Argentina año verde
La discusión sobre una devaluación después del recambio presidencial y su impacto sobre el país copó las opiniones económicas en los días previos al balotaje del 22 de noviembre.
La discusión sobre una devaluación después del recambio presidencial y su impacto sobre el país copó las opiniones económicas en los días previos al balotaje del 22 de noviembre. El shock o el gradualismo que proponen uno u otro candidato es apenas el punto de partida de la discusión. Por detrás, hay una realidad.Tras cuatro años de estancamiento de la actividad, la inversión y el empleo, Argentina tiene que volver a crecer. El problema es cómo financia ese crecimiento si no tiene dólares, el déficit fiscal es creciente (superaba los 100 mil millones de pesos acumulados a agosto y hay previsiones de que llegará al siete por ciento del PIB en 2015) y no tiene crédito.El atraso cambiario es evidente (la reducción del saldo comercial a su mínima expresión, el mercado paralelo del dólar y la caída de reservas así lo reflejan). Y el Gobierno lo priorizó para controlar la inflación, pero también para incentivar el consumo de la clase media, aunque esto implique frenar la producción.En la semana que pasó, la Presidenta se despachó con unos tuits muy interesantes. Como una recriminación a quienes se quejan del cepo, mostró la enorme cantidad de dólares que el Banco Central destinó a este segmento.Cuando los importadores tienen más de cinco mil millones de dólares en compras autorizadas pero sin divisas y deben suspender su producción por falta de insumos o piezas; cuando el saldo comercial es de sólo 1.550 millones de dólares; cuando las reservas apenas superan los 26 mil millones de dólares, el Gobierno destinó más de ¡nueve mil millones de dólares! a financiar las vacaciones en el exterior (vía tarjetas) y la especulación financiera (dólar "puré") de la clase media. Una rara forma de proteger a la industria nacional. Es la Argentina "año verde" por la disponibilidad de dólares, pero no precisamente para la producción.Una modificación de la política cambiaria (eliminación del cepo con un valor unificado del dólar) no resuelve los problemas ni genera desarrollo ni crecimiento. Pero recomponer las divisas es necesario para poder hacerlo. Y, claramente, es necesario pero no suficiente. Junto con esto, se requieren medidas que apunten a contener la inflación para proteger el salario y no volver al círculo vicioso del atraso cambiario, recomponer la competitividad y mejorar la infraestructura, entre otras. En definitiva, señales para que las empresas vuelvan a invertir y la rueda de la producción nuevamente se mueva.

