Condenados a creer en las promesas K
La situación de asfixia que se vivió en diciembre pasado se repetirá a fines de junio. Rubén Curto.
Si se reflejara en un gráfico muy simple la marcha de las finanzas de la Municipalidad de Córdoba, se vería una dura pelea mes a mes para cubrir los gastos operativos y servicios esenciales (más algunas mínimas obras de mantenimiento de la ciudad), pero con marcadas complicaciones semestrales, cada vez que el pago del medio aguinaldo supone destinar toda la recaudación propia a ese ítem.
La situación de asfixia que se vivió en diciembre pasado (cuando hubo que apelar a anticipos de coparticipación provincial) se repetirá a fines de junio. El pago de salarios en tiempo y forma a sus casi 10 mil empleados para no agitar nuevos conflictos sigue siendo la prioridad de la Municipalidad. Se sabe hace tiempo: mantener la paz puertas adentro del Palacio 6 de Julio cuesta mucho dinero.
Los trazos gruesos de esa ecuación no han variado, más allá de los autopublicitados esfuerzos de Giacomino por bajar la incidencia de la masa salarial en el gasto total. Los supuestos ahorros en ese rubro no se han traducido en más obras para los vecinos.
La posibilidad real de cambiarle la (mala) cara a la ciudad sigue dependiendo, como hace varios años ya, de la billetera de la Nación, que desde 2009 le adeuda al municipio 300 millones de pesos prometidos en reiteradas oportunidades.
La ronda de visitas por despachos de la Casa Rosada que hizo el pasado jueves Giacomino (en febrero había protagonizado un raid similar) renovó en su entorno la expectativa de que los fondos llegarán.
Varios funcionarios municipales coincidieron en señalar que la plata empezará a girarse desde el mes que viene. "Ahora que estamos jugando claramente en el proyecto nacional ya no hay motivos para que no nos tiren un salvavidas", se ilusionó uno de ellos, proclive a prestar atención a la imagen del vaso medio lleno. "Si no mandaron la plata en 2009, cuando les aportamos electoralmente desgastando a (Luis) Juez, ¿por qué habrían de ayudarnos ahora? Ni en diciembre pasado, cuando no podíamos pagar sueldos, nos mandaron el ATN de 50 millones de pesos que pedimos", retrucan otros, mucho más desconfiados.
Cualquiera sea la opción que uno elija adoptar como creíble entre estas dos miradas, hay algo que no ha variado en lo sustancial: aún con ajustes en su propio cinturón, el municipio no logra disponer de una caja importante que le permita financiar su despegue. Por lo menos desde 2003 a la fecha, las posibilidades de ejecutar obras de envergadura se siguen cocinando según el humor que reine en la Casa Rosada respecto a Córdoba.

