Financiamiento. El nuevo mapa del crédito productivo: quién accede, en qué condiciones y qué cambió en Córdoba
Ese financiamiento dejó de ser un instrumento “administrado” y volvió a responder a variables clásicas como el costo del dinero, el riesgo crediticio, los plazos y las garantías.
Después de años de tasas reales negativas, líneas subsidiadas y crédito racionado por la escasez de fondeo, el sistema financiero argentino entró en una nueva fase: tasas de interés reales positivas, menor intervención directa y mayor selectividad en el riesgo. El problema es que, en ese contexto, el crédito productivo se vuelve una herramienta que no asegura iguales condiciones para todos.
En Córdoba, hay pymes, agroindustrias y empresas de servicios que evalúan financiar capital de trabajo o esperar un mejor escenario.
El cambio más importante es que el crédito dejó de ser un instrumento “administrado” y volvió a responder a variables clásicas como el costo del dinero, el riesgo crediticio, los plazos y las garantías.
Esto implica, para las empresas, un análisis más fino del flujo de fondos y de la tasa efectiva total. En este contexto, si bien hay líneas con tasas promocionales, son más específicas y, en general, atadas a programas sectoriales o a acuerdos puntuales.
Hay dos telones en el fondo: por un lado, los efectos del cambio de régimen económico todavía no han logrado ser digeridos por los niveles de actividad en varios sectores, sobre todo industriales; por otro, el crédito al sector privado mejoró, pero sigue lejos de lo que pasa en la mayoría de los países de la región.
Tasas reales y selectividad
Con el Gobierno intentando que la inflación se desacelere (proceso que se estancó hace ocho meses), las tasas nominales implican rendimientos reales positivos para los bancos.
Por ejemplo, las tasas Tamar o Badlar oscilan entre el 26% y 30%, en un contexto de inflación interanual de 33% y con proyecciones que ubican a ese indicador en un descenso hacia el 26%, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.

En Córdoba, la demanda se concentra en tres carriles:
- Capital de trabajo de corto plazo. Muy utilizado por industria y comercio.
- Financiamiento vía descuento de cheques y E-cheq. Las sociedades de garantía recíproca (SGR) cumplen un rol clave en este punto.
- Líneas de inversión productiva. Todavía más selectivas y con foco en sectores dinámicos.
¿Quién accede y quién queda afuera?
El acceso al crédito productivo está determinado por cinco variables:
- El historial crediticio y la bancarización formal de la empresa.
- La capacidad demostrable de generación de flujo de fondos.
- El nivel de endeudamiento previo.
- El sector económico y la exposición a volatilidad.
- Las garantías reales que posea o, si tiene, los avales de una SGR.
Las empresas con contabilidad ordenada, diversificación de clientes y previsibilidad en ingresos acceden con mayor facilidad. El problema son las pymes dependientes del mercado interno o con márgenes comprimidos, que encuentran mayores restricciones o costos más elevados.
Aunque el financiamiento empieza a normalizarse, la inversión productiva no despega. Muchas firmas priorizan recomponer capital de trabajo y reducir pasivos acumulados antes de embarcarse en ampliaciones de capacidad. La ecuación es simple: con tasas reales positivas, solo invierten quienes proyectan retornos superiores al costo financiero.
Sin embargo, en sectores como agroindustria, economía del conocimiento y logística, se observan señales de mayor dinamismo, especialmente cuando el crédito acompaña con plazos adecuados.
El sistema financiero argentino parece transitar hacia un nuevo equilibrio: más disciplina en el riesgo, menos crédito forzado y mayor competencia por buenos clientes. Para Córdoba, con su matriz productiva diversificada, el desafío es como ampliar el acceso sin deteriorar la calidad crediticia.
La pregunta que sobrevuela al sector es estratégica: ¿el crédito será motor de inversión o sólo herramienta defensiva para sostener operaciones? La respuesta depende tanto de la macroeconomía como de la capacidad empresaria de ordenar balances y de proyectar crecimiento en un entorno más exigente.
El rol de los bancos en el nuevo contexto crediticio
El Banco de la Provincia de Córdoba (Bancor) es uno de los actores centrales en el entramado productivo cordobés. Tradicionalmente, su estrategia combina fondeo propio con líneas acordadas con el Gobierno provincial para impulsar sectores estratégicos: industria, agro, economía del conocimiento y comercio.
