Marina y los verdes, ante el dilema del 31
La ex ministra de Ambiente de Lula no tiene la misma postura que el titular del partido que la candidateó, José Luiz Penna. El caudal electoral de la tercera fuerza desvela a Rousseff y Serra.
Brasilia. Los casi 20 millones de votos que recibió la ecologista Marina Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil abrieron el debate y acentuaron las diferencias en el seno del Partido Verde (PV). Hay quienes hablan hasta de eventual quiebre, a raíz de la eventual definición de su apoyo a alguno de los candidatos para el balotaje del día 31, la oficialista Dilma Rousseff o su rival de centroderecha, José Serra. La forma en que se distribuirán esos votos en la segunda vuelta tendrá influencia decisiva para elegir al próximo presidente de Brasil, que surgirá de la puja entre Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), y Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).En una elección histórica, el PV logró, además de casi el 20 por ciento de sufragios para su candidata presidencial, elegir el 3 de octubre 15 diputados federales y 37 estaduales. Para Orjan Olsen, investigador político y consultor que trabajó en el equipo de Silva, en la segunda vuelta el voto que recibió la ex ministra de Ambiente "podría dividirse entre 45 y 50 por ciento para Serra, 25 o 30 por ciento para Dilma y el otro 25 votaría en blanco o nulo".Desde San Pablo, Olsen dijo que "el caudal de votos de Marina puede rastrearse en el grupo ambientalista tradicional de Brasil, al que se pueden sumar los que respaldaron los siete años de gestión y sus posturas" que la llevaron a alejarse del Ministerio y del PT, donde militó durante 30 años."La otra parte del voto es una identificación personal con la historia de vida de Marina, muy similar con la historia de vida de (el presidente, Luiz Inácio) Lula (da Silva)" a la que caracterizó como "surgida de la pobreza amazónica, su alfabetización a los 16 años, la superación de las dificultades, su participación en la militancia sindical y en la lucha por la preservación de la Amazonia".La biografía de Marina sorprende no sólo porque aprendió a leer y a escribir ya adolescente, sino porque pese a muchas enfermedades que sufrió, prosiguió sus estudios como profesora de historia y completó una maestría en psicopedagogía hasta ser la senadora más joven electa de la historia del país.El marketing político tuvo en Silva gran éxito, basado en su figura con "una campaña que giró en torno de las propuestas de gobierno" e incluso en su apariencia, por "una imagen que recordaba su historia de vida y su identidad surgida de la pobreza", opinó Olsen, director de Consultoría Analítica. "Su sola presencia ante las cámaras ya representaba una contraposición con los otros candidatos y conllevaba este mensaje", explicó el consultor.Para Olsen, la mitad de los casi 20 millones de votos que recibió Silva llegaron "del núcleo que deseaba un cambio en la manera de gobernar el país, no en lo económico, sino que reclama formas más transparentes, menos manipuladas por intereses políticos y que podría haber votado años atrás al PT y a su candidato Lula"."Su diferenciación ante la polarización y la eterna pelea del PT y el PSDB, fue lo que en días previos a la elección se llamó la tercera vía", dice Olsen.Entre quienes votaron al PV el 3 de octubre, el consultor resaltó a "aquellos que prefirieron la historia de militancia de Marina en el PT frente a Dilma, una persona elegida y sostenida por Lula que no representa la historia del partido". Pero la mejor elección en la historia del PV –en 2006 había conseguido 3,6 millones de votos–, que a priori podría marcar el fin de la polarización electoral de las últimas décadas en Brasil, esconde la contradicción de enfrentar a esa fuerza con su propia crisis y hasta la división, justo en su mejor momento.El analista explicó que aunque su núcleo inicial se encuentra en grandes ciudades, como San Pablo y Río de Janeiro, "el PV es un partido que tiene características diferentes en las distintas regiones del país". "Marina multiplicó varias veces el capital del PV y su peso electoral es muy superior al del partido", subrayó Olsen.A sabiendas de su responsabilidad, Silva planteó a las estructuras partidarias que la definición de un eventual apoyo para la segunda vuelta deberá contemplar la opinión de movimientos sociales que impulsaron el crecimiento electoral aun por fuera del esquema del PV.Esa postura podría generar una rebelión cuando este miércoles la conducción del partido, encabezada por su titular, José Luiz Penna, y el diputado por Río Fernando Gabeira, quizá defina el apoyo a Serra sin esperar el plenario que Marina convocó para el domingo próximo, lo que anticipa una crisis interna difícil de digerir.

