Industria. De controlar bulones de niña a liderar la resiliencia en la metalurgia cordobesa

“Las pymes sabemos de crisis”, asegura Alejandra Cesolari, nueva presidenta de la Cámara de Metalúrgicos. Junto con sus hermanas, Sonia y Silvana, desde niñas trabajaron con sus padres, Albino “el Gringo” Cesolari y Nora. Hoy lideran Metal Ce, que provee a todo el país de componentes para instalaciones eléctricas externas.

13 de junio de 2026 a las 12:03 a. m.
De controlar bulones de niña a liderar la resiliencia en la metalurgia cordobesa
Alejandra Cesolari, socia gerente de Metal Ce y presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc). (José Gabriel Hernández)

En la historia industrial de Córdoba, Metal Ce es una de esas pymes familiares que nacieron de abajo, fundadas por empleados que, hace medio siglo, pusieron todo su esfuerzo y el de sus familias en pos de un sueño, y no dudaron al momento de transformar una mesa de cocina en una línea de montaje.

Pero también, por detrás, está la historia de mujeres que ayudaron con sus propias manos a sostener el sueño de ese emprendedor.

Hoy Metal Ce vende en todo el país componentes y materiales para el tendido de redes eléctricas, distribuidores y para empresas de energía.

Silvana, Sonia y Alejandra Cesolari, socias de Metal Ce. (José Gabriel Hernández)
Silvana, Sonia y Alejandra Cesolari, socias de Metal Ce. (José Gabriel Hernández) (José Gabriel Hernández/La Voz)

Alejandra Cesolari, socia gerente de la empresa fundada por sus padres, Albino “el Gringo” Cesolari y Nora Aguilar, es la nueva presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc).

Ella y sus hermanas, Sonia y Silvana, recuerdan que comenzaron probando la rosca de los bulones cuando eran niñas. Hoy las tres lideran una firma protagonista en el mercado de la infraestructura energética del país.

Alejandra Cesolari, además, asumió la tarea de liderar la metalurgia cordobesa, en un contexto de fuerte ajuste y competencia global, impulsando la resiliencia, la modernización y la participación de los jóvenes.

–Metal Ce cumplió 48 años. ¿Cómo vivieron ustedes ese comienzo cuando su padre dio el salto de empleado a dueño?

–Alejandra Cesolari. Nosotras toda la vida estuvimos en la metalúrgica. La empresa nació en 1977, fundada por mi papá, Albino, y mi mamá, Nora Aguilar. Mi padre trabajaba en una fábrica de bulones y vio una posibilidad, una arista de mercado. Muchos le decían: "Si te abrís solo, gringo, vas a tener buenos clientes". Y así fue, empezó trabajando con Grandes Motores Diesel (convertida luego en Materfer) y con John Deere. Arrancó haciendo bulones y conectores para motores que en ese momento estaban en la zona de la planta de Materfer. Fue un desafío de emprendedor muy grande, pasar de ser empleado a apostar por lo propio. Él todavía suele venir algunas horas a la fábrica.

–Se dice que en los comienzos de una pyme el sacrificio familiar es total. Es así, ¿no?

–Yo pongo mucho en valor el compromiso de mis padres, porque hubo momentos muy difíciles. El primer momento fuerte fue cuando mi papá decidió independizarse. Tenían su casa terminada con un sacrificio enorme, que mi papá había construido mientras era empleado. Para poder armar la fábrica, decidieron vender la casa. Mi mamá lo apoyó al ciento por ciento. Se fueron a alquilar y apostaron a ese desarrollo, a ese sueño de mi papá. Esa inestabilidad de pasar de tener una casa a no tenerla fue el momento más duro para la familia.

–¿Y ustedes qué hacían de niñas en la fábrica? ¿Cómo era esa dinámica?

–Éramos muy chicas las tres al lado de mis padres seleccionando bulones. Éramos quienes hacíamos el control de calidad: llevábamos la tuerca hasta el fondo del bulón y la sacábamos; si estaba en condiciones, iba al tacho. Viajábamos con mi papá a Rosario, íbamos a las fábricas a las que les vendíamos esos mismos bulones que nosotras controlábamos.

Sonia, Alejandra y Silvana Cesolari en la planta de Metal Ce. (José Gabriel Hernández)
Sonia, Alejandra y Silvana Cesolari en la planta de Metal Ce. (José Gabriel Hernández) (José Gabriel Hernández/La Voz)

–Sonia Cesolari. Es que los cinco hemos trabajado siempre. Veníamos del colegio y nos poníamos a separar en bolsas los bulones, las tuercas y las arandelas planas. Las primeras armadoras de materiales fuimos mi mamá y nosotras tres. Poníamos un mantel en la mesa donde comíamos y armábamos los montoncitos de piezas. Estábamos horas ahí.