“El crédito productivo en Córdoba creció un 21,7% interanual en términos reales en 2025: en el cuarto trimestre aumentó 2,5% respecto al anterior, mientras que en el tercero subió 6,1% en relación al segundo”, explica el presidente de la entidad, Raúl Paolasso.
En cuanto a los sectores que están mostrando mayor dinamismo, agrega: “En el último tramo del año pasado, los préstamos destinados a la construcción subieron un 41,7% interanual en términos reales”.
Según el directivo, los créditos dirigidos a la producción primaria aumentaron 29,8%, entre los que se destacan el cultivo de cereales, oleaginosas y forrajeras (39,4%), y la cría de ganado y producción de leche, lana y pelos (47,1%).
Sobre los que presentan mayor riesgo crediticio, Paolasso destaca: “Al cuarto trimestre de 2025, el comercio al por mayor y menor tenía un ratio de mora de 6,7%, y los servicios un 6,7%, destacándose el sector de hotelería y restaurantes, con un 14%”.
Según los registros de Bancor, en los últimos seis meses, el 90% del crédito para empresas fue para capital de trabajo, mientras que apenas el 10% tuvo como destino la inversión.
La clave pasa por la calidad de cartera. “Se gestiona desde el proceso de admisión, evaluando la actualidad de cada sector, la situación económica-financiera y la capacidad de pago de las empresas clientes que solicitan financiamiento”, añadió el ejecutivo.
Por su parte, a partir de este lunes 6 de abril, el Banco Nación ofrecerá nuevas líneas de crédito para pymes en el marco de su programa "Mi Banco". Se trata de créditos para capital de trabajo a una tasa nominal anual fija del 25%, con plazo de 12 meses y un monto de hasta $1 billón. Esto se puede aplicar a "reingeniería financiera", esto es a reemplazar préstamos tomados a tasas más altas.
Según el Banco Nación, se trata de las tasas "más competitivas" del mercado argentino en este momento.
Bancos privados: foco en empresas con escala
En el segmento privado, las entidades están priorizando compañías con facturación relevante, trazabilidad financiera y estructura administrativa formalizada. El crédito corporativo se reactiva, pero con análisis de riesgo previo.
“En este nuevo contexto macroeconómico, reforzamos el uso de información transaccional en tiempo real, lo que nos permite analizar con mayor precisión el comportamiento de cada empresa más allá de la información contable”, indican desde Banco Macro.

Al mismo tiempo, destacan: “Además, incorporamos herramientas como el Legajo Único Financiero y Económico de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores (Sepyme), que aporta información actualizada y que mejora la calidad del análisis crediticio”.
Respecto al comportamiento de la demanda, desde el banco observan: “Se concentra principalmente en pesos, vinculada a capital de trabajo y a administración de caja; en sectores exportadores aparece un mayor interés en el crédito en dólares, siempre alineado al flujo de ingresos en esa moneda”.
Los instrumentos más demandados son las herramientas de corto plazo, como descuento de cheques y los préstamos tradicionales para capital de trabajo.
“El leasing u otras líneas de financiación de largo plazo se mantienen en sectores con necesidad de renovación de maquinaria o inversión puntual, y siempre dependiendo del contexto de tasas de interés”, explican.
El mercado no bancario gana terreno
El mercado de capitales argentino alcanzó en 2025 su mayor nivel de actividad en al menos una década. Según el 53° informe de PwC Argentina, las emisiones primarias de obligaciones negociables (ON) y de fideicomisos financieros superaron los U$S 20.250 millones (medidos al dólar CCL), más de un 50% por encima de 2024 y equivalente al 96% de todo lo emitido entre 2020 y 2023.
El principal motor fueron las ON en dólares, que concentraron U$S 16.000 millones en 158 colocaciones, con fuerte liderazgo del sector energético. Sólo petróleo y gas explicaron unos U$S 9.200 millones en nuevas emisiones, con YPF a la cabeza.
La baja del riesgo país fue clave y esto habilitó el regreso al financiamiento internacional, lo que permitió emitir U$S 9.600 millones en 24 operaciones, con tasas promedio del 8,3% y con plazos de más de siete años.
En paralelo, el mercado en pesos comenzó a recuperarse a finales de 2025, con tasas en baja y más demanda, incluso en las pymes. Para 2026, PwC proyecta la continuidad en el crecimiento, el impulsado por estabilidad, un menor riesgo y mejores condiciones de financiamiento.
