Guerra. El petróleo volvió a los U$S 100: qué oportunidades y riesgos abre para la Argentina

La suba del crudo por la escalada del conflicto en Medio Oriente podría aportar hasta U$S 5.000 millones adicionales en exportaciones energéticas, aunque también genera presión sobre los combustibles, la inflación y el financiamiento externo.

24 de julio de 2026 a las 10:14 a. m.
El petróleo volvió a los U$S 100: qué oportunidades y riesgos abre para la Argentina
Estrecho de Ormuz. (Amirhosein Khorgooi/Isna vía AP)

El precio internacional del petróleo volvió a superar los U$S 100 por barril y reavivó el debate sobre sus efectos en la economía argentina. La escalada del conflicto en Medio Oriente, con nuevos ataques a petroleros sauditas en el Mar Rojo y amenazas sobre rutas clave para el comercio energético, impulsó una fuerte suba del Brent, la referencia para gran parte del mercado mundial.

La preocupación de los operadores pasa por una eventual interrupción de la oferta global. El riesgo de que se vea afectado el tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo consumido en el mundo, llevó a incorporar una prima de riesgo en las cotizaciones.

Más exportaciones y mayor ingreso de divisas

Para la Argentina, el principal beneficio aparece por el lado de las exportaciones. Con un barril más caro, cada tonelada de crudo exportada genera más ingresos y fortalece el aporte de Vaca Muerta al ingreso de dólares.

Trump aseguró que cualquier ataque iraní contra la navegación en Ormuz será respondido con la destrucción de infraestructura iraní.
Trump aseguró que cualquier ataque iraní contra la navegación en Ormuz será respondido con la destrucción de infraestructura iraní. (AP)

Según estimaciones del mercado, un petróleo en torno a los U$S 100 permitiría sumar alrededor de U$S 5.000 millones adicionales en exportaciones de hidrocarburos. El impacto sería especialmente significativo durante el segundo semestre, cuando suele disminuir la liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario.

El nuevo escenario también mejora la rentabilidad de las empresas petroleras y vuelve más atractivos proyectos que con un barril de U$S 60 o U$S 70 resultan menos rentables. Esto podría acelerar inversiones y ampliar la producción destinada a exportación.

Las energéticas ya sienten el impacto

Las compañías argentinas vinculadas al sector energético reflejaron rápidamente el nuevo contexto en el mercado bursátil.

Vista fue una de las más beneficiadas, con una suba cercana al 3% en Wall Street y una cotización nuevamente próxima a los U$S 70 por acción. YPF, por su parte, operó gran parte de la jornada en terreno positivo y, aunque terminó con una leve baja, se mantuvo cerca de los U$S 52, un nivel elevado en términos históricos.

La perspectiva de mayores ingresos por exportaciones y una mejora en la rentabilidad futura son factores que suelen ser bien recibidos por los inversores.

La presión sobre los combustibles

El costado menos favorable aparece en el mercado interno. Aunque la Argentina produce petróleo, los precios locales no están completamente desconectados de las referencias internacionales.

Tres niños juegan en las aguas poco profundas del Estrecho de Ormuz, mientras una columna de humo se eleva de una explosión de fondo, frente a Bandar Abbas, Irán, el 13 de julio de 2026. (Razieh Poudat)
Tres niños juegan en las aguas poco profundas del Estrecho de Ormuz, mientras una columna de humo se eleva de una explosión de fondo, frente a Bandar Abbas, Irán, el 13 de julio de 2026. (Razieh Poudat) (AP)

Un Brent por encima de los U$S 100 aumenta la presión para trasladar parte de esa suba al valor de la nafta y el gasoil. Las refinerías toman como referencia el precio internacional del crudo y también enfrentan mayores costos cuando necesitan importar combustibles o derivados.

Por ahora no habría planes inmediatos para nuevos aumentos en los surtidores, aunque la decisión dependerá de la evolución del mercado internacional en las próximas semanas.

Impacto en la producción y la inflación

El aumento del precio de los combustibles también podría repercutir sobre distintos sectores productivos. El agro, por ejemplo, depende fuertemente del gasoil para las tareas de siembra, cosecha y transporte.

Si el combustible se encarece, aumentan los costos operativos y se reduce parte de la rentabilidad de los productores. Lo mismo ocurre con el transporte de cargas y otras actividades vinculadas a la logística.

De esta manera, la mejora en el ingreso de divisas convive con una mayor presión sobre los costos internos y sobre la inflación.

Otro desafío: el financiamiento externo

La suba del petróleo también genera efectos más allá del sector energético. Un crudo más caro complica la desaceleración de la inflación en Estados Unidos y reduce las probabilidades de una baja de tasas por parte de la Reserva Federal.

De hecho, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años escaló hasta el 4,70% anual. Este movimiento impactó negativamente en los mercados emergentes y en los activos argentinos.

Como consecuencia, el riesgo país volvió a superar los 430 puntos básicos, encareciendo el acceso al financiamiento internacional y alejando la posibilidad de que la Argentina regrese a los mercados de deuda en el corto plazo.

Así, el regreso del petróleo a los U$S 100 resume una de las principales paradojas para la economía argentina: más exportaciones y más dólares por un lado, pero también mayores costos internos y nuevos desafíos para contener la inflación y acceder al crédito externo.