
Córdoba, la provincia violeta, ¿perdedora en el modelo Milei?
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Redacción La Voz
Esta semana volvió a ser pródiga en noticias que ilustran el modo dual en que marcha la economía en lo que va de la era Milei.
El Gobierno nacional confirmó sus logros macroeconómicos con una nueva suba en la calificación de la deuda argentina (Moody´s hizo lo propio, sumándose a las mejoras de Fitch Ratings y S&P) y pudo celebrar que junio pasó con el superávit comercial más alto para un mes de ese tipo desde 2022: casi U$S 2.200 millones, merced a un excelente desempeño de las exportaciones.
En paralelo, datos oficiales también revelaron que los salarios privados y públicos volvieron a perder contra la inflación en mayo, que el empleo formal cumplió 12 meses de caída ininterrumpida en abril y el consumo masivo sigue planchado.
Las dos caras de una economía que crece traccionada por la energía de Vaca Muerta, el desarrollo minero y el agro. Milei puede exhibir, con justicia, que la recuperación de la actividad lleva casi dos años en curso, pero el desafío que tiene por delante es evitar que el patrón desigual en el que se desenvuelve se convierta en un corsé.
Un nuevo análisis del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires pone números a esa asimetría. Combinando datos oficiales con una metodología propia, trazó un mapa de actividad que muestra con claridad el desempeño dispar de las provincias.
Hoy, son 12 los distritos en los que la actividad es mayor a la de junio de 2022, mes en el que se registró el máximo valor mensual nacional previo a la crisis. Los picos se registran en Santa Cruz (17% arriba que en 2022), Neuquén (16%) y Chubut (10%), seguidas de Río Negro (4%), Salta (4,7%), Jujuy (4,7%), San Juan (3%), Ciudad de Buenos Aires (2%), Tucumán (2%), Mendoza, Catamarca y La Pampa (menos del 1%).
Esa situación contrasta con la de otros 12 distritos, totalmente a contramano.
El conurbano bonaerense, con la mayor caída de actividad (casi -5%); seguido por San Luis (-4%), Santa Fe (-3%), Tierra del Fuego (-2,9%), Misiones (-2%), Córdoba (-2%), La Rioja (-1,9%), Formosa (-1,8%), el resto de la provincia de Buenos Aires (-1,8%), Entre Ríos (-1,7%), Santiago del Estero (-1,2%), Chaco (-1%) y Corrientes (-0,9%).
Esas estimaciones podrían ser incluso peores –advierte el IIEP– si se incluyera en el cálculo el sector público, que emplea cada vez menos personas, y cuyo consumo e inversión retrocede.
El dato preocupante del informe es que el 71% de la población argentina reside en el segundo grupo, el lote "perdedor". Es decir que sólo tres de cada 10 habitantes están sintiendo la recuperación económica en sus distintos impactos.
"La evolución sostenidamente dispar de los sectores sugiere una reconfiguración de nuestra economía con un mayor peso de las actividades extractivas y una menor participación industrial. Este patrón podría ser duradero, consolidándose como un cambio estructural", analizan los economistas de la UBA.
Y advierten: "Mientras el crecimiento siga tan concentrado en pocos sectores, será difícil que se perciba un repunte de los ingresos laborales en todo el país".
Empiria lo resume en un dato: un petrolero de Neuquén gana hoy 5,8 veces más en promedio que un obrero textil del Gran Buenos Aires, la mayor distancia desde marzo de 1995.
¿Cómo logrará recomponerse el salario en una economía cuyos motores esquivan los grandes centros urbanos? ¿Qué horizonte de recuperación tienen la industria, el comercio y la construcción, actividades generadoras del 44% del empleo, que siguen entre 4% y 13% abajo de sus niveles de 2022?
Y la pregunta quizá más inquietante para el Gobierno: ¿cómo votarán en 2027 los que están subidos a la locomotora y quienes van colgados del último vagón, con cansancio muscular creciente?
Con toda lógica, la reconfiguración de la economía argentina puede estimular múltiples debates. Uno de ellos comenzó a insinuarse en el inicio del año, y el propio Martín Llaryora fue uno de sus impulsores.
En un escenario de transferencias nacionales podadas con motosierra y recaudación tributaria (propia y nacional) a la baja por la caída de actividad, el cordobés se quejó de la inequidad que implica que provincias como Córdoba pierdan recursos por el pago de retenciones, un impuesto que no se coparticipa; mientras que otras jurisdicciones recaudan cada vez más por las regalías mineras y energéticas que no comparten.
Meses después, con la promesa de Milei de una baja de retenciones escalonada desde 2027 y la sintonía política que se inició con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete de la Nación, el reclamo perdió brío.
De todas maneras, y aunque se trata de una discusión muy compleja que involucra a los 24 distritos, la reconfiguración tributaria que está generando el cambio en la matriz económica quizá la reactive a futuro.
En Neuquén, el cambio se percibe con claridad. Un análisis realizado por Empiria sobre los ingresos totales de los gobiernos provinciales revela que la sede de Vaca Muerta es la provincia menos dependiente de los nacionales: las regalías son su principal fuente de ingresos (31%), seguidas por el aporte del impuesto provincial más odiado y más imprescindible para los gobernadores, Ingresos Brutos (21%).
En esa provincia, los ingresos de origen nacional equivalen al 14% del total, contra el 42% que pesan para Córdoba, por ejemplo.
Para Chubut y Santa Cruz, en tanto, las regalías aportan el 17% del total de recursos.
Otro filón de transformación que despunta en la economía dual.