Cuando los medios pueden complicar el fin
El diagnóstico es preciso: la escasez de oferta de bienes y servicios es una de las causas de la suba de precios. Paula Martínez.
El diagnóstico es preciso: la escasez de oferta de bienes y servicios es una de las causas de la suba de precios. Lo reconoció Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Central, y tiene sentido: el aumento de la demanda (por suba del gasto público y de salarios, fogoneados por emisión monetaria) está generando un fuerte desequilibrio en la economía, que lleva a la inflación.
Hasta ahora, todas las medidas apuntaron a acicatear la demanda, pero se habían olvidado de la oferta ("no somos ofertistas", dijo ayer Cristina). Para frenar la escalada de precios, el Gobierno sólo había atinado a "torear" a empresarios y anclar el dólar.
El financiamiento a la producción es, sin duda, una decisión que apunta en la dirección correcta para incentivar la oferta de bienes. Pero hay varias consideraciones que hacer para ver si las líneas de crédito anunciadas llegan a cumplir con el objetivo propuesto.
En primer lugar, el mercado financiero y el sector público hoy ofrecen múltiples líneas de crédito, muchas subsidiadas, a tasas más accesibles que hace un año. Pero los banqueros reconocen que no son muchas las empresas interesadas en tomar financiamiento para invertir. Es que la necesidad de invertir debe venir antes que la forma en que se financia. Y en un clima político enrarecido, con medidas cambiantes, son pocos los que se animan.
Por otra parte, la medida anunciada tiene dos problemas que mostraban los créditos con fondos de la Anses o del Banco Nación. Por un lado, los proyectos deberán pasar por el "tamiz" de una comisión que elegirá a quién darle la plata. Este direccionismo ya fue utilizado varias veces en Argentina con resonantes casos de corrupción.
El segundo tema preocupante es que se utilicen fondos del Banco Central; es decir, que se emita (a diferencia del uso de las reservas para pagar deuda, donde no se "imprimen" pesos). En lugar de financiar la inversión con fondos públicos o con dinero de los propios bancos, que hoy tienen exceso de liquidez y necesitarían incentivos (normas del Central) para prestarlo a mediano plazo, se larga más dinero al mercado. Salvo que luego se esterilice todo lo emitido (la plata para comprar dólares de los exportadores, los préstamos al Estado, y esto), estos pesos vuelven echar leña al fuego de la inflación.
El fin puede justificar los medios... pero primero habría que ver si se llega a él.

