Opiniones. Qué preocupa y qué entusiasma a los empresarios de la Bolsa de Córdoba
Los socios de la entidad, que está a punto de presentar el Balance de la Economía Argentina, hablan de las expectativas, las fortalezas y las debilidades de la provincia, como también de las incógnitas que todavía muestra el país.
Para los integrantes de la Bolsa de Comercio de Córdoba, la Argentina ha logrado una cierta estabilidad de la macroeconomía. Pero todavía hay desafíos pendientes, que incluyen trabajar sobre las debilidades y las fortalezas de Córdoba. A continuación, los ejecutivos respondieron a las siguientes preguntas:
1. ¿Cómo evoluciona su sector y qué expectativas tiene para 2026?
2. Debilidades y fortalezas de la economía de Córdoba.
3. ¿Cuáles son las incógnitas que debe despejar la Argentina para impulsar un salto cualitativo en inversión y crecimiento?

Gustavo Campos, socio de Pwc Argentina
1. PWC Argentina ofrece servicios de consultoría de negocios para empresas nacionales e internacionales. La actividad es muy favorable y la expectativa es tener aún más trabajo, sobre todo en minería y petróleo y gas.
2. La economía de Córdoba tiene más fortalezas que debilidades, porque tiene una matriz productiva enorme: economía del conocimiento, agro e industria. No veo tantas debilidades propias, pero sí aquellas contagiadas por las cuestiones nacionales. Una de ellas es la lejanía que tiene respecto al puerto, al ser una ciudad mediterránea; otra es la alta carga fiscal, que no es propia de Córdoba, sino que se repite en todas las provincias y los municipios del país. Actualmente, no hay provincias que se lleven inversiones en detrimento de Córdoba porque tenga carga impositiva más alta. Como lugar para hacer negocios, por el feedback que recibimos de los clientes, la provincia siempre ha sido un lugar muy positivo.
3. El desafío más grande es sostener lo que se hizo hasta acá, la estabilidad macroeconómica. También que las variables políticas, que meten mucho ruido, empiecen a despejarse, en forma tal que ya no importe quién sea el candidato, sino que haya ciertos acuerdos que se respeten, como mantener el superávit fiscal, darles impulso a las exportaciones. Cuando se despeje lo político, probablemente el camino que estamos transitando desde lo económico sea el que permita crecer, y ojalá que mucho.

Néstor Scarafía, director ejecutivo de Atajacaminos Ñañarca
1. El sector agropecuario, tanto ganadería y agricultura, es uno de los pocos que ha podido crecer; podría haberlo hecho mucho más. Viene atravesando una transformación muy fuerte en incorporación de tecnología. El nuevo modelo económico, sin inflación y sin especulación, nos lleva a tener que ser muy eficientes a la hora de producir, a volver a trabajar para bajar los costos y buscar una mayor profesionalización. Hoy muchas empresas familiares están invirtiendo en la profesionalización, en procesos, en el traspaso generacional y en muchos indicadores "blandos", como recursos humanos, capacitación y la gestión de órganos de gobernanza. Todo esto es muy dinámico; lo más importante es que el campo ha aprendido a seguir produciendo en contextos muy complejos. El campo tiene muchas ganas de producir, crecer, incorporarse a procesos hacia adelante y hacia atrás, y agregar valor. Pero se necesita estabilidad, reglas claras, poder pensar a mediano y largo plazo, las inversiones que demanda nuestra actividad.
2. Córdoba tiene enormes fortalezas y ventajas competitivas y comparativas importantes. Cuenta con un clúster emprendedor impresionante. El sector privado, que en otras provincias no está o está debilitado, en la provincia encuentra calidad de recursos humanos y articulación entre el sector privado, las universidades y las instituciones. Tiene mucha industria, sobre todo agroindustria, con una gran potencia y diversificación, lo cual le permite adaptarse. Entre las debilidades, están la presión impositiva; la infraestructura en materia de rutas y logística, que vuelve costosos los fletes y debilita la rentabilidad. Si tuviéramos medios de transporte más eficientes y económicos, ayudaría mucho a todos. Necesitamos más financiamiento y condiciones macroeconómicas estables, que permitan potenciar toda esta usina de gente con ganas de trabajar.
3. La principal incógnita es la previsibilidad. Necesitamos sostener en el tiempo este proceso virtuoso, el equilibrio fiscal que nos hace bien, donde empezamos a tener reglas claras. Aspiramos a tener más seguridad jurídica, y eso llevará a tener una estabilidad macroeconómica, que permita pensar los proyectos, las decisiones y las inversiones a mediano y largo plazo. Estas son las señales internas y externas que necesitamos. Eso se logra con confianza y credibilidad a largo plazo, para que este programa económico sea sostenible y sustentable. Argentina tiene un potencial y futuro muy promisorio si el agro, la minería, la energía y la economía del conocimiento empiezan a movilizarse, a activar inversiones y empleo, generando el crecimiento que venimos necesitando.

