Industria nacional. Crisis textil: fabricante de Reebok y Kevingston entra en concurso por el impacto de las importaciones

La firma Fantome Group asegura que hay una "competencia diabólica". Redujo su personal de 120 a 20 empleados, tras perder contratos clave y enfrentar una deuda millonaria por cheques rechazados y embargos judiciales.

14 de abril de 2026 a las 06:12 p. m.
Crisis textil: fabricante de Reebok y Kevingston entra en concurso por el impacto de las importaciones
La industria nacional de la indumentaria quedó en crisis con la apertura de la importación. (La Voz/Archivo)

La empresa textil Fantome Group, responsable de fabricar indumentaria para marcas Reebok, Kappa y Kevingston, solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores.

La firma, ubicada en el barrio porteño de Villa Devoto, argumentó a la Justicia que atraviesa una situación de insolvencia derivada de una "competencia diabólica" con los productos importados y una fuerte caída en el consumo interno.

El proceso judicial, que se inició formalmente en marzo tras una presentación realizada en febrero, busca reestructurar los pasivos de la compañía para garantizar su continuidad operativa.

Según los registros del Banco Central, la empresa acumula 33 cheques rechazados por un monto cercano a los $ 45 millones, a lo que se suman embargos judiciales en sus cuentas bancarias que superan los $ 130 millones.

El quiebre de un sector en desventaja

Según la presentación judicial, el deterioro financiero de Fantome Group se originó con los cambios en la estrategia de sus principales clientes. En 2020, la marca Kevingston –que representaba la mayor parte de su volumen de trabajo– decidió reemplazar la fabricación local por importaciones directas, lo que significó un "quiebre estructural" para esta industria.

Posteriormente, la situación se agravó con la finalización de otros contratos de peso. Entre 2022 y 2025, la firma se mantuvo operativa mediante un acuerdo con Distrinando, licenciataria de Kappa y Reebok, pero la cancelación de dicho vínculo el año pasado dejó a la planta sin fuentes de ingresos significativas.

Además de estas marcas, la textil supo producir en sus años de mayor actividad para etiquetas como Cheeky, Billabong, Mimo y Kosiuko, llegando a emplear a 120 personas.

En la actualidad, debido al desplome de la producción nacional, la nómina se redujo a solo 20 empleados activos.

Un sector en alerta por la caída del consumo

El caso de Fantome Group refleja una problemática generalizada en la industria de la indumentaria argentina.

Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), ocho de cada 10 empresas del sector señalan la falta de demanda como su principal obstáculo actual.

Las estadísticas del sector muestran una tendencia negativa sostenida, con una caída de ventas del 8,4% interanual durante el primer bimestre de este año. La presión se intensifica por la suba de costos en energía, insumos y salarios, en un contexto donde el 63% de las firmas reportó bajas en su facturación.

Ante este escenario, la empresa intentó un plan de reconversión mediante el lanzamiento de una marca propia, la apertura de un local minorista y una unidad de servicios de bordado.

Sin embargo, estos esfuerzos no fueron suficientes para compensar la pérdida del negocio mayorista, dejando al concurso preventivo como la única vía para intentar preservar la actividad restante.