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El juecismo y sus fantasmas

En 2003, el juecista Partido Nuevo, que luego se provincializaría con el nombre de Frente Cívico, irrumpió en el escenario político capitalino con un triunfo contundente de su líder, Luis Juez, en la Municipalidad.Javier Cámara.

20 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El juecismo y sus fantasmas

En 2003, el juecista Partido Nuevo, que luego se provincializaría con el nombre de Frente Cívico, irrumpió en el escenario político capitalino con un triunfo contundente de su líder, Luis Juez, en la Municipalidad de Córdoba. Aupado en el reclamo de "que se vayan todos", esa victoria, con más del 56 por ciento de los votos, quebró el histórico bipartidismo que hasta entonces sólo había reconocido a radicales y peronistas como protagonistas de la política local. Dos años después de la irrupción municipal, en la elección de diputados nacionales, el juecismo salió segundo detrás de Unión por Córdoba, logró tres bancas en el Congreso de la Nación (Daniel Giacomino fue uno de los que asumieron por esa fuerza) y desplazó a la UCR a un tercer lugar. En 2007, a pesar de la mediocre gestión en la Municipalidad, el líder del Frente Cívico quedó a un paso de convertirse en gobernador de la Provincia, en una elección polémica que terminó favoreciendo a Juan Schiaretti. Parecía entonces que la "cuña" juecista había enviado al olvido al bipartidismo, tanto en la ciudad de Córdoba como en la provincia. La disputa por la denuncia de fraude no sólo disimuló la primera derrota juecista sino, también, el hecho de que el Frente Cívico no había logrado trasladar su hegemonía capitalina al interior provincial por falta de estructura partidaria.Dos años más tarde, los cordobeses eligieron a Juez senador nacional junto con su compañera de espacio Norma Morandini, hoy candidata a vicepresidenta de la Nación, en fórmula con el socialista Hermes Binner. Sin embargo, esa elección puso en evidencia los signos de debilitamiento de la "cuña" juecista. La lista radical de candidatos a diputados nacionales fue la más votada, incluso por encima de la del Frente Cívico, y ese hecho y la elección de Ramón Mestre como senador nacional volvieron a poner en carrera a los candidatos de la UCR. No sólo los periodistas advirtieron entonces sobre la caída de Juez. Algunos dirigentes juecistas lo reconocieron. Pero el personalismo del fundador del partido, su "intuición", la creencia de que el ciclo del PJ había terminado y que el acceso a la gobernación era un trámite impidieron la autocrítica.José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti y el radicalismo hicieron los deberes que el Frente Cívico no concretó. El 7 de agosto, Juez y su partido chocaron contra la realidad. La desorientación se convirtió en duelo con la derrota del domingo y nadie sabe hasta cuándo seguirá, a pesar de las intenciones del líder del espacio. Juez dice haber aprendido que para darles contenido a sus convicciones hace falta institucionalidad. Por eso señala que buscará darle estructura provincial al partido; que estará más cerca de su bloque legislativo provincial para evitar que se le fuguen sus integrantes y para seguir ostentando el lugar de primera minoría y principal oposición al delasotismo. Anticipa que será "un referente de la oposición nacional" en el Senado y que mantendrá los equipos técnicos para que en 2015 sea "la" opción.¿Le darán otra oportunidad los cordobeses? La respuesta está llena de fantasmas y no sólo dependerá de Juez. Unión por Córdoba y la UCR, ambos desde el poder, intentarán enviarlo al olvido.