Una alternativa real
En este sentido, consultoras especializadas como First Capital Group vienen registrando mayor dinamismo en instrumentos como pagarés bursátiles, ON y cheques de pago diferido.
Para muchas pymes, el mercado de capitales se vuelve una alternativa real cuando el banco ajusta cupos o condiciones. El uso de las SGR para avalar emisiones se ha consolidado como puente entre emprendimiento y financiamiento.
"El financiamiento bancario (en su totalidad) es muy limitado en Argentina, a lo sumo representa el 12% del PBI, por lo que el préstamo a través del mercado de capitales viene a complementarlo", asegura Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, quien se refiere a los últimos datos sobre la evolución del crédito productivo en Argentina.
“En términos reales, los préstamos comerciales en pesos crecieron apenas el 9,7% en el último año; y si tomamos el último semestre (de 2025), cayeron el 1,8%. En contrapartida, los créditos en dólares subieron un 46% en estos 12 meses y un 10,5% en los últimos seis", explica. La caída del tipo de cambio favorece el endeudamiento en dólares.
Las herramientas más utilizadas
Barbero indica que los cheques de pago diferido y los pagarés bursátiles son las herramientas preferidas por las pymes, porque “son las que requieren menores requisitos formales para su emisión”.
“Hay que destacar también el mercado que tienen las facturas de crédito electrónicas, aunque desafortunadamente sólo se están impulsando por YPF y por alguna otra empresa del área petrolera; necesitaríamos que esta modalidad tenga más aceptación por parte de las grandes compañías para que se desarrolle definitivamente”, resalta.
Sobre las condiciones que deberían darse para que el crédito traccione más la inversión de largo plazo, el socio de First Capital Group asegura: “Deberíamos tener un horizonte de planeamiento más largo, porque el crédito definitivamente va a crecer cuando podamos extender los plazos; recién ahí, realmente, vamos a ver que existe la posibilidad de endeudarse en moneda nacional para un proyecto de inversión”.
“Este cortoplacismo está dado por la inestabilidad política, producto de que los modelos que se contraponen en cada elección son diametralmente opuestos en términos económicos; algo muy diferente podemos apreciar en nuestros países limítrofes, donde se suceden gobiernos de diferentes signos, totalmente opuestos, pero el plan económico y financiero del Estado no varía, lo que aporta una confianza fundamental para poder otorgar mayores plazos”, cierra.
Las tres líneas crediticias para el agro de Bancor
En el marco de la 20ª edición de la Expoagro en la localidad bonaerense de San Nicolás, Bancor lanzó tres líneas de créditos por un cupo global de $36 mil millones.
La primera tiene un cupo de $15 mil millones con tasa del 16% final (incluye un subsidio por parte del Gobierno de Córdoba) para la compra de maquinaria agrícola fabricada en Córdoba a través de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes (Afamac) y una exclusiva para camiones Iveco.
La segunda es una línea de Descuento de Cheques para fabricantes cordobeses, con cupo de $10 mil millones con tasa del 23% final para el cliente.
Finalmente, presentó una opción en dólares con un cupo de U$S 8 millones, con tasas del 3% y 4% a 36 y 48 meses, respectivamente, para la compra de maquinarias agrícolas cordobesas.
“Nuestro objetivo apunta a facilitar inversiones en bienes de capital en un momento en el que el sector busca recomponer su capacidad productiva tras años de sequía y volatilidad macroeconómica”, indicó al respecto Raúl Paolasso, presidente de Bancor, quien agregó: “En un contexto de tasas todavía altas en la economía local, estas promociones funcionan como una ventana para acelerar inversiones en maquinaria, tecnología e infraestructura productiva, especialmente en una provincia como Córdoba, que es de las más productivas del país”.
Bancor también cuenta con líneas de créditos exclusivas para la compra de insumos, equipos y sistemas de riego, capital de trabajo e inversiones para el sector ganadero y tambero.
Además, ofrece opciones para acompañar a pymes de otros sectores en proyectos de innovación tecnológica, sostenibilidad y biocombustibles. Otro de los focos estratégicos apunta al apoyo y el financiamiento del comercio exterior.
“Cada vez que hablamos de crédito nos parece importante hablar de ahorro y de fondeo, porque la transaccionalidad y la gestión de las inversiones de nuestros clientes forman parte de la propuesta integral de Bancor”, cerró Paolasso.