Leticia Tolosa, gerente de Petrini Valores
1. El sector financiero viene atravesando una transición muy profunda. Pasamos de un modelo en el que gran parte del negocio estaba asociado a inflación, a instrumentos del sector público y a cobertura cambiaria, a otro modelo donde vuelve lentamente el crédito privado y el financiamiento productivo.
Para 2026, se observan tres ejes principales:
- Crecimiento gradual del crédito privado.
- Mayor sofisticación financiera de empresas e individuos.
- Consolidación del mercado de capitales como complemento del sistema bancario.
Ahora bien, el contexto internacional agrega mucha volatilidad: tasas altas en Estados Unidos, tensiones geopolíticas, desaceleración global y mayor selectividad del capital internacional. Eso implica que Argentina no puede depender solamente del “viento externo”; necesita generar previsibilidad propia.
El gran desafío del sector financiero será financiar el crecimiento real sin volver a desequilibrios macroeconómicos.
2. Entre las fortalezas, hay que destacar que Córdoba probablemente sea una de las economías provinciales más equilibradas de Argentina. Tiene:
- Una matriz agroindustrial muy competitiva.
- Una fuerte cultura empresarial.
- Capital humano técnico y universitario.
- Desarrollo tecnológico creciente.
- Una estructura fiscal relativamente ordenada.
Otro punto importante es la institucionalidad provincial. La mejora en la calificación crediticia de Córdoba refleja justamente una percepción de mayor solvencia y previsibilidad relativa frente al promedio argentino.
La debilidad sigue siendo la dependencia del contexto macro nacional. Córdoba puede hacer muchas cosas bien, pero no controla el tipo de cambio, la política monetaria, el riesgo país y las regulaciones nacionales.
Además, la economía cordobesa sigue muy expuesta a ciclos climáticos, precios internacionales de commodities y al costo financiero.
También hay desafíos estructurales: la presión tributaria, la infraestructura logística, el costo laboral no salarial y la dificultad para acceder a financiamiento de largo plazo.
Además, el país tiene un sistema financiero demasiado pequeño para sostener procesos de inversión masivos. El crédito privado sobre PIB sigue siendo bajo en comparación regional.
3. Argentina presenta cuatro incógnitas centrales:
a. Estabilidad macroeconómica duradera. El país necesita demostrar que puede sostener el equilibrio fiscal, la baja inflación y estabilidad cambiaria no por algunos meses, sino por varios años. El mercado valora el orden fiscal, pero todavía espera ver continuidad y consolidación.
b. Normalización financiera y acceso al crédito. Sin reducción del riesgo país y sin reconstrucción de confianza, Argentina seguirá teniendo dificultades para atraer la inversión de largo plazo. El mundo puede mirar oportunidades argentinas –energía, minería, agro, economía del conocimiento–, pero el capital necesita previsibilidad jurídica y financiera.
c. Reglas de juego estables. La inversión no depende solamente de la rentabilidad esperada. También depende de la confianza. Argentina necesita despejar las dudas sobre temas como regulación, política tributaria, controles cambiarios, seguridad jurídica y capacidad política para sostener reformas.
d. Transformar recursos en productividad. El país tiene enormes ventajas con Vaca Muerta y con actividades como minería, agroindustria, litio y economía del conocimiento. Pero el desafío es convertir esos recursos en un proceso sostenido de productividad, exportaciones e inversión privada. Hoy el mercado percibe potencial, pero todavía espera una ejecución concreta.

Martín Teicher, CEO de Elyon Desarrollistas
1. El rubro desarrollista involucra a todos los sectores. Todo lo que nosotros construimos, de alguna manera, dura más que nuestras vidas. Un edificio o un loteo incluye corralones, universidades, constructoras, etc. La construcción es la madre de las industrias. La actividad está en una situación muy compleja, porque el sector desarrollista sigue vendiendo a un 2% de la población, que es la gente que tiene el dinero de contado para comprar un inmueble.
2. Donde hay una debilidad hay una gran oportunidad. En el área céntrica de la ciudad de Córdoba, viven siete mil personas, menos que un pueblo, lo cual hace inviable el comercio y la gastronomía. Ahí hay una oportunidad: ¿qué pasa si se fomenta con crédito hipotecario o con exención de Ingresos Brutos la reconversión en monoambientes de las oficinas que no se usan, como se hizo en la ciudad de Buenos Aires? El turista que viene a Córdoba quiere conocer el Centro de la ciudad.
Entre las fortalezas, está su oferta de formación profesional; tiene el 15% de los estudiantes universitarios del país. Además, tiene las sierras como oferta turística y “los Arenas” que se están desarrollando. Pero necesitamos políticas públicas que incentiven al capital.
3. Todos tenemos que apuntar a la construcción y al desarrollo para poder sacar a este país adelante. Porque mueve a todas las economías, a todos los sectores, el capital, la mano de obra. Argentina tiene una deuda desde hace décadas con respecto a los créditos hipotecarios, llegar a la clase media o media alta, que de alguna manera se ve frustrada cuando quiere llegar a su casa. La gran deuda que tenemos como sociedad es el déficit habitacional, que en el país es de cuatro a cinco millones de viviendas. Falta mucho para lograr una solución. Todo lo que hubo hasta ahora fueron créditos espasmódicos, que fueron como un estornudo en esta actividad, que debe dejar de fabricar inquilinos para empezar a fabricar propietarios.
La expectativa es, con la baja de la inflación e intentando captar fondos institucionales que inviertan a largo plazo, lograr llegar a tener crédito hipotecario a 10, 20 o 30 años, pero no a través de un subsidio del Estado, sino que el privado financie con hipotecas la construcción de inmuebles, para que la gente deje de comprar propiedades al contado, para hacer una entrega y que luego pague cuotas un poco superior a un alquiler. Cuando esa posibilidad llegue, vamos a tener un problema de oferta, no de demanda. Esa es la gran deuda de todo el ecosistema empresarial y de la política, recuperar el crédito hipotecario. Si lo logramos, estoy seguro de que será el gran motor de la economía; cuando se empiece a construir en serio, como se hizo en Europa con el Plan Marshall, mueve la industria, el consumo interno y además a la gente le da sensación de esperanza, de futuro. Cuando uno compra su inmueble, la cuestión económica, mental y espiritual empieza a cambiar. El gran desafío es trabajar en el crédito hipotecario a largo plazo.

