Ejecutivas. Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cereales: Plantear los intereses del campo desde el diálogo no es querer prebendas

La empresaria y dirigente se convirtió en 2025 en la primera mujer en integrar el G-7. Reflexiona sobre la equidad en los ámbitos de representación empresarial. Y analiza la situación del sector cuya voz busca encarnar.

07 de marzo de 2026 a las 09:56 a. m.
Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cereales: Plantear los intereses del campo desde el diálogo no es querer prebendas
PARTICIPACIÓN. "Córdoba tiene un modelo de interinstitucionalidad muy fuerte que es un ejemplo para el resto de las provincias", asegura Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cerales de Córdoba.

Con más de 20 años de trayectoria en el ámbito agroindustrial, Laura Passerini llegó a la presidencia de la Bolsa de Cereales de Córdoba en 2025. Desde ese cargo, se convirtió en la primera mujer en integrar el G-7, el grupo de representación empresarial más importante de la provincia.

También hizo historia al sentarse en el sillón principal de la Bolsa, un sitial que ninguna otra mujer ocupa en las siete entidades de este tipo del país.

Directora financiera de Molino Passerini, la empresa familiar dueña de la marca Egran, se formó en prácticas productivas y de gremialismo empresario junto con su padre. A esta herencia, esta abogada le pone desde hace largo tiempo su propia impronta.

–¿Cómo llegaste a convertirte en la primera presidenta mujer de la Bolsa de Cereales de Córdoba?

–La hoy Bolsa de Cereales de Córdoba nació en 1966 como Cámara de Cereales y Afines y después agregó el Tribunal Arbitral. En 1997, Ana María Llanos se convirtió en su presidenta y en la primera mujer en tener ese rol en toda Argentina. Ella y otras dos mujeres, Graciela Estrala y María Laura Fernández, llevaron adelante el proceso para transformarla y constituirla en Bolsa alrededor del año 2000. Fue una institución pionera y paradigmática para los albores del siglo 21. Yo soy la primera mujer que ejerce el cargo de presidenta.

–Además, a través de esa institución, entrás al ahora G-7, el grupo de entidades empresariales más importante de la provincia. Allí también sos la primera…

–Así parece. Es el combinado empresarial más importante de Córdoba porque reúne a las principales entidades. Son instituciones de mucha trayectoria y me recibieron con mucho profesionalismo. Lo que ordena es el vínculo, las reglas y los objetivos comunes que nos unen como entidades referentes de la economía de Córdoba. A algunos miembros ya los conocía por mi trabajo y representatividad institucional previa, y a otros no, pero nos unen los objetivos de representatividad.

Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cerales de Córdoba.
Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cerales de Córdoba. (Pedro Castillo / La Voz)

–¿Sentís que tu género aporta algo diferente?

–No sé si la palabra es "diferente", pero creo que el género aporta algo más, y eso es importante. Tiene que ver con la posibilidad de sumar; no creo en ninguna posibilidad que enfrente a los géneros, sino en algo integral. Son visiones que deben hablarse desde la construcción y la cogeneración de espacios. La inclusión, entendida como la posibilidad de acceder a espacios de decisión y poder, y la diversidad, entendida como una participación integral, son necesarias. Cualquier organización que quiera ser representativa de la realidad debe estar constituida tanto por hombres como por mujeres.

–Participás desde hace mucho en instituciones empresariales, además de tu rol en la compañía familiar, algo que muchas veces se le complica a la mujer por las múltiples demandas que enfrenta.

–Es un gran desafío porque la mujer suele tener el rol de principal cuidadora además de profesional. En mi caso, la institucionalidad fue fuertemente heredada de mis padres. El comienzo tuvo que ver con que mi padre no podía escuchar bien, entonces pidió en la Bolsa de Cereales y en la Bolsa de Comercio la posibilidad de que yo lo acompañara como oyente para ayudarlo. Así empecé a conocer el trabajo institucional. Entré en el directorio en 2006 y ahí empecé a conocer los objetivos y la manera en que se manifiesta cada institución.

–¿Descubriste que tenías "pasta" para esto a partir de asistir a tu papá?

–Te diría que hay un amor heredado. Hay un gran cariño por mi padre y nos conocemos con la gente desde hace un montón. Eso profundiza las relaciones profesionales con un trasfondo de confianza. Creo que la institucionalidad es un dar a los demás. Mis conocimientos siempre tuvieron el aporte de personas e instituciones que nos ayudaron en momentos de transformación o de dudas profesionales.

–¿Te parece que Córdoba se distingue en eso?

–Creo que es un modelo de diálogo y trabajo conjunto; ese es el camino. No debe haber enfrentamiento, sino respeto y valores que no pueden desaparecer de la mesa. Plantear los intereses del sector en un esquema de diálogo no es necesariamente querer una prebenda. El diálogo depende de que se permita desde los dos lados y de reconocer que tenemos el mismo objetivo.

Mirar al campo

–Hoy discutimos competitividad en Argentina, ¿creés que se debería mirar más al campo para inspirarse?

–Por supuesto. La resiliencia del campo es muy importante. No sólo por los vaivenes climáticos, sino porque se le han sumado años de vaivenes económicos y políticos. Es un sector que se acostumbró a políticas como los derechos de exportación, un impuesto inconstitucional y una anomalía en el mundo que uno ya vive como algo normal. Es necesaria una mirada hacia el sector productivo para darle el valor que merece, no como un privilegio, sino para generar condiciones de eficiencia y de desarrollo.

–¿Cuál es “el” tema central de la agenda que impulsan desde la Bolsa?

–Lo primero es la eliminación definitiva de los derechos de exportación. Y cuando digo definitiva, me refiero a que no haya posibilidad de que ningún otro gobierno los restablezca. Aunque el acuerdo Mercosur-Unión Europea establece un tope, nosotros entendemos que la eliminación debe ser total y definitiva. No debe ser el impuesto al que se eche mano para los desastres políticos.

–En los últimos años lograron instalar el consenso de que es un mal impuesto, ¿sirve de algo eso?

–Se logró, sí, pero hay que pasar a los hechos a través del Congreso y de las reformas adecuadas. Estamos de acuerdo con el superávit fiscal, pero siempre parece que el campo es el que se pone el país al hombro. Merece un respeto que no se refleja en el trato recibido.

Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cereales de Córdoba.
Laura Passerini, presidenta de la Bolsa de Cereales de Córdoba. (Pedro Castillo / La Voz)

Se acabó "su" negocio

–Pasando a tu empresa, Molinos Passerini, ¿cuál es tu enfoque hoy como directora financiera?

–El principal desafío es que el negocio financiero, que antes podía ocultar cualquier ineficiencia productiva, se ha terminado. Aunque la inflación sigue siendo alta y no es un número normal, debemos ir hacia una estabilización y hacia índices que nos hagan competitivos. Hoy, para cualquier empresa industrial como la nuestra, la importancia está en lo productivo y en mantenerse vigente en la transformación de productos. La rentabilidad hoy depende de una eficiencia en todas las áreas de la empresa, mientras que antes uno miraba más el sector financiero.