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Frente antiK: cautela sindical en Córdoba

Dirigentes de las dos CGT advierten que todavía no está definida la conformación de esa alianza. José Pihen, a cargo de la Regional Córdoba y legislador delasotista, dice que no involucrará a la central obrera. Suárez propone un debate interno antes de sumarse.

13 de mayo de 2013 a las 01:00 p. m.
Redacción La Voz
Frente antiK: cautela sindical en Córdoba
Aliados. Hugo Moyano junto a De la Sota, durante al acto del pasado 1º de mayo en Córdoba (Antonio Carrizo/La Voz).

Aunque las dos CGT cordobesas tomaron desde hace tiempo distancia del Gobierno nacional, y una de ellas está enrolada con el moyanismo, sus conducciones expresan una postura de cau­tela sobre la posibilidad de sumarse a la alianza anti K que encabezan el gobernador José Manuel de la Sota y Hugo Mo­yano, jefe de la central obrera opositora.

Si bien el oficialista José Pihen, a cargo de la CGT Regional Córdoba, y Gabriel Suárez, ­secretario adjunto de la CGT ­Nacional y Popular Rodríguez Peña, participaron del acto organizado por el Gobierno de Córdoba en el que se lanzó el frente anti K, ambos dirigentes concuerdan en que es necesario analizar cómo evoluciona políticamente esa alianza antes de sumarse.

La presencia en ese frente 
del diputado del peronismo disidente Francisco de Narváez y la po­sibilidad de que se sume Mauricio Macri (PRO) es cuestionada por los cegetistas cordobeses y por dirigentes de otros gremios que integran ambas centrales.

Pero además de algunas coincidencias, también hay posturas que diferencian a las conducciones de las dos CGT en que está dividido el movimiento obrero cordobés.

José Pihen, quien además 
de secretario adjunto a cargo de la CGT Regional Córdoba es legislador delasotista, anticipa que institucionalmente no in­volucrará a esa central obrera dentro de la alianza opositora al cristinismo. Aunque Pihen es un delasotista histórico y tiene un compromiso político con De la Sota asegura que, en caso de sumarse a esa alianza, lo ­hará a título personal. “Como CGT, obviamente que no me sumaré”, promete el también ti­tular del Sindicato de Empleados Públicos.

Ocurre que dentro de la CGT oficialista, que reúne a la ma­yoría de los gremios, conviven también sindicatos kirchneristas como la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) y la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba.

No obstante, el titular del gremio mercantil, el kirchnerista Pablo Chacón, considera que la presencia de integrantes de la conducción de la CGT en la alianza compromete a la central obrera. Sin vueltas, ejemplifica que si Pihen decide sumarse a la alianza anti K, debería renunciar como adjunto 
de la CGT.

Aunque rescata el liderazgo sindical de Moyano y su postura contra el menemismo, Pihen objeta la metodología del camionero por disputarle afiliados a otros sindicatos. También recuerda que fue aliado del modelo que ahora cuestiona y que obtuvo sus beneficios.

Gabriel Suárez, secretario adjunto de la moyanista CGT Rodríguez Peña, remarca que antes de sumarse al frente deberá realizar un “debate interno profundo”, como secretario general de Luz y Fuerza y como dirigente cegetista.

Suárez no oculta su total identificación con los planteos sindicales y políticos de Moyano –de quien es amigo personal–, pero advierte que como titular de Luz y Fuerza nunca estaría junto a Macri.

Procurando dejar de lado un enfrentamiento que proviene desde que De la Sota intentó privatizar la Empresa Provincial de Energía de Córdoba, Suárez considera que el gobernador cambió y reconoció errores, aunque reconoce que en el sindicato lucifuercista todavía “hay heridas por cicatrizar”.

“Creo que el Gobierno de Córdoba se ha abierto al diálogo, que ha reconocido los errores que ha cometido, que va madurando en un proceso de crecimiento”, elogió.

Desde la Unión Obrera Metalúrgica, Rubén Urbano, alineado con el delasotismo, aclara que no se sumará activamente al frente opositor y aduce que está dedicado de cabeza a la ­gestión sindical. También pone fuertes reparos en la partici­pación de De Narváez y eventualmente de Macri en esa alianza. Y de paso recuerda que Moyano formó parte durante muchos años del modelo que ahora enfrenta.

Desde la UEPC, Juan Monserrat, anticipa que no participará y descree que Moyano pueda sumarle a De la Sota electorado independiente, aunque sí una estructura en la provincia de Buenos Aires.

El armado opositor. Puntos de vista:

José Pihen (Titular de la CGT regional Córdoba). "Como CGT, obviamente, no me sumaré. Personalmente estoy en el Justicialismo de Córdoba, pero he rescatado un montón de cosas del Gobierno nacional. Concuerdo con Hugo Moyano en los planteos que se refieren a la defensa de los intereses de los trabajadores. Pero hay cosas que no estoy de acuerdo, como su disputa permanente por afiliados de otros gremios. Y hay algunas extrañezas como que Moyano fue aliado del Gobierno nacional y tuvo beneficios".

Gabriel Suárez (Adjunto de la CGT Rodríguez Peña). "Vemos esta alianza como un armado nacional que puede tener algún tipo de acompañamiento del movimiento obrero de Córdoba. Pero antes de sumarnos tenemos que hacer un debate interno muy profundo como gremio (Luz y Fuerza) y como CGT. A nosotros nos representa el compañero Hugo Moyano, pero a Luz y Fuerza no la va a representar Mauricio Macri. Creo que el gobernador De la Sota ha cambiado, que hay diálogo y que hay un reconocimiento al movimiento obrero".

Rubén Urbano (Titular de la UOM). "Creo que el modelo K tiene fecha de vencimiento en 2015. Y me parece bien que haya opciones; pero las alianzas tienen que estar formadas con un plan estratégico. Tuvimos una alianza contra Menem y terminó en eso nomás. Esta alianza de De la Sota con Moyano no es para que ande mal, pero hay que tener mucho cuidado. Moyano formó parte del modelo. No vamos a participar activamente, porque estamos dedicados a la gestión sindical. Podemos apoyar".

Juan Monserrat (Titular de la Uepc). "En ese frente no voy a participar. De la Sota permanentemente dijo que el sector del movimiento obrero, y particularmente Moyano, no medían absolutamente nada desde la consideración del electorado independiente. Más que una alianza programática es una necesidad de sostener un proyecto anti-K. En la CGT Córdoba, en la que estamos, hay una cuestión de respeto, y vamos a permanecer adentro. Pihen pondrá el acento en el concepto de la unidad".

Pablo Chacón (Titular de Comercio). "Estamos totalmente en contra de esta alianza porque la integra Moyano, con quien hemos tenido serias dificultades y no compartimos para nada su posición. Dice que hay que respetar la ley y la viola permanentemente. Si la Confederación General del Trabajo Córdoba se suma a esta alianza vamos a renunciar a esa central. Creo que si quienes la encabezan se suman a esta alianza, aunque sea a título personal, deben renunciar a sus cargos en la CGT".