10 días después, Bonafini denunció a los Schoklender
La titular de Madres de Plaza de Mayo busca ser admitida como querellante. Acusó a su ex apoderado de formar una asociación ilícita y de robar documentos.
Buenos Aires. Hebe de Bonafini se acercó ayer hasta el despacho del juez Norberto Oyarbide y le dejó un escrito de ocho carillas en el que pide ser admitida como querellante en la causa abierta contra Sergio Schoklender, y además acusó al ex apoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo de formar "una asociación ilícita" y de haberse llevado documentación institucional "para lo que llegó a emplearse un vehículo blindado"."Queremos que los responsables vayan a la cárcel para siempre", dijo Bonafini al retirarse de los Tribunales Federales. En el escrito judicial fue muy dura con su ex protegido. Lo calificó de "arquitecto profano del más doloroso dispositivo de traición a las Madres, abusando de su confianza, del afecto librado y del cariño que recibió como hijo, porque así se lo acogió". Hace sólo 10 días, cuando el escándalo recién había explotado, Bonafini quiso restarle la importancia que hoy le otorga al caso, y aludió entonces a las versiones como "pelotudeces".El abogado defensor de Schoklender, Adrián Tenca, calificó ayer de "jugada política" a la presentación judicial de las Madres. Sergio y Pablo Schoklender están denunciados por los delitos de administración fraudulenta y falsedad documental, y por constituir "una asociación ilícita".Tenca dijo que limitándose a las pruebas de que dispone, pronosticó que su defendido saldrá "airoso" del proceso. "Sergio Schoklender no puede quedar detenido. Si queda, es un escándalo. Sergio no es hombre de fortuna. El 99 por ciento de las cosas que dicen que tiene no las tiene", afirmó. En una frase sugestiva, dijo que Schoklender "jamás hablará en contra de las madres".La presentación de las Madres cuenta con algunas precisiones hasta ahora desconocidas: "Tres camionetas con logos de nuestra institución se encuentran inscriptas en el Registro de la Propiedad Automotor a nombre de Meldorek SA (la constructora de Schoklender)", se apunta."Hay otros vehículos de cuya existencia no teníamos conocimiento y que eran, por lo visto, empleados por la banda para sus desplazamientos y beneficio personal", se sostiene. En su descargo, las Madres dicen ignorar "cómo operaba esta banda, a nuestras espaldas y con nuestro total desconocimiento, para sustraer fondos que debían ingresar a la Fundación".También se indica que se debieron "cambiar claves bancarias para impedir transferencias a otras cuentas del dominio de los querellados y facilitar, así, la tarea investigativa"."Sí se ha podido determinar que no todos los cheques (con los que pagaba el Gobierno al programa Sueños Compartidos) eran depositados en las cuentas de la Fundación, sino que buena parte era descontada en cuevas financieras, operatoria siempre llevada a cabo por los ex apoderados, los hermanos Schoklender, por lo que era difícil de controlar o saber qué correspondencia había entre lo percibido, lo descontado en las cuevas y lo efectivamente depositado en las cuentas de la Fundación", dice el escrito. El abogado de las Madres, Eduardo Barcesat, dijo ayer que "aún no se sabe cuánto dinero falta".Junto a los Schoklender, están siendo investigados su socio Alejandro Gotkin y seis personas más, además de 16 firmas comerciales, entre ellas, Meldorek.El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, confirmó ayer que está remitiendo documentación a la justicia, en relación al plan de viviendas que Sueños Compartidos construye en la provincia.

