Guerra. Tras la amenaza de Trump, EE.UU. atacó otra vez a Irán y el régimen cerró de nuevo el estrecho de Ormuz
El Ejército estadounidense lanzó este miércoles nuevos ataques sobre el país persa después de que el mandatario republicano prometiera “golpear duro otra vez”. En respuesta, Teherán anunció el cierre total del estratégico paso marítimo.
Horas después de que Donald Trump prometiera “golpear duro otra vez” al régimen iraní, Estados Unidos lanzó este miércoles nuevos ataques contra múltiples objetivos en Irán.
El Comando Central estadounidense (Centcom) informó que inició “ataques adicionales de autodefensa” por orden directa del presidente norteamericano.
U.S. Central Command forces began launching additional self-defense strikes today at 5:15 p.m. ET against multiple targets in Iran at the Commander in Chief’s direction. The strikes are in response to Iran’s unwarranted and continued aggression.
— U.S. Central Command (@CENTCOM) June 10, 2026
Según indicó el organismo militar, los bombardeos comenzaron a las 17.15 de este miércoles (hora del Este de Estados Unidos).
“Los ataques son una respuesta a la agresión injustificada y continua de Irán”, señaló Centcom en un comunicado.
En medio de la nueva escalada, la agencia iraní Mehr informó que el alto mando militar conjunto de Irán ordenó el cierre total del estrecho de Ormuz para todo tipo de embarcaciones, incluidos petroleros y buques comerciales.
Según el reporte, cualquier barco que intente atravesar la zona “será atacado”.
La decisión representa una fuerte escalada regional debido a que el estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta y por allí circula una parte clave del suministro mundial de petróleo y gas.
Más temprano, Trump había anticipado la ofensiva durante una conferencia en el Salón Oval de la Casa Blanca.
“Los golpeamos duro ayer y vamos a volver a golpearlos duro hoy”, afirmó el mandatario ante periodistas.

Explosiones en ciudades iraníes
Medios internacionales reportaron explosiones en la isla de Qeshm, ubicada en el golfo Pérsico, así como en otras ciudades iraníes como Bandar Abbas y Sirik.
La nueva ofensiva estadounidense llegó apenas un día después de los ataques lanzados por Washington contra sistemas defensivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz.
Esos bombardeos fueron presentados por Estados Unidos como una represalia por el incidente ocurrido con un helicóptero Apache estadounidense que, según Trump, fue derribado por Irán mientras patrullaba la zona.
Los dos tripulantes sobrevivieron y fueron rescatados posteriormente por fuerzas estadounidenses.
Irán acusa a EE.UU. de destruir la vía diplomática
Tras la nueva escalada, Irán volvió a acusar a Washington de sabotear las negociaciones para intentar estabilizar el conflicto.
El vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baqai, aseguró que Estados Unidos está “dañando el proceso diplomático mediante mensajes contradictorios”.
“El proceso fue afectado por los cambios constantes de postura y por las reiteradas violaciones del alto el fuego”, sostuvo.
En paralelo, el presidente iraní Masoud Pezeshkian había afirmado más temprano que Teherán “se mantendrá firme frente a cualquier presión o amenaza”.
Un alto al fuego cada vez más debilitado
Estados Unidos e Irán habían acordado en abril un alto el fuego que originalmente debía durar dos semanas.
Sin embargo, desde entonces ambos países continuaron intercambiando ataques esporádicos sin regresar formalmente a una guerra abierta a gran escala.
Durante las últimas semanas, las negociaciones impulsadas por Washington para alcanzar un acuerdo más amplio comenzaron a estancarse, mientras aumentaron nuevamente los bombardeos y operaciones militares en la región.
Trump escribió además este miércoles en Truth Social que los líderes iraníes “tardaron demasiado” en negociar un acuerdo.
El conflicto nuclear y la tensión regional
La crisis sigue teniendo como eje central el programa nuclear iraní y la presión de Estados Unidos e Israel para impedir que Teherán desarrolle armas nucleares.
Washington sostiene que el acuerdo que impulsa prohibiría completamente que Irán pueda acceder a armamento atómico.
Teherán, en cambio, insiste en que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles y acusa a Occidente de utilizar el conflicto como excusa para aumentar la presión militar y económica sobre el país.
La escalada mantiene ahora bajo máxima tensión al estrecho de Ormuz, cuya eventual interrupción podría impactar de lleno en los mercados energéticos internacionales y provocar una nueva crisis global del petróleo.

