Crisis. Derrumbe de Lácteos Verónica: empleados se la rebuscan para sobrevivir tras seis meses sin cobrar
La firma santafesina acumula deudas por más de $ 13.900 millones y mantiene paralizadas sus tres plantas. Hay 700 familias afectadas.
La crisis que atraviesa el sector lechero nacional registra en la empresa Lácteos Verónica uno de sus escenarios más críticos y dramáticos. Con sus tres plantas industriales paralizadas desde diciembre, la compañía propiedad de la familia Espiñeira dejó de abonar salarios.
La parálisis afecta a las fábricas ubicadas en las localidades santafesinas de Totoras, Lehmann y Suardi. En estos pueblos, donde la economía depende estrechamente de la actividad de la lechera, la falta de circulación de dinero generó un estancamiento que golpea a los comercios locales.
Ante la interrupción de los pagos, los 700 trabajadores de la firma se vieron obligados a realizar tareas informales para subsistir. Muchos de ellos se reinventaron como albañiles, remiseros o vendedores ambulantes para cubrir sus necesidades básicas ante la ausencia de respuestas empresariales.
Historias de supervivencia en la ruta
El caso de Juan Domínguez es emblemático: a sus 63 años y con 46 de antigüedad en la planta de Totoras, hoy vende tortas asadas al costado de la ruta. El hombre, que se especializaba en la elaboración de queso azul, relató que debe trabajar largas jornadas junto a su esposa para intentar llegar a fin de mes.

“Ya estoy pisando un millón de pesos de deuda y no puedo pagar. Tengo comida en una carnicería, un muchacho amigo que me está dando la carne", confesó el operario en diálogo con Radiópolis. Su situación se agrava con facturas de luz y agua vencidas que se acumulan tras un semestre sin percibir sus haberes habituales.
Otro testimonio desgarrador proviene de una empleada con 35 años de servicio en la compañía. "Es una injusticia vender panes para poder sobrevivir tras tantos años; qué rápido llega la Justicia para algunos y qué lenta para otros", expresó durante las manifestaciones.
Deuda millonaria y cheques sin fondo
La radiografía financiera de Lácteos Verónica, según registros del Banco Central (BCRA), revela un descalabro de magnitudes multimillonarias. La empresa acumula 3.863 cheques rechazados por falta de fondos, lo que representa un rojo superior a los $ 13.900 millones.
A este pasivo se le suma una deuda externa con proveedores de materia prima. Cerca de 150 productores lecheros de la provincia de Santa Fe reclaman el pago de mercadería entregada por una cifra que rondaría los $ 60 millones.
En cuanto al sistema bancario, la firma mantiene deudas activas con entidades de primera línea como el Banco Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro. También figuran compromisos incumplidos con financieras como Catalinas, Credibel y Trend Capital.
Reclamos judiciales por vaciamiento
En los últimos días, los trabajadores se movilizaron frente a los Tribunales de Rafaela para exigir una intervención más ágil de la Justicia Penal. Los manifestantes presentaron un petitorio solicitando que se determinen las responsabilidades de los dueños ante lo que califican como un "vaciamiento de la empresa".
"Queremos que la Justicia haga su trabajo de una vez por todas, ya son seis meses sin percibir un peso", manifestó José, uno de los delegados de Suardi. En dicha localidad, un grupo de 88 empleados ya presentó un reclamo colectivo ante el Juzgado Laboral de San Cristóbal para intentar salvaguardar su continuidad laboral.
Entre las medidas solicitadas por los operarios se encuentran inhibiciones de bienes y embargos sobre el patrimonio de la familia Espiñeira. Los trabajadores denuncian que, mientras las plantas están frenadas, los dueños estarían redireccionando la producción de sus tambos propios -unos 30.000 litros diarios- hacia otras procesadoras.
Conflicto gremial y falta de cobertura médica
La situación generó un estado de alerta permanente en el gremio Atilra, que denuncia el corte de los aportes sindicales, jubilatorios y de seguridad social. La falta de contribuciones patronales derivó en la suspensión de la obra social para gran parte del personal.
Esta irregularidad afecta especialmente a trabajadores con enfermedades oncológicas o crónicas que perdieorn su asistencia médica en medio de la parálisis. "Te mandan el recibo, te mandan el descuento, pero no aportan a la obra social", denunciaron desde el sector laboral.
Como medida de fuerza extrema, los representantes de los empleados advirtieron que podrían iniciar bloqueos en los tambos de los propietarios si no hay soluciones inmediatas. "Nos están llevando al extremo de tomar medidas que no queremos", sentenciaron los delegados durante la última concentración masiva.