–Silvana Cesolari. ¡Era una línea de montaje casera (risas)! Una ponía los tornillos, la otra las arandelas, mi mamá ensamblaba y después enroscábamos. Crecimos aprendiendo el proceso de cada pieza; con el tiempo, llegamos a trabajar en todas las máquinas de la planta.

–Supongo que la del inicio no fue la única crisis que sufrieron.

–No. En 1989 (la crisis de la hiperinflación) tuvimos que despedir a casi todos los empleados; nos quedamos con uno solo, que nos terminó de enseñar a usar la fresadora y a cortar perfiles. Habíamos conectado el teléfono a un timbre que sonaba en toda la fábrica. Entonces, salíamos corriendo de la máquina para atender el teléfono y así preparábamos los pedidos.

–Alejandra. Recuerdo una vez en la que vendíamos mil unidades por mes. Entonces, mi papá le planteó a un cliente de Reconquista que estábamos en problemas económicos, y él nos hizo un pedido de 20 mil unidades. Nosotras éramos las que embolsábamos. !No terminábamos más! Cuando llegó el camión para llevar el pedido, fue un alivio. Fueron situaciones intensas que nos marcaron.

–¿Y cómo salieron de estas situaciones tan críticas?

–La gente confió en mi papá. Eran momentos en que la palabra valía mucho más que cualquier documento. Hubo veces que tuvo que presentarse en el lugar donde había pedido una máquina o insumos, dos días antes del pago, y decir: "No te voy a poder pagar". Y así ganaba 30 días para jugar el dinero.

Alejandra Cesolari, socia gerente de Metal Ce y presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc). (José Gabriel Hernández)
Alejandra Cesolari, socia gerente de Metal Ce y presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc). (José Gabriel Hernández) (José Gabriel Hernández/La Voz)

–La empresa mutó de la bulonera inicial hacia el sector eléctrico. ¿Cuándo se dio ese paso?

–Fue entre 1980 y 1981, cuando mi papá empezó con todo el diseño de materiales eléctricos. En los años '80 largó su primera línea y desde entonces nuestro mercado es el eléctrico. Cuando arrancaron los '90, empezamos a crecer, sobre todo cuando compramos el depósito. Actualmente, atendemos a empresas de energía de todo el mercado nacional, distribuidoras, cooperativas y fideicomisos del país. En Metal Ce no desarrollamos energía solar o eólica directamente, pero sí fabricamos todo el material necesario para el transporte de esa energía, como los componentes para las estaciones y subestaciones.

–Es un mercado que depende mucho de la inversión del Estado, ¿correcto?

–Sí, depende mucho del sector público. De todas maneras, todo el mercado energético está creciendo a pasos agigantados, tanto en la tradicional como en la energía solar, eólica y no convencional, que se rige bajo el concepto de la mantención permanente. Hay nuevos proyectos impulsados por el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (Rigi).

–O sea que a partir de los '90 dejaron de sufrir.

–No, también nos golpeó la crisis de 2001. Mi papá siempre tuvo una conducta conservadora, de no ir más allá de lo que nos daba "el tranco". Así que el ahorro que habíamos acumulado en los '90 nos salvó de la convocatoria de acreedores.

–El sector metalúrgico cordobés es un termómetro de la economía. ¿Cómo están viviendo el actual proceso de ajuste e inflación?

–La actividad se cayó y se notó mucho al principio. En la actualidad, se ha logrado sostener el nivel de actividad 30% abajo respecto a 2023. No hay una recuperación todavía. Se mantiene ese nivel bajo porque tanto la obra pública como la privada vienen muy lentas. Córdoba es el corazón productivo del país porque tenemos agro, automotriz y eléctrica, pero en tiempos de crisis, cuando el sector se plancha, se siente muy fuerte.

Alejandra Cesolari, socia gerente de Metal Ce y presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc). (José Gabriel Hernández)
Alejandra Cesolari, socia gerente de Metal Ce y presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc). (José Gabriel Hernández) (José Gabriel Hernández/La Voz)

–Sonia. El problema es que estamos todo el tiempo pendientes de a cuánto abrió o cerró el dólar. Eso nos quita foco para pensar en cómo ser más competitivos o llegar a otros mercados. Es una constante de problemas ajenos que no manejamos nosotros.

–¿Cómo impacta la apertura de importaciones, especialmente de China?

–Es un gran problema. Vemos que la actividad disminuyó bastante por esta crisis. No está bueno abrir puertas nuevas sin cuidar primero lo que hay adentro. A veces veo un producto que la industria local lo puede vender a U$S 14 o a U$S 15 y que llega desde Asia a U$S 5. ¿Cómo llegamos a ese precio si no bajan los impuestos? No hay nada que beneficie a la industria local para competir en ese nivel.

