Temas del día:

Méritos de la oposición, sólo en el Parlamento

El poder K hubiera preferido que el Congreso siguiera con la modorra que lo caracterizó años atrás. No fue así. Fernando Micca.

16 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Fernando Micca
Méritos de la oposición, sólo en  el Parlamento

Suele decirse que la oposición no cumplió con las expectativas que despertaron las urnas de 2009, hace ya más de un año. En todo caso, la cuestión debería dividirse en dos cosas distintas: la oposición como alternativa política para el año próximo y la oposición parlamentaria, que ha actuado mucho y, últimamente, bien.

La oposición como alternativa política aún debe respuestas a la sociedad. El Acuerdo Cívico y Social acaba de romperse con el paso al costado de la Coalición Cívica que conduce Elisa Carrió. Quedan los radicales, el GEN de Margarita Stolbizer y el socialismo, referenciado en la figura del gobernador santafesino Hermes Binner. Sin Carrió, no es lo mismo.

Tampoco el Peronismo Federal o disidente ha logrado juntar todas las cabezas tras una candidatura común. Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Mario Das Neves, Felipe Solá, los hermanos Rodríguez Saá y Francisco de Narváez juegan cada uno su partido propio. No han hecho una propuesta a la sociedad para sustituir a los Kirchner.

Es decir que, como propuesta política, las dos grandes vertientes opositoras -el "panradicalismo" y sus aliados, por un lado, y el peronismo disidente, por el otro- aún no aseguran gobernabilidad para 2011, lo que alimenta el sueño K de permanecer en el poder.

Pero no puede decirse lo mismo de la tarea legislativa. En un principio, la oposición se enredó en temas que pasan lejos del interés de la gente, como los avatares de Martín Redrado y Mercedes Marcó del Pont al frente de Banco Central o el manejo de las comisiones parlamentarias. Pero luego, si el Congreso se embarcó en el tratamiento de temas importantes, como la continuación o no de los superpoderes, la ley de glaciares, la normalización del Indec o la nueva reforma del Consejo de la Magistratura, fue por presión opositora; es decir, por mérito de radicales, socialistas, carrioístas y peronistas disidentes que obligaron al oficialismo a debatir estos temas en el Parlamento.

El poder K hubiera preferido que el Congreso siguiera con la modorra que lo caracterizó años atrás, cuando se limitaba a votar lo que enviaba la Casa Rosada. Pero el impulso opositor obligó al Congreso a jugar un rol activo, con debates a fondo en temas importantes. Eso es mérito exclusivo de la oposición, que en el Congreso acorrala al oficialismo y parece dar más respuestas que como alternativa de poder para 2011.