El árbol del cospel, el bosque del sistema
La Municipalidad, en diciembre, no paga a proveedores. Todo lo que ingrese es para sueldos de sus empleados, y los de Tamse y Crese. Virginia Guevara.
La frase más repetida en las áreas donde se manejan los recursos municipales dice que "no se pasa de grado" si antes de fin de año el Concejo Deliberante no aprueba una suba del boleto del transporte urbano. Consideran que esa "previa" sería imposible de levantar en 2011, ya que tarde o temprano serían las arcas comunales las que deberían aportar los 100 millones extra que la empresas recaudarían si el boleto subiera al precio que indican los estudios de costo oficiales: 2,60 pesos. Para dimensionar lo que esa cifra representa para el municipio, nada mejor que la situación actual. Para poder juntar los casi 120 millones de pesos que hacen falta para pagarles sueldo y aguinaldo a los empleados municipales, a los de Tamse y a los de Crese, la Municipalidad resolvió anular durante este mes los demás pagos de la administración. Debe juntar hasta fin de mes el equivalente a un mes y medio de recaudación propia. En un contexto inflacionario que todos –excepto el Indec– sitúan en torno al 25 por ciento anual, los concejales de Córdoba no lograron explicar cómo podrían las empresas de transporte mantener sus costos planchados, pero decidieron que el boleto no puede aumentar.La intención de proteger el bolsillo del usuario sería valorable si en paralelo dispusieran de dónde debería sacar el municipio los fondos para compensar al sistema. Pero en el Concejo primó la picardía política, que sirve para la tribuna pero no resuelve los problemas del transporte. Lo que siguió a la repentina negativa de los concejales ya se vio muchas veces. Las empresas reclaman fondos municipales, advierten que no podrán pagar los sueldos y que deberán restringir el servicio. El lunes vendrá el paso siguiente: el Ejecutivo insistirá en el pedido de aumento. Y tal vez los concejales encuentren que la cercanía de las fiestas sea un momento más propicio para la suba. O no. Pero difícilmente la discusión vaya más allá. Nada diferente a lo ocurrido en las últimas dos décadas. En 1999, cuando Rubén Martí dejó el municipio, el transporte ya figuraba al tope de los problemas irresueltos. Le siguió una licitación fallida de Germán Kammerath y la quiebra en masa de las empresas, que forzó la creación de Tamse en manos municipales. Con Juez creció Tamse y con Giacomino crecieron los vicios de esa empresa, que no para de consumir recursos públicos y ni siquiera explica con claridad en qué los gasta. La semana próxima comienza a transcurrir el año 12 desde el final de la era Martí, y más allá de Tamse, casi todo sigue como entonces. Los corredores son casi idénticos, el número de usuarios es muy similar al de fines de los '90, la total opacidad en las minutas de costos continúa y los dudosos controles sobre los cumplimientos de las empresas también. Lo único bueno que el paso de la última década dejó es la proximidad de una nueva licitación del sistema de trasporte, que en 2011 permitirá barajar y dar de nuevo: planificar, adecuar recorridos, evaluar la integración del sistema urbano con el interurbano –que duplican costos y problemas de tránsito– y hasta revisar si vale la pena que el municipio sostenga en su órbita una empresa de transporte como Tamse. El problema es que falta un mes para 2011 y hasta ahora nadie mencionó siquiera la palabra licitación.

