hay un convenio firme que obligue a la Nación a financiar el déficit cordobés. Para el año que viene, el déficit previsional tendrá un piso de 1.500 millones de pesos. La sota y la reina. De la Sota tiene cómo negociar con Cristina Fernández. Por empezar, puede jugar el rol que la Presidenta le ordene para las elecciones del 23 de octubre y las del 20 de noviembre, si hay balotaje, además de acomodar las relaciones políticas con la Rosada hacia futuro. Sobre todo si, en el caso de que sea reelegida Cristina Fernández, el cristinismo saca a pasear la idea de una reforma constitucional, aunque sea para generar expectativas a un gobierno que no tendría chances de tercer mandato.Sin embargo, si la razón por la que la Nación restringe los fondos a Córdoba no es el goce sino la falta de dinero, la cuestión no será tan simple. Hay varios signos que apuntan en esta línea más complicada: Esta vez –a diferencia de 2009, cuando Juan Schiaretti estuvo a punto de emitir bonos– la Nación ha subejecutado partidas a casi todas las provincias. No es que esté discriminando a Córdoba. Sus propios gastos –en particular los desbocados subsidios energéticos y al transporte– han demandado reconducir plata de unas partidas a otras. Sus números globales ya no son los de antes. En el segundo trimestre del año, tuvo un déficit financiero de 1.821 millones de pesos. En el mismo trimestre de 2010, la Nación había tenido un superávit financiero de 1.265 millones. Es decir que, si antes la Nación no mandaba plata a Córdoba por placer, es posible que ahora haya sumado a ese motivo la necesidad. Si ése fuera el panorama para el año que viene, las cosas no se arreglarán con fotos y abrazos. Tampoco con la alternativa de recurrir a la Justicia una vez más: eso es un poco lento. Y la idea que levantaron algunos candidatos de exigir que parte de la recaudación nacional –que en su momento se desvió hacia la Anses– vuelva a ser coparticipada no es muy realista (muy probablemente moriría en el Congreso). En ese marco, lo que más le convendrá a la Provincia es que se mantengan los actuales niveles de inflación. Como se sabe, así suben sin pausa la recaudación propia del impuesto a los Ingresos Brutos y de Sellos y la coparticipada de IVA y Ganancias, mientras salarios y jubilaciones se devalúan. De hecho, así ha ido tirando la Provincia este año para cubrir el bache.¿Y si la inflación se frena? Esa es otra historia: en la primera entrevista que dio De la Sota a este diario en esta campaña, dijo –hablando sobre la Caja de Jubilaciones y citando a Bill Clinton– que "habría que ir pensando" en crear un impuesto "para mantener a las personas, que cada vez viven más".

