¿El no debate?
Por ahora los cordobeses no tienen perspectivas ciertas de asistir a un debate de ideas y propuestas entre los principales aspirantes a suceder al gobernador Juan Schiaretti. Julián Cañas.
A 50 días de las elecciones provinciales del 7 de agosto, por ahora los cordobeses no tienen perspectivas ciertas de asistir a un debate de ideas y propuestas entre los principales aspirantes a suceder al gobernador Juan Schiaretti. El postulante peronista, José Manuel de la Sota, ha dicho dijo que acatará el consejo de su jefe de campaña, Ramiro Agulla. El candidato del Frente Cívico, Luis Juez, advierte que si De la Sota no acepta el desafío, no afrontará un debate con el radical Oscar Aguad, quien sí manifiesta intención de debatir en cualquier circunstancia.Así, los candidatos quedan atrapados en sus intereses particulares en la campaña y no se asoman al umbral institucional que generaría un debate. Más allá del interés de periodistas y empresas de comunicación – La Voz del Interior impulsó junto a otros medios todos los debates preelectorales realizados en la provincia–, confrontar proyectos debería ser prioritario para los partidos políticos. El debate de propuestas fomenta la participación ciudadana y brinda pistas para decidir el voto. Córdoba marca el rumbo a nivel nacional en esta materia, ya que en otras provincias y entre candidatos a presidente no hay casi antecedentes de encuentros similares. Los próximos comicios son quizá la ocasión propicia para comenzar a institucionalizar esta práctica. La reforma política luego de la crisis electoral de 2007 era el momento para consagrar la obligatoriedad de debatir antes de cada elección. La ocasión pasó, pero no la oportunidad para seguir marcando el rumbo al resto de los argentinos.En esta nueva etapa democrática que arrancó en octubre de 1983, después de la dictadura más sangrienta de la historia, han transcurrido muchas campañas y elecciones. Pero la madurez es una materia pendiente en gran parte de la dirigencia.Para no debatir, siempre hay excusas: no exponerse a agravios, dificultad para explicar propuestas en un tiempo acotado... o mera especulación electoral. En síntesis, quien siente que está ganando no quiere perder esa ventaja y los que vienen detrás esperan acortar diferencias en un solo acto.Lo importante es dar la cara ante los ciudadanos y demostrar que es posible debatir propuestas.

