Desconfianza y conflictos
Negri organizó el desembarco de Ricardo Alfonsín y Montoya reapareció para armar la corriente alfonsinista. Fernando Micca.
Internismo, desconfianza, peleas. Éste es el menú de los radicales cordobeses, empeñados en inventarse nuevos obstáculos cada día. Es válido que el Congreso partidario haya discutido fuerte los cambios a su carta orgánica. Pero de ahí al internismo sin límites, hay un trecho.
La mayoría mestrista elevó los requisitos de la interna para lograr candidaturas, a fin de condicionar a las corrientes más pequeñas, en lo que constituye una maniobra excluyente. Y dos de las minorías -los sectores de Mario Negri y Mario Rey- llevaron el partido a la Justicia, como quien hace un trámite administrativo más.
Negri organizó el desembarco de Ricardo Alfonsín en Córdoba, producido entre el jueves y el sábado pasado. ¿Las reacciones que provocó? Fernando Montoya reapareció para armar la corriente alfonsinista en Córdoba, aprovechando que Negri no lo había concretado. Montoya lo cruzó ayer con dureza y dijo que numerosos dirigentes se referencian en Alfonsín, pero no en Negri. Ramón Mestre interpretó la movida negrista -incluida una conferencia de prensa, el viernes, a metros de donde él encabezaba otras actividades- como una "mojada de oreja".
Varios criticaron a Negri por traer la interna nacional a Córdoba. Si la disputa Alfonsín-Julio Cobos por la candidatura presidencial está en marcha, es lógico que ambos vengan a hacer campaña. De lo contrario, si hay una interna nacional, ¿Córdoba no tiene nada que decir? Para Oscar Aguad no es tiempo de internas. Es su opinión.
La desconfianza es palpable aun entre los propios mestristas. A Mestre, Aguad y Nicolás los unen el origen y los adversarios, no las coincidencias. Esto, a pesar de que en principio Aguad sería candidato a gobernador y Mestre a intendente, por lo que deberían estar más juntos. Salvo que haya ambiciones ocultas.
Quedaron lejos los tiempos en que Eduardo Angeloz lideraba y repartía. El resultado del año pasado puso a la UCR otra vez en valor, aunque fue sólo un paso en la recuperación. Sin embargo, las desconfianzas y las disputas vuelven a condicionar la marcha. A pesar del entusiasmo de los radicales de a pie en el acto del sábado en la Ciudad Universitaria, internas al margen.

