Entre el peronismo orgánico y los votos
El PJ sufrió ayer un nuevo fracaso en las elecciones municipales de la ciudad de Córdoba. El oficialismo gastó en la campaña más del doble que el resto de los 10 partidos y terminó tercero. Julián Cañas.
Los dirigentes peronistas acordaron anoche dos posturas para salir a dar explicaciones por un nuevo fracaso en las urnas en las elecciones municipales de la Capital: Olga Riutort ya no pertenece al partido y el único perdedor de la jornada fue Luis Juez, por la debacle electoral del Frente Cívico en su principal bastión electoral. Por el envión anímico que significó mantener el poder en la Provincia, anoche no hubo lugar para la autocrítica en el PJ capitalino, por el tercer puesto obtenido, después de haber gastado en la campaña más del doble de lo que destinaron los restantes 10 partidos que compitieron por la sucesión del intendente Daniel Giacomino.Por segunda elección municipal consecutiva, la peronista disidente Olga Riutort derrotó a la fórmula oficial del PJ. Cuatro años atrás, había sumado más votos que el delasotista Roberto Chuit. Ayer, por mayor margen, dejó tercera a la fórmula Héctor Campana-Alejandra Vigo, quienes recibieron un decidido respaldo del gobernador Juan Schiaretti. Hubo otro apoyo más medido, pero apoyo al fin, del próximo gobernador, José Manuel de la Sota.Sin embargo, la primera lectura rápida de la cúpula del oficialismo es que Riutort se quedó con gran parte del electorado del Frente Cívico y que el peronismo mantuvo su caudal de votos.Alejandra Vigo, esposa del gobernador Schiaretti, no dejó lugar para las dudas, al dirigirse a sus militantes. "Los peronistas orgánicos nos votaron a nosotros".Luego de esta definición, vinieron un rosario de frases de ocasión, del estilo "la gente esta vez no nos votó" y "respetamos el veredicto de las urnas".Schiaretti, quien le puso el cuerpo a la campaña capitalina y trató de polarizar la elección entre el radical Ramón Mestre y su candidato, anoche evitó ir al búnker peronista para acompañar a sus dirigentes en la derrota.La decisión del gobernador de poner en juego la imagen de su gestión y su capital político, seguramente tendrá consecuencias en la interna peronista. Schiaretti no sólo respaldó la candidatura de su vicegobernador y la de su esposa, sino que puso a toda la estructura del PJ Capital, que le responde, detrás de sus candidatos.Ahora, Schiaretti deberá dar explicaciones por el tercer lugar en los comicios de ayer. Debió afrontar la misma responsabilidad en las elecciones legislativas de 2009, cuando decidió impulsar –también con una fuerte inversión publicitaria– la postulación a senador nacional de Eduardo Mondino, quien terminó tercero detrás del juecismo y el radicalismo.De la Sota hoy está más preocupado por armar su gabinete y por empezar a cumplir sus promesas de campaña, que por intervenir en la interna del PJ capitalino. Pero en los próximos meses se encargará, de manera diplomática, de resaltar que el armado para la elección municipal fue responsabilidad de Schiaretti.También el próximo gobernador ya se encargó de tender algunos puentes con dirigentes capitalinos que se automarginaron de esta campaña, distanciados de Schiaretti. Tal es el caso de Diego Hak, quien terminó segundo en la última interna peronista. La duda que anoche rondaba en el oficialismo es si De la Sota tratará de acercar posiciones con Riutort.

