Negocio Redondo. No sólo neumáticos: los súper y sus grandes proveedores también crecen como importadores
Con menos ruido que en sectores como el textil, la apertura también modifica de a poco el paísaje en las góndolas. Luces y sombras de esta transformación silenciosa.
“Don Gomita Alumínica” y “el Señor Lengua Floja” son los personajes que esta semana Javier Milei enlistó en su batalla cultural.
Con esos apodos denostativos, aplicados a Javier Madanes Quintanilla (Fate-Aluar) y Roberto Méndez (CEO de Neumen, comercio de neumáticos), el Presidente alimentó, a su particular y cuestionable manera, el debate sobre la marcha de la apertura económica y sus impactos negativos y positivos.
Así como la discusión venía alumbrando la situación del sector textil y de fabricación de ropa, los reflectores se posaron también sobre el ingreso de neumáticos de China.
Datos impactantes quedaron sobre la mesa, como los de la consultora PxQ: entre 2023 y 2025, cayó 35% la producción interna de cubiertas; las importaciones avanzaron hasta equivaler a dos de cada tres productos ofrecidos al público; el precio promedio de un neumático bajó 35%, y el empleo industrial en el segmento se redujo a la mitad (unos 3.000 puestos).
Como esa transformación, hay muchas en curso. Una menos observada sucede en las góndolas de los supermercados, donde también avanza la presencia de productos importados.
Jugadores como Carrefour, Cencosud (Disco, Vea y Jumbo), Coto, ChangoMás y Día empiezan a figurar en la lista de principales importadores de distintos productos de consumo.
Fideos, conservas, golosinas, panificados, aceites, ropa y productos terminados de vidrio o plástico son algunas de la categorías en las que esas empresas se estrenaron como importadoras o dispararon sus compras hasta arriba del 350% entre el período enero-septiembre de 2023 e igual lapso de 2025. Así lo precisa un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) a partir de registros de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca).
Más surtido, ¿menos industrias?
Se trata de un cambio más lento que el que sacude a otros sectores, pero promete modificaciones profundas.
Como positivo, colabora con una necesaria ampliación del surtido que empieza a acercar el paisaje de las góndolas argentinas hacia el que disfrutan, desde hace años, los consumidores en países como Chile o Brasil. Esa mayor variedad seguro colabora con los esfuerzos para reducir los precios, o al menos suma alternativas para más bolsillos.
El desafío, en tanto, viene por el lado del impacto en el sector productivo. El avance de lo importado puede transformar el mapa de proveedores de las grandes superficies, dominado desde hace años por la siguiente ecuación: un 20% de grandes empresas llena el 80% de las góndolas, lo que da idea de la dificultad histórica de las pymes para colarse en la foto.

Hoy son justamente las propias cadenas y las industrias alimenticias de gran escala las que lideran las importaciones.
El informe de Cepa ubica a Nestlé Argentina como la mayor importadora de alimentos listos para consumir en 2025 (U$S 85 millones), un 35% más que en 2024. Arcor se ubica en cuarto lugar de ese listado, con casi U$S 40 millones y un salto interanual del 60%.
Le sigue Mondelez Argentina (Oreo, Tang, Clight, etc.) con U$S 36,4 millones y un incremento del 53%; sólo tres de los principales 20 proveedores de las grandes superficies. Todos con una importante cadena industrial en el país.
En el mismo ranking de mayores importadores, aparecen los supermercados. Coto en el noveno lugar, con casi U$S 31 millones y un incremento del 76% de sus compras al exterior en el último año; tres lugares debajo está Cencosud, con un salto del 99% en sus importaciones (216% si se analiza el lapso 2023 a 2025) y en el lugar 19 la cadena Día.
En conjunto, la importación de bienes de consumo alimenticios creció un 77% entre 2024 y 2025, y representa este último año un 16,4% del total.
El Cepa se pregunta: ¿cómo le fue en 2025 a los sectores industriales donde aumentaron las importaciones de bienes de consumo? En el caso de la producción nacional de alimentos y bebidas, la baja fue de “sólo” un 0,2%; pero en un contexto en el que las importaciones del sector se expandieron 49,4% (enero a septiembre fue el período analizado). Una correlación para seguir de cerca.



