Las implicancias políticas del acuerdo
El gobernador Juan Schiaretti estampará mañana la firma del acuerdo por la deuda provincial con la presidenta Cristina Fernández. Julián Cañas.
El gobernador Juan Schiaretti estampará mañana la firma del acuerdo por la deuda provincial con la presidenta Cristina Fernández. La negociación fue ardua y se habló de números, pero a la hora de presentarlo, ambas partes apuntarán a lo político.
El Gobierno lo mostrará como un beneficio que les brinda a las provincias. Es probable que la Presidenta se refiera al federalismo. Pero, en realidad, aliviar la carga de las deudas es un viejo reclamo de los gobernadores, que se concretó cuando la oposición acorraló a los K con coparticipar el Impuesto al Cheque.
Por su parte, Schiaretti deberá lidiar con las críticas opositoras, por cuanto debió ceder una parte del reclamo contra la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) por 1.220 millones de pesos. Recibirá 721,9 millones de pesos (421,9 millones serán descuento de deuda y 300 millones dinero "fresco").
Estos 300 millones son algo así como un ahorro forzoso: fondos que la Nación no envió en años anteriores y que se recibirán ahora por esta única vez.
Por lo tanto, su destino debería ser una inversión y no los gastos corrientes. Sería un error pagar con estos fondos extraordinarios sueldos o el déficit de la Caja de Jubilaciones, porque el próximo año, cuando se tengan que solventar los mismos gastos, ya no estarán estos 300 millones, que llegarán por única vez.
En los umbrales de la campaña, los opositores hicieron conocer su rechazo al acuerdo, sin contemplar que el desendeudamiento también beneficiará al próximo gobernador.
Schiaretti procurará que el convenio sea aprobado en la Legislatura con algunos votos más que los del oficialismo. De allí, que presentará una zanahoria para buscar adhesión: anunciará un fin específico de obra para los 300 millones de pesos que recibirá del Gobierno nacional.

