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En siete meses, la inflación escaló un 15,6 por ciento

Proyección: según Ecolatina, en 2010 se alcanzará la mayor tasa desde la devaluación de 2002. La demanda interna crece a un ritmo incompatible con una inflación de un dígito.

16 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencia DyN
En siete meses, la inflación escaló un 15,6 por ciento
(La Voz).

Buenos Aires. La inflación acumulada en los primeros siete meses del año es de 15,6 por ciento y supera la suba registrada en todo 2009. Según los cálculos de la consultora Ecolatina, el aumento de los precios terminará este año "con la mayor tasa anual registrada desde la devaluación".

El informe advirtió que la demanda interna está creciendo a un ritmo nominal incompatible con una inflación de un dígito. "En diversas ocasiones se mencionó la necesidad de estimular la inversión para que la oferta local pueda abastecer la creciente demanda. Si bien este punto es clave, ya no garantiza por sí mismo un freno en la suba de los precios", planteó.

Al respecto, estimó que el incremento anual nominal de la demanda interna rozará 30 por ciento, superando la suba registrada en 2008 del 27,1 por ciento. "Incluso, si la Argentina puede sostener una tasa de crecimiento genuino de 10 por ciento anual, no disminuirá la inflación si la demanda interna sigue creciendo en términos nominales a un ritmo de 25-30 por ciento", se evaluó.

Para Ecolatina, en este contexto, no sorprende que la inflación termine el año con la mayor tasa anual registrada desde la devaluación de 2002.

Lo más preocupante, según el informe, es que esto sucede tras un año recesivo en el que el incremento de los precios y la demanda nominal se desaceleraron fuertemente, y se desaprovechó la oportunidad de romper la inercia ascendente.

El proceso inflacionario tiene una inercia propia difícil de desarticular. Esto implica que habrá que coordinar hacia abajo las principales variables nominales de la economía. Anclar el tipo de cambio sirve para acotar las expectativas cambiarias, sin embargo no desarticula la carrera entre precios y salarios, explicó.

Ecolatina sostuvo que la clave está en administrar la demanda en el tiempo, pero aclaró que eso no significa "enfriar" la economía sino "encontrar el ritmo de expansión que garantice mayores beneficios".

En este sentido, recordó que mientras en la década de 1990 el crecimiento estaba centrado en la oferta, ya que se confiaba en que el incremento de ésta generase una mayor demanda, en la actualidad, la política económica se centra exclusivamente en elevar la demanda como único incentivo a la producción.

"Está claro que sin pisar un poco el acelerador no se puede ganar una carrera, pero si se acelera todo el tiempo se corre el riesgo de salirse del camino o averiar. No es fácil crecer a tasas elevadas con baja inflación, pero tampoco es imposible lograr ese equilibrio. En los últimos años, diversos países emergentes han logrado expandirse acotando la suba de precios", concluye el informe.

Otro informe de la consultora Abeceb.com señala que la alta inflación que registra la Argentina, superior a la de sus socios comerciales, erosiona la competitividad de la economía de manera significativa al aumentar el costo de la producción local en comparación con el resto del mundo.

El poder adquisitivo. La viceministra de Trabajo Noemí Rial, destacó en Córdoba (viajó a Embalse para participar de un encuentro organizado por el Ministerio de Desarrollo Social) que los sectores privado y público recuperaron la capacidad adquisitiva del salario que habían perdido en 2002; el resultado es consecuencia de las "acertadas políticas y de la clara visión de país", que se proyectó a partir del 2003. "Estamos en una etapa de negociaciones colectivas casi terminadas", indicó la funcionaria y adelantó que ahora se va a "avanzar en la idea de llegar a mediados del año que viene con la incorporación de una base importante de las sumas no remunerativas", y que esa iniciativa abarcará a todos los salarios pactados por convenios colectivos.