Pyme. Homenajearon a Raulito: la mermelada cordobesa por definición cumplió 70 años
La firma de Alta Córdoba recibió una distinción unánime del Concejo Deliberante por su aporte a la identidad local y por acompañar durante décadas la mesa de varias generaciones.
Hay marcas que trascienden su condición comercial para convertirse en parte de la vida cotidiana de una comunidad. Ese es el caso de Raulito, la histórica fábrica de mermeladas de Alta Córdoba que acompañó durante siete décadas los desayunos y meriendas de miles de familias cordobesas y que acaba de recibir un reconocimiento oficial de la Ciudad de Córdoba.
La empresa, una Pyme típica de la ciudad, fue distinguida por sus 70 años de trayectoria con un Beneplácito otorgado por el Concejo Deliberante, aprobado por unanimidad, en reconocimiento a su permanencia en el tiempo, su aporte a la identidad local y su vínculo con varias generaciones de consumidores.
La ceremonia se realizó en el auditorio del Concejo Deliberante y contó con la presencia del viceintendente Javier Pretto, la concejal Fabiana Gutiérrez y otras autoridades municipales que destacaron el recorrido de una marca profundamente arraigada en la cultura cordobesa.
Más allá de los números y de la actividad industrial, el reconocimiento puso en valor el lugar que Raulito ocupa en la memoria afectiva de la provincia. Sus mermeladas forman parte de recuerdos familiares compartidos por abuelos, padres e hijos, convirtiéndose en un producto identificado con la tradición y las costumbres locales.
Entre los asistentes estuvieron representantes de la Unión Industrial de Córdoba, la Agencia ProCórdoba, la Dirección General de Control de la Industria Alimenticia, el Ministerio de Desarrollo Social y Promoción del Empleo y la Cámara de Industriales de la Alimentación de Córdoba (ADIAC), entre otras entidades.
La empresa estuvo representada por Hernán Berardi, director de Operaciones y Logística; Cintia Carrara, directora de Administración; Marcelo Berardi, director de Finanzas; y Cristian Ulloque, director Ejecutivo.
El homenaje buscó destacar no solo la continuidad de una empresa familiar a lo largo del tiempo, sino también el valor simbólico de una marca que logró permanecer vigente en la mesa de los cordobeses y acompañar la vida cotidiana de generaciones enteras.

