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Negocios

Mercado laboral. El empleo crece en Argentina, pero la calidad empeora

La desocupación se mantuvo casi sin cambios en el primer trimestre de 2026. Pero detrás de ese dato aparece una señal más preocupante: el empleo que se genera está cada vez más lejos de la formalidad. ¿Qué falta para mejorar la calidad?

30 de junio de 2026, 10:48
Agostina Ambrosi*
El empleo crece en Argentina, pero la calidad empeora
Empleo informal y empleo formal.

La desocupación se mantuvo prácticamente estable en el primer trimestre de 2026. Según el Indec, alcanzó al 7,8% de la población económicamente activa, casi el mismo nivel que un año atrás, cuando había sido de 7,9%.

Sin embargo, mirar solamente la desocupación puede llevar a una lectura incompleta. El mercado laboral se está moviendo, pero no necesariamente en la dirección deseable. En el último año aumentó la cantidad de personas que trabajan o buscan trabajo: la tasa de actividad pasó de 48,2% a 48,6%. Al mismo tiempo, también creció la proporción de personas ocupadas, del 44,4% al 44,8%.

Esto quiere decir que más gente salió al mercado laboral y, en buena medida, encontró alguna ocupación. Por eso la desocupación no subió. El problema no está tanto en la cantidad de ocupaciones creadas, sino en su calidad.

Crece la informalidad

El dato más relevante del informe del Indec es que la informalidad laboral alcanzó al 44,2% de los ocupados. Esto implica un aumento de más de dos puntos porcentuales respecto del mismo trimestre del año anterior. En otras palabras, casi la mitad de las personas que trabajan lo hacen en condiciones de informalidad.

Dentro del empleo asalariado, el deterioro también es visible. En el último año cayó la proporción de asalariados con descuento jubilatorio. Es decir, crece el trabajo en relación de dependencia, pero una parte creciente lo hace “en negro”.

A esto se suma el avance del cuentapropismo. Aunque no todo trabajador independiente es informal o precario, en la Argentina muchas veces funciona como refugio ante la falta de empleo asalariado formal.

Por eso, la mejora en la cantidad de ocupados no necesariamente implica una mejora equivalente en los ingresos, la estabilidad laboral o la protección social. Una economía puede crear más puestos de trabajo sin que eso se traduzca en empleos de mejor calidad.

La recuperación de la actividad no llega al empleo formal

La economía argentina empezó a mostrar señales de recuperación luego de la fuerte caída de la actividad. Pero esa mejora no se trasladó al empleo formal. Desde hace años, la economía tiene dificultades para transformar crecimiento en empleo registrado.

Los altos costos no salariales, los impuestos distorsivos, la litigiosidad laboral y la complejidad regulatoria encarecen la contratación, especialmente para las empresas más chicas. Por ello, antes de incorporar trabajadores registrados, muchas empresas usan capacidad instalada, aumentan horas trabajadas o recurren a formas más flexibles de contratación.

Del lado de los trabajadores, la informalidad muchas veces se presenta como la única alternativa disponible. Cuando no aparece un empleo formal, crecen las changas, el cuentapropismo de baja productividad y el empleo asalariado “en negro”. Por eso, el problema no es solo generar más trabajo, sino lograr que sea de calidad.

Empleo informal y empleo formal.
Empleo informal y empleo formal. (La Voz / IA)

Cómo salir de la trampa

En esa dirección, la ley de modernización laboral de principios de este año constituye un hito importante porque fortalece la seguridad jurídica, ordena la negociación colectiva y mejora el marco institucional del mercado de trabajo. Sin embargo, aún no aborda el principal factor que explica la elevada informalidad laboral: las dificultades que enfrentan las micro y pequeñas empresas para cumplir con los convenios colectivos.

En ese sentido, las empresas con menos de 10 trabajadores podrían quedar eximidas de aplicar el convenio colectivo de su sector y, para el resto de las pymes, podría facilitarse la firma de acuerdos que sustituyan al convenio sectorial.

Al mismo tiempo, los beneficios otorgados por la reforma laboral en materia de contribuciones patronales representan un alivio temporal. En su lugar, podría establecerse un mínimo no imponible sobre la masa salarial, de modo que las empresas más pequeñas enfrenten menores costos laborales de manera permanente.

La modernización del mercado laboral sólo será completa si logra reducir las barreras que hoy impiden registrar trabajadores y transformar el crecimiento del empleo en una mayor formalización laboral.

*Economista de Idesa.