Macri pisa el freno y relativiza una alianza con Aguad
"Las conversaciones con élno son en esos términos", aseguró el jefe de Gobierno porteño. Se esmeró en diferenciarse de Daniel Scioli.
Mauricio Macri, el jefe de Gobierno porteño, está cercado por problemas de gestión, muchos de los cuales tienen que ver con la ofensiva del Gobierno nacional, con quien su grado de enfrentamiento se profundiza con el paso del tiempo. Sin embargo, en las conversaciones del jefe de Gobierno siempre hay un lugar importante para la política, específicamente en lo que hace al presente del PRO, lo cual tiene que ver con el armado nacional del partido.Para sostener sus aspiraciones presidenciales para 2015, Macri quiere tener una base de sustentación fuerte en Córdoba, Mendoza y Tucumán, además de los distritos donde tiene gran presencia: Capital Federal, Buenos Aires y, desde hace poco, Santa Fe.El radicalismo de Córdoba, hace poco tiempo, lanzó al aire una sospecha: "Macri se quiere robar a Oscar Aguad".Con más o menos intensidad, la versión caminó puertas adentros de la UCR y luego salió a pasear por las calles de Córdoba. Aguad nunca habló del tema en público. Ahora, y por primera vez, Macri lo hace: "Yo tengo mucho respeto y afecto por Oscar, pero las conversaciones con él no son en esos términos". –¿Por dónde pasa su diálogo con Aguad? –Nosotros siempre hablamos de preocupaciones compartidas acerca de lo que está pasando en el país, por ejemplo con el caso YPF, que fue una confiscación inconducente y que además nos transportó a una discusión antigua. El futuro pasa por el análisis de una energía no contaminante, por disponer de una tecnología que nos permita tener un suministro de energía barata y en cantidad para poder subsistir. No podemos discutir cosas que se discutían hace 50 años. –Su armado cordobés no dependerá entonces de las estructuras de los partidos políticos tradicionales. SEnD Sí, totalmente, aunque el PRO siempre es un lugar en el que confluyen muchos peronistas, radicales, representantes de partidos de centro y mucha gente que no hizo nunca política como el caso mío, y también el de Gabriela Michetti o Miguel del Sel, entre muchos otros. Además, la juventud de nuestro partido es una de las grandes alegrías que tenemos en todo el país. Es muy dinámica, aunque sabemos que existe una mayoría de jóvenes escéptica de la política. Pero los que se acercan lo hacen para defender una idea y transpirar la camiseta, no hay cargos ni puestos en ningún lugar. –Habla de Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Tucumán. ¿El resto no le importa? –En los demás distritos todo dependerá de los dirigentes que vayan surgiendo y que se animen a participar. Nosotros apostamos a gente nueva, que se comprometa con el futuro del país. La verdad es que sólo tendremos una política más transparente si aportamos mayor compromiso. También apostamos a sumar a dirigentes del oficialismo que están muy disconformes y que estén dispuestos a salir de las estructuras del kirchnerismo. Ellos serán bienvenidos, claro. –¿La elección legislativa puede anticiparse? –Se habla mucho de eso, es cierto. –¿Eso apurará su armado político? –Sí, pero cuando llega el momento también del otro lado se generan definiciones. Cuando uno habla y convoca, los interlocutores suelen responder: "Esperemos un poco, que la cosa esté más cerca. Quiero ver". Lamentablemente en la Argentina la política se ha puesto muy especulativa. Todo el mundo mira y orejea encuestas. Yo, si en algo estoy tranquilo, es que cuando pongo la cabeza en la almohada pienso en ideas, no en encuestas. Yo vine a la política para ayudar a que estemos mejor, no para durar. Para esto lo primero que hay que hacer es decir la verdad. –¿Compite con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, por captar a las capas no kirchneristas o antikirchneristas para 2015?– Primero hay que decir que falta mucho para saber quiénes serán los candidatos, especialmente en el kirchnerismo. Segundo, más allá de la buena relación personal, él ha elegido y está en el kirchnerismo. Esa es una enorme diferencia. Tenemos coincidencias en lo humano y en las formas, pero partimos de visiones distintas de país. Creo que lo que se hizo en términos de aislamiento, de confrontación y de negación de problemas como la inflación es muy destructivo, él lo ve como algo bueno… –¿No tiene ningún puente con el Gobierno nacional? –Nada, absolutamente nada. La Presidenta se ha ocupado en tener cero contacto con el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Hay mucho enojo con estos 10 millones de argentinos que vivimos, trabajamos y estudiamos acá, en la Capital Federal. Eso es porque no se le ha dado apoyo a la propuesta del Gobierno nacional. –Es uno de los pocos gobernantes que tiene superávit. ¿Eso le permite hablar? –Por supuesto. La autonomía que conservamos, sobre la base de una enorme austeridad, nos permite opinar libremente y defender a los que no comulgan con el kirchnerismo y creen en una sociedad más tolerante, más democrática, más diversa y menos prepotente. Un gobernante que tiene necesidades económicas no puede hablar y opinar porque la primera exigencia que ellos ponen es el silencio y la incondicionalidad absoluta. –¿Detrás de todo esto está la presidenta Cristina Fernández? –Lamentablemente, sí. Es parte de la forma de hacer política del kirchnerismo que tiene como eje destruir a los que piensan distinto y someter a los que piensan igual. Por ejemplo, los gobernadores del oficialismo viven una situación complicadísima, y por la falta de recursos no pueden ni expresarse.Estrategia. "Al que tiene necesidades, los K lo someten o no lo dejan hablar y opinar. Le exigen silencio y que sean incondicionales absolutos".Más información- Definiciones al paso y con tonada cordobesa

