
Escalada en Medio Oriente: así vivió un cordobés el ataque con misiles en Dubái
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Redacción La Voz
Rusia ejecutó durante la madrugada de este jueves su mayor ataque aéreo en semanas sobre Ucrania, con un saldo preliminar de al menos 16 muertos y más de 80 heridos en cuatro regiones del país.
Según informaron autoridades ucranianas a Associated Press, fueron lanzados cerca de 700 drones y decenas de misiles balísticos y de crucero, en un operativo que se extendió durante horas y tuvo como principales blancos a Kiev, Odesa, Dnipro y Zaporizhzhia.
El ataque se produjo mientras el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, regresaba de una gira de 48 horas por Alemania, Noruega e Italia, donde gestionó nuevos acuerdos para fortalecer el sistema de defensa aérea frente al avance ruso.

La Fuerza Aérea de Ucrania detalló que las defensas lograron derribar o inutilizar 667 de los 703 objetivos detectados, entre ellos 636 drones tipo Shahed y otros vehículos aéreos no tripulados.
Pese al alto porcentaje de interceptación, 20 drones de ataque y 12 misiles lograron impactar en 26 ubicaciones, provocando daños en zonas residenciales, edificios comerciales e infraestructura urbana.

En Kiev, el saldo fue de cuatro muertos, entre ellos un niño de 12 años, y más de 50 heridos. Además, se registraron daños en 17 edificios de departamentos, 10 viviendas particulares, un hotel, oficinas, una estación de servicio, un concesionario y un centro comercial.
“En el tercer ataque todo se rompió, todo salió volando, estábamos en shock”, relató Tetiana Sokol, una vecina de Kiev de 54 años que se refugió en el pasillo de su casa junto a su perro.
Fuera de la capital, el impacto también fue severo. En la ciudad portuaria de Odesa murieron nueve personas y 23 resultaron heridas, mientras que en la región central de Dnipro fallecieron tres mujeres y hubo alrededor de tres decenas de lesionados.
En Zaporizhzhia, en el sur del país, se confirmó una víctima fatal tras los impactos registrados durante la noche.
Las autoridades locales señalaron que gran parte de los ataques estuvieron dirigidos contra áreas civiles, una dinámica que se repite desde el inicio de la invasión a gran escala lanzada por Moscú hace más de cuatro años.
Según datos de las Naciones Unidas, ya son más de 15.000 los civiles muertos en Ucrania desde el comienzo de la guerra.

El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, calificó el bombardeo como un crimen de guerra y reclamó mayor presión internacional sobre Moscú.
“Este tipo de ataques no pueden normalizarse. Son crímenes de guerra que deben detenerse y cuyos autores deben rendir cuentas”, expresó el funcionario.

Por su parte, Zelensky sostuvo que la nueva ofensiva demuestra la necesidad urgente de sostener las sanciones contra Rusia y acelerar la asistencia militar occidental. “Otra noche ha demostrado que Rusia no merece ninguna flexibilización de la política global ni el levantamiento de las sanciones”, escribió el presidente en sus redes sociales.
El ataque ocurrió inmediatamente después de la gira diplomática del mandatario ucraniano por Europa, enfocada en obtener más sistemas Patriot y misiles interceptores, considerados clave para frenar ofensivas de esta escala. Si bien Ucrania desarrolló una industria local sólida en producción de drones y misiles, todavía depende de sus aliados para sistemas avanzados de defensa aérea.
En paralelo, Kiev también aguarda el desembolso de un préstamo de 90 mil millones de euros comprometido por la Unión Europea, cuya aprobación permanece trabada por la posición de Hungría.
Desde el gobierno ucraniano también crece la preocupación por el impacto que otros conflictos internacionales podrían tener sobre el suministro de armamento estratégico, en especial los interceptores de fabricación estadounidense.

Con este nuevo ataque masivo, la guerra vuelve a mostrar una escalada sobre la población civil y refuerza la presión diplomática de Kiev para conseguir más apoyo militar en las próximas semanas.