"De la Rúa debe ir preso por las coimas"
Entrevista a Mario Pontaquarto ex secretario parlamentario del Senado. El arrepentido es el encargado de uno de los bares más famosos de Villa Carlos Paz.
E l hombre calvo que se mueve con soltura en el restó tiene esos rostros que se hacen difíciles de olvidar. La televisión y los diarios mostraron su imagen durante un largo período y quizá por eso es probable que más de un comensal se quede mirándolo hasta que descubra quién es ese hombre que le resulta tan conocido. Mario Pontaquarto (49 años) ganó popularidad al convertirse en el arrepentido que denunció las coimas en el Senado durante el gobierno de Fernando de la Rúa, para avanzar en la aprobación de la ley de Flexibilización Laboral.Ese caso fue una de las principales razones esgrimidas por Carlos "Chacho" Álvarez para renunciar a la vicepresidencia de la Nación y se convirtió en la antesala de la crisis que llevó a la caída del gobierno de la Alianza.En ese momento, Pontaquarto era el secretario parlamentario del Senado de la Nación, cargo al que había accedido en el anterior gobierno, designado por el peronista Carlos Ruckauf, aunque él es un militante radical de toda la vida.Pontaquarto le habla con afecto a los mozos de Oye Chico, el bar de estilo cubano que es la sensación de la noche en Villa Carlos Paz desde hace dos temporadas. Sus dueños, el cubano Osmany Estopiñan y la periodista carlospacense Adriana Gorosito, lo contrataron hace seis meses para que fuera el gerente del local que tienen en Buenos Aires y después le ofrecieron hacerse cargo del local de la villa serrana, ubicado en la estratégica costanera del San Roque.Allí, todas las noches, el hombre que fue una de las figuras más poderosas del Senado de los últimos años de la década de 1990 y los primeros de este siglo, reparte bebidas entre los parroquianos cuando a algún mozo se le complican las entregas."Siento que ésta es una oportunidad que me da la vida después de tantos años y de aquella denuncia que me impidió trabajar", dice el ex funcionario radical, casi al borde de la emoción.En noviembre pasado, se suspendió hasta este año el juicio por las coimas en el Senado, por el que están imputados de cohecho activo el ex presidente Fernando de la Rúa, el ex ministro de Trabajo, Jorge Flamarique, Pontaquarto y el ex titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), Fernando de Santibañes. Entre los senadores imputados, están el jujeño Alberto Tell, el entrerriano Augusto Alasino, el rionegrino Remo Costanzo, el salteño Emilio Cantarero y el formoseño Ricardo Branda."Tengo la necesidad de que la Justicia me declare culpable, porque en caso contrario no se demostraría que existieron los sobornos. Si soy inocente, son inocentes todos", dice sin chistar. Y añade: "Parece una contradicción, pero lo mejor que me puede pasar es que la Justicia establezca condenas", afirmó el arrepentido, con cuyo testimonio revitalizó una causa judicial que parecía iba a camino al olvido. –Durante su paso por el Senado llegó a tener mucho poder. ¿En qué cambió su vida? –Fui secretario del Senado durante muchos años y tenía un protagonismo alto, porque era dirigente del partido (radical). Era una persona con mucho poder de decisión, y pasaban todas las leyes por mis manos. Era un poder importante e intenso. Me agarró en una época en que era muy joven. Ahora cumplo 50, pero fui el más joven de la historia, a los 31 años. Esa etapa se terminó y ahora espero que se cierre esta etapa con el juicio y poder llevar una vida normal. Fueron siete años muy difíciles, de privaciones, de tener que sacar a mis hijos del país por cuestiones de seguridad y no los podía ver. Tuve etapas depresivas que me llevaron al borde de quitarme la vida. La ayuda de mi actual mujer, de mis hijos y de mis amigos hizo que pudiera reaccionar. Estuve con tratamiento psiquiátrico durante mucho tiempo. Me enfermé, soy insulinodependiente; el estrés hizo que sea un diabético que se tiene que aplicar insulina todos los días. –¿Creyó que la causa se iba a cerrar? –De algo me siento orgulloso, y es de que no bajé los brazos. La causa se cerraba, los jueces decían que no había pruebas. Sin embargo, seguí adelante hasta conseguir que mis dichos sean probados por la Justicia y ahora estemos a las puertas del juicio oral. –¿Qué lo llevó a hacer la denuncia? –Nunca estuve convencido de lo que había hecho. Era un militante del radicalismo que combatía ideológicamente esa modalidad de hacer política, que se caracterizaba por las prebendas. La corporación política me fue metiendo más adentro y me transformé uno de ellos. Cuando querés darte cuenta, ya estás adentro. –¿Cómo fue su vida después de eso? –No me he enriquecido con la política. Traté de sobrevivir como pude. No le pedí nada al Gobierno. Se me cerraron todas las puertas, porque cuando hacés una denuncia en la corporación... dijeron que a mí no había que darme nada. Me ayudaron mis amigos. Trabajé en un campo haciendo corretaje, llevaba los químicos. Escribí el libro que me publicó (la editorial) Sudamericana y las regalías me permitieron vivir durante algún tiempo. El juicioPara Pontaquarto, la Justicia dictaminará condenas y, según su propio testimonio, el ex presidente De la Rúa debería ir preso. "Creo que habrá condenas y que van a ser históricas", asegura. –¿Cree que De la Rúa puede llegar a quedar preso? –Creo que De la Rúa tiene que ir preso, porque fue el responsable pleno de que se pagaran los sobornos. Para el justicialismo, la garantía de que se pagaran los sobornos era la presencia de De la Rúa en aquella famosa reunión que se confirmó que existió en la Casa de Gobierno. El justicialismo no creía en otros. Así que merece ir preso.El son cubano suena en la preciosa voz de Odalis, la cantante que ameniza las noches en el bar. Mario Pontaquarto mira hacia afuera y alguien cree reconocer a una celebridad. "¿Quién es ese hombre, un empresario del teatro?", pregunta por lo bajo a quienes lo acompañan un joven que saborea su mojito. Nadie le supo contestar.
ArrepentidoMario Pontaquarto tiene 49 años. Es militante radical y llegó a ser secretario del Senado con apenas 31 años. Divorciado y con dos hijos, con su testimonio revitalizó la causa de la coimas en el Senado, que este año tendrá su juicio oral. Escribió un libro (El arrepentido). Este verano está a cargo de uno de los boliches a los cuales concurre la farándula de Villa Carlos Paz.

