El mercado laboral cordobés muestra una paradoja que crece y que se hace cada vez más evidente. Mientras la desocupación se mantiene relativamente estable y la cantidad de personas ocupadas continúa avanzando, también aumenta –y con fuerza– el número de trabajadores que salen a buscar otro empleo.
Los datos publicados la semana pasada por el Indec muestran que la tasa de desocupación en el Gran Córdoba se ubicó en 8,8% durante el primer trimestre de este año, apenas por debajo del 9,2% registrado un año antes. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se consolida un fenómeno que preocupa cada vez más: la expansión de los ocupados demandantes de empleo.
Se trata de personas que tienen trabajo (formal o informal), pero que buscan activamente otra ocupación o más horas laborales para complementar sus ingresos. En el Gran Córdoba ya suman 254 mil personas, equivalentes al 30,2% de la población económicamente activa.

La cifra no sólo está en el nivel más alto de los últimos años, sino que además supera mur mucho al promedio nacional, que se ubica en 15,8%.
Para Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, este fenómeno refleja una transformación profunda del mercado laboral. "Hoy estar desocupado es un lujo demasiado caro", sostuvo durante una entrevista en La Voz En Vivo.
Según explicó, la falta de ingresos suficientes obliga a muchas personas a generar sus propias fuentes de trabajo o buscar actividades complementarias para sostener sus ingresos.
Más personas salen al mercado laboral
La situación aparece reflejada en otro dato de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Durante el último año, la tasa de actividad en el Gran Córdoba alcanzó el 52,1%, el valor más alto desde que existen registros comparables.
En términos absolutos, 39 mil personas se incorporaron al mercado laboral entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026. La población económicamente activa pasó de 803 mil a 842 mil personas.
Al mismo tiempo, la cantidad de ocupados creció de 729 mil a 768 mil trabajadores. Ese incremento explica por qué la desocupación logró mantenerse relativamente estable pese al fuerte ingreso de personas al mercado laboral.

Para el economista Diego Dequino, el dato más preocupante también es la cantidad de personas que, aun teniendo trabajo, siguen buscando otra ocupación. "El dato de que los ocupados que buscan activamente trabajo en Córdoba duplican a la media nacional es muy fuerte, es una enormidad", afirmó.
La brecha también aparece frente a otros grandes centros urbanos. En el Gran Buenos Aires la tasa de ocupados demandantes es de 14,8%; en el Gran Rosario, de 14,3%; y en el Gran Mendoza, de 22,4%. Incluso dentro de la región pampeana, Córdoba presenta el registro más elevado entre los principales aglomerados.
Subocupación demandante
La situación también se refleja en otro indicador importante: la subocupación. Durante el primer trimestre del año alcanzó el 16,5%, frente al 15% registrado un año atrás.
En cantidad de personas, los subocupados del Gran Córdoba pasaron de 121 mil a 139 mil en apenas 12 meses.
Más preocupante aún resulta la evolución de los subocupados demandantes, es decir, quienes trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y desean trabajar más. Este grupo creció de 105 mil a 128 mil personas en un año.
El 16,5% registrado en el Gran Córdoba supera el promedio nacional de 11,1%, el 11,3% del Gran Buenos Aires, el 13,8% de Mendoza y el 8,9% de Rosario.
Para Dequino, parte de esa situación responde a las características de la matriz productiva cordobesa, fuertemente vinculada a la actividad industrial, un sector que en los últimos años enfrenta suspensiones, reducción de horas trabajadas y un contexto de elevada incertidumbre.
Por otra parte, también observa un cambio importante en la composición de quienes salen al mercado laboral. Según explicó, durante los últimos meses fueron principalmente las mujeres de entre 30 y 64 años quienes impulsaron el crecimiento de la tasa de actividad.
Muchas de ellas comenzaron a buscar empleo o aumentar su participación laboral para compensar la pérdida de ingresos de otros integrantes del hogar.
En la construcción, un sector que tradicionalmente genera una importante cantidad de empleo, el panorama también refleja las serias dificultades para recuperar la actividad. El secretario general de la Uocra Córdoba, José Chavarría, dijo que tanto el empleo formal como las changas vinculadas al sector están en crisis.

"Se nota que no hay plata en la calle y la poca que hay la están cuidando. El trabajo informal también disminuyó bastante; puede haber caído alrededor de un 25%", estimó.
El dirigente explicó que la falta de crédito mantiene prácticamente paralizada la construcción privada y que la obra pública continúa concentrada en unos muy pocos proyectos, lo que limita la generación de nuevos puestos de trabajo.
La informalidad como refugio
La búsqueda de un segundo ingreso también explica el crecimiento de la informalidad, que aparece cada vez más como un refugio frente a las dificultades del mercado formal.
Campos sostiene que buena parte de quienes necesitan generar ingresos adicionales terminan volcándose hacia actividades sin registración laboral. Dequino coincide y advierte que la informalidad está absorbiendo a trabajadores desplazados de empleos formales o que no encuentran nuevas oportunidades registradas.
Según los últimos datos correspondientes a los 31 aglomerados urbanos más grandes, la informalidad laboral en Argentina pasó del 42% al 44,2% en apenas un año.
Del aula al Uber
Para Campos, el deterioro de los ingresos ya alcanza también a profesionales y empleados públicos que hasta hace algunos años podían sostenerse con un solo trabajo.
Entre los ejemplos mencionó docentes universitarios que manejan Uber después de terminar sus clases, además de médicos, enfermeros y miembros de fuerzas de seguridad que realizan changas o trabajan mediante aplicaciones digitales en sus horas libres.
"La caída salarial es de tal magnitud que no hay forma de ajustar ningún presupuesto familiar; tenés que salir a trabajar más o cambiás de trabajo", sostuvo.

Esa realidad aparece reflejada en un relevamiento realizado por la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), publicado por La Voz en marzo. La encuesta mostró que el 45% de los docentes necesita un empleo extra no relacionado con la educación para complementar sus ingresos.
El estudio, realizado sobre más de 1.100 trabajadores de 26 departamentos de la provincia, también reveló que el 57% de los docentes representa el principal o único ingreso de su hogar y que el 71% asegura que los recursos familiares no alcanzan para cubrir los gastos mensuales.
Así, aunque la cantidad de personas sin trabajo prácticamente no se modificó durante el último año y se mantiene en torno a las 74 mil en el Gran Córdoba, el resto de los indicadores muestran un deterioro profundo.
Si se suman los desocupados, los subocupados demandantes y los ocupados que buscan otro empleo, el universo de personas con problemas laborales alcanza a 456 mil cordobeses. La cifra representa cerca del 55% de la población económicamente activa del Gran Córdoba.

