Nadie descarta que haya una fractura en la CGT
Cuando sólo faltan dos meses para que se renueven las autoridades de la central sindical, los grupos en pugna mantienen posiciones irreductibles.
Buenos Aires. A dos meses del congreso que renovará las autoridades de la CGT, los grupos en pugna mantienen posiciones irreductibles y no descartan una fractura de la central obrera. "Moyano o Moyano, sino nos vamos todos", concluyen los seguidores del actual secretario general. Sus rivales tienen diferencias entre sí: para los llamados "independientes" (el grupo de sindicatos más cercano al gobierno) Moyano debe integrar una lista de unidad, pero sin encabezarla; los denominados "gordos", grupo cuya cabeza más visible es el lucifuercista Oscar Lescano, quieren ver al líder camionero derrotado. Luis Barrionuevo y los gremios de la CGT-Azul y Blanca tampoco desean misericordia para con Moyano. Lescano ha dicho que su sector (más los "independientes") cuenta con 1.300 congresales. "¿Cuántos son los congresales? ¿1.700? ¿2.000, si hacen trampas? No importa, ya ganamos", afirmó. Desde el moyanismo las últimas cuentas le dan 900 delegados, sobre un total que estiman en 1.800. Apuestan, además, a un hecho inédito: los congresales tendrán voto secreto. Los moyanistas confían en que el imán de su jefe atraiga a delegados de gremios enemigos. Desde los "independientes" estiman que habrá 1.780: "Ese es el número que maneja Viviani (peones de taxis), que está a cargo de la secretaría gremial".Con tantos números en danza, este diario optó por una llamada a la Secretaría General de la CGT para averiguar la cantidad de delegados que se reunirán el 12 de julio en el congreso de la central obrera. "Falta mucho. Esto es una partida de ajedrez", fue la respuesta.Según se le escuchó decir a Luis Barrionuevo, "(Ricardo) Zanini les dijo a Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (ex Obras Sanitarias) y Gerardo Martínez (Uocra) que el próximo jefe de la CGT tiene que ser Caló". En esto coincide con los moyanistas, que le reprochan al metalúrgico Caló estar armando "una CGT amiga del gobierno". El barrionuevismo (con unos 50 gremios chicos alineados en la CGT Azul y Blanca) se acercó a los Gordos, donde también sobresalen el mercantil Armando Cavalieri, West Ocampo (sanidad) y Ricardo Pignanelli (Smata), para desbancar a Moyano. Todos ellos, a su vez, entablaron negociaciones con los "independientes", grupo que venía acompañando a Moyano en la mesa directiva de la CGT, hasta que éste se enfrentó a la Presidenta. Pero el espanto (a Moyano) no pudo unirlos. Gordos y barrionuevistas se ofendieron porque el miércoles pasado Antonio Caló no los invitó al cónclave celebrado en la UOM con los "independientes". En esa reunión, Caló informó que tenía mandato de su gremio para ir por la candidatura a la secretaría general de la CGT, aunque previamente se deberían agotar todos los medios para lograr la unidad. Uocra, UTA, porteros, municipales porteños (del poderoso Amadeo Genta), Upcn, más los ex moyanistas Viviani y Omar "Caballo" Suárez (portuarios) fueron a la cita de Caló. Este martes volverían a reunirse en la Uocra, pero esta vez con los "gordos" de invitados, quienes, ofendidos, decidirán un día antes si asisten o no.Gerardo Martínez (Uocra) es uno de los gremialistas más influyentes de los "independientes" y de los más cercanos al gobierno nacional. "Queremos una CGT unida, con Moyano adentro", afirmó a este diario. Alejandro Amor (62-Organizaciones) habla en un mismo tono: "La CGT tiene que tener un único programa, al estilo los 26 puntos que alguna vez levantó Saúl Ubaldini. Hay que ir por la unidad. Con todos, con Moyano y Barrionuevo". Entre los "independientes" está la idea de proponer una conducción tripartita, que incluya a todos. "Y si hay que votar entre dos listas, hay que hacerlo en un congreso ejemplar, de cara a la sociedad", dicen. "Nada de tripartita, ni colegiada; Moyano o Moyano", afirmó en charla con este diario Juan Carlos Murgo, integrante del consejo directivo de la CGT. A esta posición intransigente (que no deja margen al convite a negociar que los "independientes" le hacen al camionero) se sumaron las duras declaraciones de otro moyanista, Julio Piumato, que apuntaron directamente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Yo personalmente no me borré; me secuestraron, me torturaron, me tuvieron siete años preso, no me fui a mi casa ni me fui a hacer plata. No está mal dedicarse a hacer plata, sino caer en un proyecto personal", dijo el dirigente de los judiciales, en respuesta a la crítica que la Presidenta hizo al sindicalismo.Las miradas sindicales apuntan al próximo miércoles 23. Ese día se reunirá el Confederal de la CGT y de allí surgirá la Comisión de Poderes. Este órgano es clave: será el encargado de recibir los mandatos de los congresales, fijar el temario del congreso y admitir o rechazar las posibles listas de candidatos que se presenten. Por ahora, todo indica que Moyano tendrá el control de la comisión, y ésta será su plataforma para ir por otro mandato. Ese mandato que sus opositores (sindicales y políticos) quieren impedir, aun a riesgo de dividir la CGT.

