Desarrollo inmobiliario. La nueva generación de Edisur ya prepara dos desarrollos que marcarán a Córdoba
Los hermanos Gonzalo, Agustín y Horacio Parga hablan sobre el recambio generacional, cómo capitalizan el aprendizaje de los fundadores y adelantan dos apuestas urbanas en Malagueño y Juárez Celman, pensadas para los próximos 20 años.
Grupo Edisur es uno de los referentes en el desarrollo inmobiliario de Córdoba. Como en buena parte de las grandes empresas locales, por detrás está la historia de una familia y de un traspaso generacional que marca los nuevos ritmos.
La compañía que en 1995 impulsó Horacio Parga, todavía en actividad en la empresa, lentamente va quedando en manos de sus hijos Horacio, Gonzalo y Agustín Parga, directores de la firma, quienes asumieron un rol decisivo en la conducción operativa y estratégica.
En conversación con La Voz, los hermanos recorren su historia personal –desde los inicios como cadetes, vendedores o haciendo su propia experiencia fuera de la firma– y adelantan los proyectos en Malagueño y Juárez Celman que marcarán sus rumbos en los próximos 20 años.
–Edisur es una marca consolidada, pero ustedes hicieron su propio camino dentro de la estructura. ¿Cómo fue ese desembarco inicial?
–Horacio Parga (HP). La realidad es que el ingreso de cada uno de nosotros fue poco planificado y se dio de manera natural. Edisur, en sus comienzos, no fue concebida como una empresa de largo plazo, sino como una inversión y una apuesta de mi padre; recién con el tiempo se convirtió en una compañía de largo plazo. Nosotros tampoco teníamos claro que queríamos trabajar acá; cada uno hizo caminos distintos. Yo viví en Buenos Aires, estudié allá y trabajé en firmas como Gancia (Cepas Argentinas) en el área de comercio exterior. También pasé por otra empresa, vinculada a un tío (Pablo Parga, hoy titular de Riiing) donde importábamos productos de China. Cuando finalmente me incorporé a Edisur, entré en el área de Administración y Finanzas.
–Gonzalo Parga (GP). Nosotros ya teníamos más de 20 años cuando se formó la empresa, por lo que pudimos acompañar su nacimiento y crecimiento desde adentro, a diferencia de otras empresas donde los hijos heredan algo ya consolidado desde generaciones previas. Yo me incorporé en 2005, en una etapa donde la empresa era muy nueva, innovadora y venía a romper el mercado con el producto de Casonas. Sentimos que somos superpartícipes porque vivimos el desarrollo de Manantiales desde el día cero.
–Agustín Parga (AP). Gonzalo empezó como cadete, independientemente de ser hijo del fundador. En mi caso, por ejemplo, arranqué directamente en el área de ventas. Me tocó las primeras experiencias con los equipos de vendedores weekend (de fin de semana), algo que en ese momento era muy innovador en Córdoba. Teníamos puestos en los shoppings para vender proyectos como Casonas del Norte, y me tocaba estar ahí sábados, domingos y feriados. El perfil de estos vendedores solía ser de estudiantes; hoy muchos de esos compañeros son médicos o abogados que en aquel entonces trabajaban el fin de semana. Fue una escuela necesaria para ganarse un lugar, independientemente de ser hijo del presidente.
–Horacio, vos estuviste muy involucrado en finanzas. ¿Cómo influyó el mercado de capitales en la identidad de Edisur?
–HP. Es uno de los ejes donde Edisur fue pionera. Mi papá venía del mercado de capitales de Buenos Aires y encontró en el desarrollismo un campo ideal para aplicar esa experiencia. En 2003 emitimos la primera obligación negociable (ON), y yo estuve ahí, "en la cocina" de esa operación. Fue un hito porque, tras la crisis de 2001, ninguna empresa en Córdoba había emitido deuda. Desde entonces, hemos mantenido esa presencia casi ininterrumpidamente por 17 años. Esa lógica nos obliga a ser una empresa muy atenta a los números; nuestra carta de presentación siempre es el balance. De hecho, creo que abrimos el camino para que muchísimas otras empresas cordobesas se animaran a participar del mercado financiero.
–¿Qué los diferencia a su generación y la de los fundadores?
–GP. Históricamente, el desarrollista en Córdoba era más una empresa constructora que hacía edificios aislados en Nueva Córdoba. Hoy el mercado es sumamente profesional y competitivo, con un nivel de diseño y propuesta financiera muy alto. Nosotros salimos de ese negocio clásico para poner en valor sectores de la ciudad que estaban degradados, como pasó con Casonas del Sur.
