En 1989, mientras la hiperinflación devoraba los ahorros de los argentinos, Edgar Panero tomaba una decisión que cambiaría su vida y la de su familia.
Contador público, por la mañana, trabajaba en la administración de la Cámara de Diputados de la Provincia (no se había unificado aún en lo que finalmente fue la Legislatura) y, por la tarde, asesoraba a una distribuidora de repuestos automotores que terminó cerrando.
Fue entonces cuando un proveedor lo impulsó a iniciarse por su cuenta. No tenía capital. Pero una compañera de trabajo que confió en él y le aportó U$S 8.500, una cifra que en aquel entonces equivalía al valor de un Fiat 133. Fue lo que hoy se conoce como un "inversor ángel".

Motorizado con ese pequeño empuje, Autocor comenzó a rodar en la cochera de su casa, vendiendo apenas cinco líneas de productos. Hoy, se ha transformado en uno de los líderes ubicado sobre la avenida Armada Argentina, en la antigua planta de Fargo.
Con 45 mil referencias en catálogo y una estructura profesionalizada por sus hijos, Gabriel, Mauricio y Leandro, Autocor es un termómetro preciso de lo que ocurre en el mercado repuestero de Córdoba. En esta charla, la empresa de la familia Panero repasa advierte cuáles son los desafíos de un mercado que se debate entre el envejecimiento del parque automotor, el comercio electrónico y el avance tecnológico.
–Edgar, usted es un contador que empezó en el sector público. ¿Cómo fue que llegó al mercado repuestero?
–Edgar Panero (EP). Trabajaba en la administración de la Cámara de Diputados de la Provincia. El estudio contable de Aníbal Casas, con el que había colaborado mucho tiempo antes, me contactó para que hiciera la parte comercial de una empresa del rubro. Estuve un año y medio allí hasta que la empresa cerró allá por 1989. Fue uno de los proveedores de esa firma quien me incentivó a empezar solo.
–¿Tenía algo de capital para empezar?
–No, pero una compañera de trabajo de la Cámara, Evangelina Gastaldi, que es mi socia, me tuvo confianza y aportó U$S 4.000 y, a los tres meses, otros U$S 4.500, que en ese momento era el equivalente a un Fiat 133. Como yo vivía de mi otro trabajo y mi señora también trabajaba, decidimos que lo que generaba el negocio se reinvertía totalmente. Así fuimos incorporando artículos. Empezamos con 200 a 250 ítems. Eran cinco líneas de productos: árboles de leva, retenes de válvulas y retenes en general, poleas de cigüeñal y anillos sincronizados.
–Supongo que los comienzos no fueron fáciles en un año tan crítico como fue 1989.
–Sí, antes de llegar al primer local serio, nos vaciaron el depósito dos veces (por robo). Tuvimos que arrancar de cero dos veces. Estábamos en la cochera de casa, teníamos un empleado, Orfilio, después dos y hasta la mujer que trabajaba en casa tomaba los pedidos. De ahí pasamos a un local de 120 m2 en Avellaneda al 700 en 1991. Luego a uno de 250 m2 en Ramírez de Velasco donde estuvimos hasta 2010. Ese año compramos un local de 1.300 m2 en la calle Liniers, que afortunadamente nos quedó chico muy rápido.
–Gabriel y Mauricio, ustedes son la segunda generación. ¿Cómo fue que se integraron a la empresa familiar?
–Gabriel Panero (GP). Yo soy contador y Mauricio es licenciado en Administración. Los dos tuvimos experiencia trabajando afuera. Yo trabajaba en Kolektor y después en una constructora. Cuando decidí sumarme, Edgar me fue muy claro: me pagaba menos de lo que ganaba en mi otro empleo. Pero en el anterior trabajo generaba cosas que yo no las capitalizaba.

–Mauricio Panero (MP). Me incorporé cinco años después, también luego de recibido. Cuando estudiaba, había ingresado como pasante en administración en el Hospital Allende. Cuando me recibí, me quedé un año y medio y, cuando abrimos el local de Liniers, ingresé a Autocor.
–¿Qué fue lo que permitió el crecimiento de la empresa?
–EP. La incorporación de mis hijos le dio un gran impulso al negocio. Muchos proveedores nos empezaron a ver como una empresa con continuidad, algo que no ocurre en todos los casos del rubro.
