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La mayor suba del gasto de la era K

Sólo hay un desafío en el horizonte inmediato. Pero no es sencillo. Adrián Simioni.

06 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La mayor suba del gasto de la era K

La economía no para de dar señales positivas. Las ventas de autos son récord. La recaudación subió en marzo 31 por ciento. La disparada inflacionaria de enero-marzo se frenó. Todo el mundo -el Gobierno, las consultoras privadas, los empresarios- eleva las previsiones de crecimiento. La cosecha será portentosa, con buenos precios. El canje de la deuda avanza y por eso se espera una reducción del costo de financiamiento para la deuda pública, que si no resulta mejor aun no será tanto por culpa de Amado Boudou, sino por las derivaciones de la crisis europea. No se puede pedir más. Sólo hay un desafío en el horizonte inmediato. Pero no es sencillo.

El nivel del gasto público nacional sube a un ritmo que no parece sostenible. Vale analizar el primer trimestre del año. En la fase fiscalmente más responsable del kirchnerismo (2003-2007), en los primeros tres meses, la recaudación subía, en promedio, 29,1 por ciento por año. El gasto aumentaba 28,1 por ciento. En 2009 y 2010 la relación se invirtió: la recaudación sube un promedio 20 por ciento cada año, contra un gasto que se dispara a un promedio de 28,4 por ciento por año.

Y eso que entre los dos períodos hay fuertes diferencias. Por un lado, el Gobierno pasó a percibir, como si fuera un impuesto, dentro de lo que se considera recaudación, los aportes y contribuciones a la seguridad social que antes iban a las AFJP. Por el otro, mientras antes el Gobierno afrontaba dentro de sus gastos el pago de su deuda (le compraba los dólares al BCRA para saldar esos pagos y el BCRA absorbía esos pesos), desde hace dos meses ha dejado de darle los pesos al BCRA. Ahora, Fondo de Desendeudamiento mediante, el Central recibe un pagaré (una letra) por los dólares, que van a pagar la deuda, mientras el Gobierno vuelca los pesos al mercado.

El año pasado, la administración de Cristina Fernández justificó el disparo de las erogaciones en su decisión de responder a la crisis no con un "ajuste neoliberal", sino volcando recursos fiscales. Pero la verdad es que en los últimos años el gasto público aumenta independientemente de cuál sea la situación económica: 30,8 por ciento en el primer trimestre de 2008; 24,3 por ciento en 2009 y 32,5 en 2010. De hecho, la suba del gasto en el primer trimestre de este año -con la actividad económica al rojo vivo- es récord en todo el período kirchnerista. Al mismo tiempo, el aumento de la recaudación trimestral (más allá del muy buen desempeño de marzo), es el segundo más bajo en los ocho años K.

El ajuste de Cristina

Prácticamente, no caben dudas de que el pico inflacionario de enero-marzo respondió en gran medida al efecto macroeconómico del gasto público. Y que esa inflación fue el modo en que la economía hizo el ajuste que la Presidenta endilga en sus discursos a las "recetas neoliberales".

Esta inflación motorizada fiscalmente está condenada a reaparecer si el Gobierno no pisa el freno, sobre todo en un contexto en el que las presiones por aumentos salariales montadas sobre la inflación percibida y la esperada han encendido por sí solas motores adicionales.

Ya hubo otros picos de inflación y no pasó nada, pensarán algunos. Pero, entonces, la enorme ventaja cambiaria conseguida con la pesificación asimétrica se bancaba el incremento de precios internos. Hoy, ese puntal del "modelo" está apenas por encima de la línea de flotación. Hay varias señales, chicas y grandotas:

Una muy notoria en Córdoba es, por caso, la situación de los call centers , que aparentemente fueron sólo golondrinas de un par de veranos. Son pocos los que siguen prestando servicios al exterior; muchos, los que ya sólo los prestan a un mercado interno muy chico para tantos; y algunos, los que ya están reduciendo personal o directamente cerrando.

El renovado malestar del complejo agroexportador es otro signo. Los precios de los granos ya no son los más altos de la historia y el tipo de cambio efectivo del sector está cada vez más cerca del 1 a 1.

El crecimiento de las importaciones es otra muestra. Aun cuando persisten las trabas impuestas por el Gobierno y que han generado malestar con los dos principales socios del país: China y Brasil. Por eso el superávit comercial del primer trimestre cayó 41 por ciento respecto de 2009.

Qué paradoja la de Mercedes Marcó del Pont. Haber pasado tantos nervios en su camino al Banco Central para afrontar una situación que reclama a gritos una ortodoxia que ella aborrece.