¿Nos conformamos con el "segundo mejor"?
Con el IPC privado, los diputados nos acercan la ventaja de una sola estimación privada. Es mejor que nada, pero es una muestra más del deterioro del indicador de inflación, porque no se sabe qué hay dentro de ese cálculo. Paula Martinez.
La intención de los legisladores parece buena: como el Gobierno, a través de onerosas multas, pretende que las consultoras no difundan más sus estimaciones de inflación, los diputados darán a conocer estos cálculos privados, para que la sociedad los conozca. Sin embargo, como cualquier "segunda mejor opción", tiene sus peros, los cuales no hacen más que evidenciar el deterioro que están mostrando los datos en la Argentina, después de que nos alejamos de la posibilidad del "primer mejor" (es decir, de un cálculo sin cuestionamientos del Indec). Antes de que los diputados difundieran el índice de precios al consumidor de las consultoras privadas, algunos economistas preguntaban en Twitter cómo se iba a hacer el cálculo, quiénes iban a integrar la muestra y cuestionaban que se mezclaran estimaciones sin saber las debilidades y fortalezas de cada una. Para quienes trabajan con datos como insumos, el tema no es menor. Saber cómo se llega a estos números es el punto de partida para ver si las conclusiones a las que se arriban son o no confiables.Con lo que difundieron ayer los legisladores, sólo se puede responder el primer interrogante: se trata de un promedio simple de la variación mensual e interanual que estimaron las consultoras (en este caso, fueron ocho). Nada más. No se informó cuáles son las ocho que respondieron (para evitar represalias y nuevas multas, se dijo) y, por supuesto, no se sabe cómo lo estimó cada una. En el informe de los diputados, se pueden mezclar cálculos bien o mal hechos, con mayores o menores recursos, con metodologías similares o diferentes. No lo sabemos. Es decir, dentro de ese número puede haber de todo.El gran vacío que dejó el Indec cuando comenzó a degradar la credibilidad del IPC obligó a las consultoras privadas a utilizar índices alternativos (como los de las provincias que mantienen independencia del organismo nacional) o a elaborar indicadores propios, para trabajar con datos que reflejen, más o menos, la realidad. Pero nada puede reemplazar esa medición.Ahora, aparece este índice que no se sabe muy bien de dónde surge. Lo único superador a lo que ya está es que ahora, para hablar de cálculos privados, no vamos a tener múltiples estimaciones, sino una sola.