–AP. Mi viejo siempre cuenta que armó Edisur cuando tenía 50 años. Nosotros tenemos la ventaja competitiva de capitalizar todo su bagaje de aprendizajes, aciertos y errores. Hoy nuestra visión es mucho más integral y responsable. No pensamos en proyectos aislados, sino en proyectos de escala que generen valor agregado a la ciudad. El objetivo es simple: crear lugares de calidad para las familias en una ciudad que muchas veces está castigada por la inseguridad. Diseñamos desarrollos inmobiliarios para que los espacios funcionen bien, lo cual es una gran responsabilidad.
–HP. La innovación ya estaba en el ADN de los fundadores, desde los primeros convenios público-privados hasta llevar productos de alta gama a los barrios. Quizás hoy nosotros le damos más urgencia a temas como la sustentabilidad o las certificaciones medioambientales, que antes no estaban tanto en el radar, pero la voluntad de cambiar las reglas del mercado siempre fue una marca de mi padre y sus socios.
Manantiales y el modelo del negocio desarrollista
–¿Cómo ha mutado el modelo de negocio desarrollista en un contexto económico tan volátil como el argentino?
–HP. Argentina sigue siendo un mercado que se hace "a pulmón" por la dificultad de acceso al financiamiento bancario. El ladrillo sigue siendo el mejor resguardo de valor para el ahorrista. Hay un poco más de sofisticación financiera, pero se sigue haciendo con preventa de compradores finales e inversores. Lo que cambió son los márgenes: antes con un producto estándar te iba bien; hoy necesitás diferenciarte obligatoriamente para ser rentable.
–AP. A pesar de los años difíciles, a nosotros nos favoreció que Manantiales I tuviera un gran stock de tierra con perfil comercial y con una accesibilidad increíble gracias a la nueva Circunvalación. Eso cambió la dinámica por completo. Hoy en Manantiales llegan productos complejos: hay un club, está el colegio, el Ateneo Juventus y los servicios que la misma comunidad demanda.
–Y más allá de la empresa, ¿qué les aportó la generación fundadora?
–GP. Nosotros tenemos la suerte de estos "locos" que iniciaron Manantiales fueron trabajando sobre una zona degradada de la ciudad junto al sector público. Hoy no sólo ofrecemos departamentos; tenemos un abanico inmenso que incluye desde salud y educación hasta un hipermercado mayorista. Nos guardamos un banco de tierra estratégico que vamos activando a medida que la zona se consolida. Por ejemplo, lo que va a generar la instalación del Sanatorio Allende en cuanto a demanda de servicios y oficinas es algo que nunca hubiéramos imaginado hace 10 años.
–HP. Manantiales es un barrio joven con una proyección de revalorización a futuro muy importante. Es un círculo virtuoso: a medida que sumamos servicios modernos, la inversión de quien compró hace años se potencia.
–AP. Un detalle no menor es que nosotros somos consumidores de lo mismo que hacemos. Horacio vive muy cerca de las oficinas, en Manantiales. Somos muy autocríticos; si mi viejo da una vuelta un domingo y ve una luz rota o un local cerrado, nos llama inmediatamente. Vivimos los proyectos de cerca y somos exigentes porque nosotros mismos habitamos esos espacios.
–¿Qué proyectos marcarán el rumbo de Edisur en los próximos años dentro de Manantiales?
–GP. En cuanto a tierra para loteos, nos queda un lanzamiento este año y lo que es "El Paso" (en la zona de Manantiales I). Pero el foco hoy está en los usos mixtos. Estamos trabajando en "La Gran Zona", que es la tierra más estratégica por accesibilidad que hemos preservado esperando el momento justo. Allí habrá un basamento comercial de escala de usos mixtos, con hotelería, oficinas y vivienda. Además, tenemos reservas para un centro comercial de gran escala. Queremos que en Manantiales puedas resolver todo: casa, oficina y servicios a la mano. También vamos a hacer un parque logístico cerca de nuestra planta de Steel Plex, pero está condicionado a la evolución de la economía y del crédito.
Otras apuestas
–También están apostando a las nuevas tecnologías constructivas, con Cititek.
–HP. Sí. Nosotros no venimos de la rama de la construcción tradicional, pero nos hemos introducido en esta tendencia porque buscamos herramientas que nos den velocidad y calidad. Con la construcción modular, nos está yendo muy bien en Añelo, cerca de Vaca Muerta, en Neuquén. Ya terminamos un primer edificio de 55 unidades y estamos por iniciar el segundo de otros 50 departamentos. Además, vemos con mucho interés el mercado de San Juan, que creemos que va a traccionar mucha demanda.