–GP. No es menor que desde el inicio todo se reinvertía. Eso hoy continúa, no de la misma manera, con otros porcentajes. Pero desde el inicio dejamos en claro cuánto ganamos y cuánto se reinvierte. Creo que el crecimiento se explica también por la visión de Edgar de dejarnos hacer. Es una falencia común en las empresas familiares: el fundador se para sobre la piedra fundacional y no deja mover nada. Acá, él nos marcó los límites morales, pero nos dio libertad para proyectar lo que quisiéramos.
–MP. Otra clave es que no tomamos decisiones a las apuradas. Se habla mucho y no se tomas decisiones al azar. Por ejemplo, nunca venderíamos por Mercado Libre, somos muy respetuosos de la cadena comercial; somos mayoristas y eso lo respetamos a rajatabla.
–Hablemos del mercado de Córdoba. ¿Cómo está conformado hoy el mercado repuestero?
–EP. El sector se compone mayoritariamente de negocios chicos, en un mercado que es anticíclico. Un repuestero promedio tiene entre tres y cuatro empleados. En Córdoba capital calculamos que hay entre 300 y 400 repuesteros minoristas. Nosotros somos el fundamento de su existencia: por más capital que tengan, no pueden almacenar los miles de productos que el mercado demanda. Les ofrecemos ese servicio de cercanía y stock inmediato. Si nos piden una bomba de agua, también tenemos el líquido, la junta, el termostato y hasta el amortiguador. Hoy Autocor ofrece unos 45 mil ítems.
–¿Y cuántos jugadores hay en la liga de los mayoristas?
–No son más de 30 mayoristas y 15 importadores. Es un mercado competitivo donde la clave es el portafolio completo. Pero con muchos de ellos tenemos una buena convivencia a partir de la cámara sectorial, CERAC, que justamente este 2026 cumple 80 años de vida. En esa mesa estamos mayoristas y minoristas.
–Mencionan que el mercado de repuestos es "anticíclico". ¿Cómo impacta la crisis actual en la venta?
–Cuando el país anda bien, se venden autos 0 km. Cuando hay crisis, la gente no puede cambiar el auto, pero necesita seguir usándolo para trabajar o moverse. El auto usado rota más y, como no conocés su origen, le hacés los frenos o la distribución por seguridad. Además, en Argentina hay un fenómeno de envejecimiento del parque automotor. Los autos viejos no se desechan, siguen estando y requieren mantenimiento. Eso, aunque suene paradójico, favorece nuestra actividad.
–Ahora, tienen una nueva sede en la avenida Armada Argentina. ¿Qué dimensiones tiene? ¿Qué significó para ustedes?
–GP. El edificio era la antigua planta de Fargo. Fue una refacción enorme porque la estructura estaba, pero hubo que hacer a nuevo pisos, instalaciones eléctricas, sistema de bomberos y luces. Tiene un depósito de 3.000 m2 y unos 1.000 m2 de oficinas, servicios, comedor y zoom. El terreno en total tiene 5.700 m2.
–MP. Curiosamente, hay una mística con las fechas. Empezamos a trabajar en el local de Liniers un 9 de diciembre de 2010, y en esta nueva sede de la Armada Argentina entramos un 9 de diciembre, exactamente 15 años después. Con esta mudanza, cuadruplicamos nuestra capacidad de depósito. Pero no sólo implicó un cambio de oficina, sino también una inversión muy grande en la logística y la formación del personal.

–¿A qué se refieren?
–GP. Invertimos mucho en tecnología. Implementamos un sistema WMS (Warehouse Management System) para la gestión del depósito. Antes, un operario tardaba 30 minutos en preparar un pedido de 15 ítems; ahora, el sistema marca la ruta óptima en el celular y un anillo lector va marcando el pedido, así tarda 15 minutos, se reduce 50% los tiempos. Formar a un empleado en este rubro cuesta mucho porque ya no existe esa idea de estar 20 años en una empresa, hay mucha rotación. El sistema ayuda a compensar esa falta de experiencia inicial.
–Un tema ineludible es Mercado Libre. ¿Sienten que rompió la cadena comercial del repuesto?
–MP. No creo que lo haya roto, pero puso un precio de referencia que a veces es distorsivo. Muchas veces encontrás productos de nuestra marca propia más baratos en la plataforma que lo que nosotros mismos los vendemos, porque alguien cerró un local y está liquidando stock. Sin embargo, el repuesto tiene una barrera: el asesoramiento técnico. Si comprás mal y tenés el auto parado en el mecánico, lo barato te sale caro. Nosotros no le vendemos a quien solo vende por Mercado Libre; respetamos al repuestero que tiene un local físico y una estructura.
