Debate. Competitividad: la excusa de verla como un problema argentino

Lejos de la confrontación nacional versus importado, el problema de la industria argentina es la falta de inversión, el alto costo laboral, la presión impositiva y los problemas estructurales.

28 de febrero de 2026 a las 11:01 a. m.
Competitividad: la excusa de verla como un problema argentino
Iveco invertirá 10 millones de euros para el comienzo de la producción del nuevo camión S-Way. (Pedro Castillo / La Voz)

La competitividad de la industria no es un problema local; todos los países del mundo con industria están debatiendo este tema. Pero, en la Argentina, la discusión gira en torno a lo nacional versus lo importado, otra grieta más que corre el eje al terreno político, y que poco sirve para mejorar la economía y el sector productivo.

A comienzos de este siglo 21, Estados Unidos le abrió la puerta a China de la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que generó un enorme problema al mercado global. En su segunda presidencia, con la guerra de aranceles, Donald Trump terminó generando exceso de stock en la industria china que, ahora, presiona para entrar en todos los mercados del mundo, con precios imposibles de igualar.

“Esto es parte de un problema que no nació acá. Pasa en otros países”, aclaró el jueves pasado en Córdoba el brasileño Marcio Querichelli, presidente de Iveco para América latina, al presentar el nuevo camión S-Way, su nueva apuesta para el segmento pesado.

En este evento, el propio gobernador Martín Llaryora se ubicó del lado de la grieta de la industria nacional y pidió “igualdad de condiciones” para la producción argentina, sobre todo impositivas.

Según estudios de la Asociación de Fábricas Automotores (Adefa), los impuestos en un vehículo que se vende en la Argentina representan entre el 54% y el 56% del precio final. El vehículo de exportación tiene menos, entre el 12% y el 13%.

Veamos lo que sucede con nuestros competidores históricos. Brasil, que inició un plan para sacar todo impuesto que incide sobre la exportación y cargarlo sobre el precio interno, registra entre el 7% y el 9%. México, en cambio, no tiene carga impositiva.

China, por su parte, coloca en la Argentina un cupo de 50 mil vehículos sin impuestos. En cambio, el autopartista que importa algún insumo para fabricar componentes para la producción local paga un IVA diferencial.

Es cierto que la Nación bajó impuestos a la producción y a la exportación. También Córdoba quitó Ingresos Brutos a la producción automotriz y autopartista final con el régimen de promoción industrial. Pero el tornillo, los guantes y otros insumos que utilizan sí están cargados con estos impuestos y con las tasas municipales. Por eso la presión impositiva nunca se acaba.

Otros problemas competitivos

El tema laboral es el más delicado. En la industria automotriz, por caso, el costo laboral (no el salarial) en Argentina se ubica entre U$S 12 y U$S 13 la hora, contra U$S 8 y U$S 9 la hora en Brasil, según datos del Clúster Automotriz y Movilidad Sostenible de Córdoba (Clauto).

De todas maneras, al industrial argentino le preocupa más la judicialización, que suma un costo más difícil de controlar. “La gran expectativa con la reforma laboral es que desaparezca la industria del juicio, el cáncer más grande que tiene la producción argentina”, asegura Gerardo Acosta, presidente del Clauto.

La falta de inversión es otra causa de la poca competitividad. El índice de inversión bruta interna mensual (Ibim), de la consultora Orlando Ferreres y Asociados, acumuló en 2025 un avance de 16,5% anual en su totalidad y de 28,9% en maquinaria y en equipo. Pero fue resultado de un fuerte aumento al inicio del año pasado, que declinó en el segundo semestre.

En enero de 2026, cayó 6,6% (con baja de 14,6% en equipo y en maquinaria importados) y se ubicó en 17,9% del PIB, un porcentaje insuficiente para que la economía crezca.

El problema de la industria no es lo importado, sino, contrariamente a lo que se piensa, la falta de apertura.

Al respecto, agrega Acosta: “La industria argentina necesita robotización, inteligencia artificial, automatismo, readaptación a las nuevas tecnologías y bajar los costos operativos. Puertas adentro, el industrial sabe lo que tiene que hacer; el problema está puertas afuera. Cuanto más se tarde en entender esto, cuanto más demoremos en afrontar este desafío, más jugadores se van a ir cayendo”.