–¿Va a regresar el crédito hipotecario en el corto plazo?
–HP. Creemos que estamos ante un cambio de contexto. El principal enemigo ha sido la inflación, y el nuevo escenario macroeconómico apunta a bajarla. Hay una demanda contenida de vivienda enorme en Argentina por una cuestión cultural de la "casa propia". Si los bancos vuelven a prestar a largo plazo, se va a revolucionar el volumen y la velocidad de las operaciones inmobiliarias.
Los megaproyectos de la Familia Parga
–En algún momento Manantiales se va a consolidar. ¿Están preparando otros desarrollos?
–GP. Así es. En una primera instancia lo estamos trabajando como Familia Parga. Se trata de dos grandes desarrollos en otros ejidos de la ciudad que son verdaderos masterplan. Uno está en Malagueño, en la zona de la estancia que pertenecía a los Ferreyra, apenas uno baja del puente, con unas 300 hectáreas destinadas a urbanización, vivienda colectiva, centros comerciales y oficinas.
–¿Y el segundo?
–El segundo es el de Juárez Celman, un predio de 630 hectáreas, detrás del Aeropuerto Internacional Córdoba, en un terreno que está donde termina la pista. Esta tierra está partida al medio por el segundo anillo de la circunvalación, en lo que será la intersección con la variante de la ruta E-53. Es un sector que naturalmente debería recibir el crecimiento de la ciudad; era un "hueco" que había quedado relegado.
–AP. Son proyectos pensados para los próximos 15 o 20 años. Aquí aplicamos la máxima de mi padre: "lo que no se ve no se vende". Por eso, el enfoque inicial es invertir fuertemente en infraestructura de calidad para que, cuando el sector se consolide, funcione mejor y se revalorice más. Hoy estamos en etapa administrativa de gestión y esperamos lanzar las primeras etapas entre el segundo semestre de este año o la primera mitad de 2027. Ya llevamos cuatro años trabajando en la planificación de estas casi 1.000 hectáreas.
Cultura empresarial y el "ADN cordobés"
–¿Qué define a la nueva generación de empresarios cordobeses en la que ustedes participan activamente?
–HP. Córdoba tiene un ADN diferente, una mezcla de universidad histórica, inmigración italiana y vocación industrial, que genera una provincia con muchísima actividad privada y muy innovadora. Los empresarios cordobeses pensamos en el mundo y valoramos el esfuerzo por generar empleo. Esa cultura se está potenciando en nuestra generación.
–AP. Para nosotros es un orgullo trabajar juntos, como hermanos. Discutimos mucho laburando, pero somos amigos y compartimos los mismos grupos de amigos. En proyectos de 20 años, el gran desafío es conservar esa buena relación mientras generamos propuestas disruptivas.
–GP. También destaco la generosidad que hay en Córdoba entre colegas. Nosotros participamos en distintas instituciones: Horacio estuvo en Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE), Agustín en el Banco de Alimentos y yo estoy en la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (Ceduc). Esos vínculos nos permiten vincularnos con gente muy innovadora y generar alianzas que terminan beneficiando a proyectos como Manantiales. En definitiva, tenemos la gran responsabilidad de continuar el legado de lo que pensaron y construyeron los fundadores.
La misma actividad, distintas pasiones
Nombre. Horacio Parga (46).
Familia. Casado con cuatro hijos.
Le gusta. El fútbol, es hincha y forma parte de la Comisión Directiva de Talleres.
Profesión. Es contador, tradicionalmente estuvo en el área Finanzas y ahora está en la conducción institucional.
Nombre. Gonzalo Parga (45).
Familia. Casado con tres hijos.
Le gusta. La pesca con mosca. Pescó en la selva y en el mar; le gusta pescar en la Patagonia, en el Paraná y en provincias como Salta.
Profesión. Es licenciado en Administración, viene del área operativa y ahora tiene un rol más directivo.
Nombre. Agustín Parga (43).
Familia. Casado con tres hijos.
Le gusta. Todo lo relacionado al diseño y la arquitectura.
Profesión. Abogado, viene del área Comercial y también es director.
Colaboradores. 400 entre áreas técnicas, administrativas, comerciales y operarios.
Teléfono. +54 9 351 240-9674
Instagram. grupo_edisur