–Hablando de marcas propias, Eseved es su apuesta fuerte. ¿Cómo nació y hacia dónde va?
–EP. La marca es Eseved. Empezó con cables de comando casi por obligación, porque el fabricante trabajaba para una marca muy importante y me pedía que lo embolsara con un nombre distinto y que cable tuviera un color diferente. Hoy ya estamos ofreciendo en cinco rubros, estamos haciendo importación, y todo lo que estamos importando vendrá bajo ese sello. La idea es cubrir los huecos que dejan las primeras marcas o tener alternativas competitivas.
–¿Cuánto de lo que se vende es importado?
–GP. Más del 80% son importados. Eso no quiere decir que todo lo importado es de China. Muchos son insumos chinos que se arman en Brasil. Pero también viene de Italia o Turquía.
–MP. 2024 fue un año de transición, donde todo lo que entraba se vendía. En 2025 se frenó un poco, por lo que hoy el mercado está sobreofertado.
–¿Lo importado ayudó a que bajaran los precios?
–EP. Cuando asumió Javier Milei los repuestos tuvieron una suba fuerte, por la devaluación. Pero luego empezaron a bajar. Esa caída se detuvo. Pero en dos años acumulados, el incremento no fue mayor al 15%. Y los costos aumentaron más, por eso cae la rentabilidad del sector.
–¿Cómo ven el futuro con la llegada de los autos chinos y la transición hacia lo eléctrico?
–MP. El impacto de las 20 marcas chinas que entraron se verá en cuatro o cinco años, que es cuando el auto empieza a pedir repuestos más allá del aceite y el filtro. Respecto a lo eléctrico, creo que en Argentina veremos primero el boom del híbrido. Y para nosotros, el híbrido sigue consumiendo los mismos repuestos básicos: pastillas de freno, tren delantero y demás. Las cosas siguen iguales por ahora.
–Edgar, después de tantos años, ¿qué siente al ver estas nuevas oficinas?
–EP. Siento mucho orgullo y tranquilidad. El orgullo es por mis hijos, porque se pusieron al hombro la construcción de este lugar y le dieron el impulso para llegar a este tamaño. Y tranquilidad porque tenemos las cuentas ordenadas y una reputación intacta: nunca le faltamos a un proveedor y respetamos a nuestros clientes. El objetivo no es ser el número uno o el cinco; el objetivo es vivir bien y dormir tranquilos.
–¿Cómo imaginan Autocor en 10 años?
–MP. Con más capacidad de almacenaje y nuevas líneas de productos. Pero sobre todo, manteniendo este modelo de empresa familiar que nos permite ver a nuestro viejo y estar juntos todos los días. Esa es nuestra regla de oro: acá adentro hablamos de trabajo y los domingos en familia hablamos de familia.

Familia, en casa; negocios, en la empresa
Nombre. Edgar Panero (69).
Familia. Casado con María Filomena. Hijos: Gabriel, Mauricio y Leandro.
Le gusta. Viajar y conocer cómo es la vida y la cultura en el lugar. “El lugar que más me gustó conocer fue China, me dejó impactado”, asegura.
Cargo. Socio Gerente.
Nombre. Gabriel Panero (44).
Familia. Casado con Sandra. Hijos: Catalina, Santiago y Guillermina.
Le gusta. El running en montaña y el ciclismo en ruta. Participa en distintos eventos deportivos.
Cargo. Gerente comercial.
Nombre. Mauricio Panero (39).
Familia. Casado con Constanza. Hijos: Juan Cruz, Martina y Clara.
Le gusta. Fútbol, el gimnasio y la música (es baterista).
Cargo. Gerente financiero y administrativo.
Nombre. Leandro Panero (37).
Familia. Casado con Florencia. Hija: Filipa.
Le gusta. Música (también baterista) y la cocina.
Cargo. Abogado y asesor legal.
Empresa. Autocor SRL.
Colaboradores. 75.
Familia y empresa. “Los problemas familiares se tratan cuando nos juntamos un domingo en casa; los problemas del negocio se tratan en la empresa; no mezclamos los ámbitos”, aseguran.
Cerac. Edgar Panero ha ocupado distintos cargos en la Cámara de Empresarios de Repuestos Automotor y Afines de Córdoba (Cerac).
Teléfono. (0351) 473-1941.
E-mail. [email protected]
Instagram. Autocorsrl
Web. www.autocor.com.ar

