La Voz En Vivo. Alerta por deudas en billeteras virtuales: uno de cada cuatro pesos prestados está en mora

El 23,9% del financiamiento no bancario registra atrasos, según confirmó el economista Sebastián Menescaldi en una entrevista para el streaming La Voz En Vivo.

20 de marzo de 2026 a las 09:10 a. m.
Alerta por deudas en billeteras virtuales: uno de cada cuatro pesos prestados está en mora
Sebastián Menescaldi, economista director asociado en Ecogo.

La morosidad en los créditos otorgados por prestadores no bancarios alcanzó niveles históricos. El nivel de atrasos trepó al 23,9% de los préstamos durante el mes de enero, de acuerdo a estimaciones privadas.

El dato fue advertido por el economista Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo. El especialista detalló el impacto de la crisis de ingresos en una entrevista realizada en el streaming La Voz En Vivo.

"Hay uno de cada cuatro pesos prestados que hoy lamentablemente están en mora en manos de las familias", explicó el analista. Esta métrica contempla a aquellos créditos financieros que presentan un atraso superior a los 60 días.

Billeteras virtuales y mora financiera

El ecosistema de créditos no bancarios incluye a empresas fintech, mutuales, entidades de barrio y tarjetas de supermercados o casas de electrodomésticos. Este segmento alternativo representa el 25% del total del crédito otorgado a las familias.

El nivel de deudas impagas en este sector supera ampliamente al del sistema financiero tradicional. Mientras la mora bancaria en familias oscila entre el 9% y el 10,1%, en el ámbito de las aplicaciones y mutuales la cifra se duplica.

Menescaldi dimensionó la gravedad del escenario actual poniéndolo en perspectiva histórica.

"Hoy lo está superando, es incluso por encima de los valores de la pandemia, pone un signo de alerta", remarcó el especialista.

Parte del problema se explica por la volatilidad de las tasas de interés con las que se financian estas empresas en el mercado. Los altos costos restringieron el otorgamiento de nuevos préstamos, lo que provocó que el nivel de mora general se mantenga elevado.

Solvencia y caída de ingresos

La creciente morosidad generó consultas sobre la solvencia de las billeteras virtuales más populares del mercado. El economista descartó riesgos sistémicos para las grandes empresas, ya que cuentan con regulaciones de banco y seguros de depósitos que las respaldan.

Sin embargo, el panorama es diferente para las entidades crediticias de menor escala y estructura. "Vas a tener pequeñas empresas financieras que pueden llegar a tener problemas de solvencia, o sea que esta mora le genere un problema patrimonial", advirtió.

El perfil de los deudores corresponde, en gran medida, a trabajadores informales y personas ajenas al sistema financiero tradicional. Estos usuarios logran acceder a financiamientos rápidos con tasas de interés muy altas, a sola firma o presentando el DNI.

Opciones para reestructurar créditos

El universo de personas que acude a este sistema de financiamiento es amplio. En la actualidad existen unos 11,2 millones de créditos activos, distribuidos entre un estimado de 6 o 7 millones de usuarios.

Del total de personas endeudadas bajo esta modalidad, casi dos millones registran incumplimientos mayores a 60 días. La situación empeoró a medida que la inflación y el aumento de tarifas en luz, gas y transporte licuaron los ingresos familiares.

Respecto al uso de estos fondos prestados, el director de Eco Go apuntó a la necesidad de cubrir gastos básicos por parte de los usuarios. "Se te cayeron los ingresos muy fuertemente, quizás para complementar el ingreso, llegar a fin de mes (...) empezaba a sacar estos créditos", puntualizó.

Ante la imposibilidad de saldar los compromisos en los plazos cortos originales de tres a seis meses, los especialistas sugieren buscar alternativas. La principal salida técnica apunta a negociar nuevos términos de pago con las empresas.

"La solución va a pasar por alguna reestructuración de la deuda, sentarme y decir 'yo quiero pagarte pero negociemos'", concluyó Menescaldi. El objetivo de esta renegociación es lograr que las entidades acreedoras extiendan los plazos de cancelación a 12 ó 24 meses.