La conexión política
Con la citación de la Justicia como imputado, Capaccioli tiene un motivo para estar preocupado. Julián Cañas.
"Acá me ve, muy tranquilo y disfrutando del Mundial", fue la respuesta de Héctor Capaccioli a un cronista de la agencia DyN, que el lunes pasado lo encontró en el museo Nelson Mandela, en Soweto. La consulta era inevitable: su situación judicial.
Si algún periodista lo encuentra hoy en Sudáfrica y le hace la misma pregunta, el ex funcionario K ya no podrá responder lo mismo. Con la citación de la Justicia como imputado, Capaccioli tiene un motivo para estar preocupado. Lo mismo debe ocurrir en la Casa Rosada.
El ex funcionario que manejó la ostentosa caja de subsidios estatales de las obras sociales gremiales deberá explicar los motivos por los cuales empresarios farmacéuticos que fueron beneficiados con fondos públicos terminaron como aportantes de la campaña de la entonces candidata presidencial Cristina Fernández de Kirchner.
Capaccioli, quien llegó al Gobierno de la mano del entonces todopoderoso jefe de Gabinete, Alberto Fernández- hoy desterrado del dominio kirchnerista- tuvo la responsabilidad de ser el recaudador del oficialismo en aquella campaña de 2007.
Hábil negociador, el ex funcionario debía controlar el manejo de los mil millones de pesos anuales que la Administración de Programas Especiales (APE) distribuyó entre las obras sociales sindicales.
La APE repartía los fondos de acuerdo a la sintonía que los gremios tenían con el Gobierno: mucho para los amigos y nada para los enemigos.
En esa lógica, hay otro influyente personaje que también tiene motivos para estar preocupado: Hugo Moyano. El titular de la CGT y líder del Sindicato de los Camioneros, puede quedar involucrado en esta investigación.
El gremio fue el más beneficiado por la APE en los últimos cinco años.
Otro juez federal, Claudio Bonadío, investiga en otra causa supuestas irregularidades en la utilización de los fondos de la APE que hizo la obra social de los camioneros.