–Alejandra. Coincido plenamente. Todos hablan de que hay que reconvertirse, y los empresarios estamos dispuestos, pero la reconversión requiere muchísima plata. Puertas adentro de la fábrica podemos hacer todo el esfuerzo, pero del "portón para afuera" falta mucho soporte estatal y reducción de carga impositiva.

–Su llegada a la presidencia de la Cimcc marca un debate permanente: ¿hay lugar para la mujer en una industria históricamente masculina como la metalurgia?

–Soy una convencida de que los lugares se ocupan por capacidad, no por género. Nosotras tres nunca sentimos discriminación en este ámbito. En nuestra planta tenemos todos hombres y la comunicación es excelente, trabajamos codo a codo con el encargado y el equipo de diseño sin cuestiones de género de por medio. Es cierto que el sector va a ir mutando y, en el futuro, habrá más lugar para las mujeres en las plantas, pero para eso se requiere inversión en infraestructura, como adecuar baños o espacios para lactancia. A veces la intención está, pero aparece una crisis, todo se estanca y esa inversión se va postergando.

–En su discurso de asunción habló de "tender puentes". ¿Cuáles son los ejes de su gestión en la Cámara?

–Mi gestión busca modernización, competitividad internacional e inserción en sectores estratégicos. Quiero darles un lugar central a los jóvenes. Ellos fueron los primeros que me preguntaron: "¿Qué vamos a hacer si sos presidenta?", y yo les respondí: "Ustedes van a estar conmigo tomando decisiones". Córdoba tiene 4.196 empresas metalúrgicas y 49.806 trabajadores; es un motor que no puede detenerse.

–Pero hoy los mercados tradicionales del rubro se han frenado. ¿Qué oportunidades ven en los nuevos, como la minería o Vaca Muerta?

–Hay un camino muy importante ahí. Ya hay empresas cordobesas con una fuerte impronta en petróleo y minería. Nosotros, desde el rubro eléctrico, estamos trabajando para entrar con más firmeza en esos mercados, proveyendo materiales para los puestos de luz y la infraestructura de conexión de energía en esas zonas. La clave es traccionar juntos, como lo hacemos con entidades como el Clúster de Petróleo, Gas y Minería de Córdoba, liderado por Inés Gerbaudo; con el Clúster Automotriz y de la Movilidad Sostenible de Córdoba (Clauto) o cámaras como la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (Afamac).

–¿Qué mensaje le da al industrial que hoy está preocupado?

–Sabemos perfectamente lo que es la crisis y al resiliencia porque la mamamos en mi casa con mi familia. Mi mensaje es que vamos a escuchar a las pymes metalúrgicas cordobesas. Para la modernización hay que invertir. En este momento, hay industrias que lo van a hacer muy progresivamente; otras se la van a jugar y reconvertirse ciento por ciento. No estamos solos, estamos trabajando con nuestro economista, Gastón Utrera, en la presión impositiva.

–La presión impositiva será una de las grandes luchas que se vienen en la industria.

–En este rubro, tenemos una presión impositiva cercana al 30%. Además, contamos con todo el apoyo de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) y de su presidente, Luis Macario. Juntos podemos enfrentar estas coyunturas para seguir siendo el corazón productivo del país.

Silvana, Sonia y Alejandra Cesolari, socias de Metal Ce. (José Gabriel Hernández)
Silvana, Sonia y Alejandra Cesolari, socias de Metal Ce. (José Gabriel Hernández) (José Gabriel Hernández/La Voz)

La reunión familiar, lo más importante

Nombre. Alejandra Cesolari.

Casada con. Rolando Pérez.

Hijos. Giuliana, Máxima y Fernando.

Le gusta. Disfrutar las reuniones en familia y con amigos.

Cargo. Socia gerente.

Empresa. Metal Ce, fundada hace 48 años por Albino “el Gringo” Cesolari y Nora Aguilar. Actualmente, suele ir algunas horas a la semana. En la conducción están sus hijas Alejandra, Sonia y Silvana, socias gerentes de la firma, y ya ingresó la tercera generación, con Valentina Rodeyro.

Colaboradores. 65 en un turno.

Calidad y Sostenibilidad. Tiene aprobadas las normas ISO 9001 y 14.000; son parte del corredor Ecoaliados, de la Municipalidad de Córdoba. En 2016, instaló 188 paneles para utilizar energía solar. Ahora trabaja para reducir la huella de carbono.

Instagram. metalcesrl_

Web Cimcc. cimcc.org.ar/