Carrera presidencial. Perú: máxima tensión e incertidumbre en el conteo final
López Aliaga denuncia fraude y ofrece dinero a quienes aporten pruebas. Sánchez lo aventaja por estrecho margen y por ahora pasa al balotaje para definir con Fujimori la presidencia del país.
El tramo final del escrutinio en Perú se ha convertido en un escenario de máxima tensión política, con acusaciones cruzadas, amenazas de movilización y una definición voto a voto que mantiene en vilo al país. A medida que avanza el conteo oficial, el candidato ultraderechista Rafael López Aliaga redobló su ofensiva contra el proceso electoral, denunciando sin pruebas un supuesto fraude y ofreciendo dinero a funcionarios para que aporten evidencias.
El empresario y líder de Renovación Popular anunció públicamente una recompensa de hasta 20 mil soles (unos 5.700 dólares) dirigida a trabajadores de organismos como la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). A través de un mensaje difundido en redes sociales, solicitó información “veraz y comprobable” sobre supuestas irregularidades, garantizando anonimato a quienes colaboren.
Escalada discursiva
La iniciativa se suma a una escalada discursiva que comenzó incluso antes de los comicios, cuando López Aliaga instaló entre sus seguidores la idea de un posible fraude. Tras la jornada electoral, marcada por importantes retrasos en la apertura de centros de votación en Lima debido a problemas logísticos, el candidato atribuyó esos inconvenientes a una maniobra que, según él, le habría hecho perder hasta medio millón de votos, una cifra que no ha logrado demostrar.

Sin embargo, las denuncias del ultraconservador chocan con el respaldo que el proceso recibió por parte de misiones internacionales. Observadores de la Unión Europea y de la Organización de los Estados Americanos coincidieron en que, pese a las fallas registradas, las elecciones fueron transparentes y no detectaron indicios de fraude sistemático.
En paralelo, el escenario electoral se volvió cada vez más ajustado. Con la gran mayoría de las actas ya contabilizadas por la Onpe, la derechista Keiko Fujimori se consolidó en el primer lugar, asegurando su pase a la segunda vuelta. La disputa por el segundo cupo, en cambio, se transformó en un duelo extremadamente reñido entre Rafael López Aliaga y el izquierdista Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú.
Ventaja estrecha
Durante varios tramos del conteo, ambos postulantes intercambiaron posiciones. Finalmente, Sánchez logró una leve ventaja impulsada por el voto rural, especialmente en regiones del sur andino, donde su candidatura encontró un fuerte respaldo. Con el 93 % del escrutinio avanzado, la diferencia entre ambos se redujo a apenas unos pocos miles de votos –menos de 10 mil en algunos cortes–, lo que deja la definición abierta hasta el último momento.

El resultado definitivo dependerá en gran medida de las actas observadas e impugnadas. Se calcula que unas cuatro mil deberán ser revisadas por los Jurados Electorales Especiales, dentro de un universo de más de 6.500 pendientes, lo que podría inclinar la balanza en una elección que ya es una de las más fragmentadas de la historia reciente del país, con 35 candidatos en competencia.
En este contexto, las declaraciones de López Aliaga encendieron las alarmas. Días atrás, el candidato había exigido la detención de las autoridades electorales y la suspensión del proceso de proclamación de resultados. Incluso fue denunciado por incitar a la insurgencia tras convocar a sus seguidores a movilizarse frente a lo que considera un fraude.
Mensaje político
Por otro lado, Sánchez respondió con un llamado a defender el resultado en las calles si fuera necesario. En una conferencia de prensa, advirtió ayer que convocará a movilizaciones en caso de que se intente desconocer la voluntad popular. “El voto andino, amazónico, rural, se va a respetar”, afirmó, al tiempo que pidió a la comunidad internacional mantenerse vigilante.
El candidato de izquierda también reforzó su mensaje político al reivindicar el peso del “Perú profundo” y aludir a la situación del expresidente Pedro Castillo, actualmente en prisión. “El santo pueblo ha hablado. Pedro Castillo libertad”, escribió en redes sociales, consolidando su vínculo con sectores que aún respaldan al exmandatario.
Así, el país entra en una fase decisiva donde no sólo se define quién enfrentará a Fujimori en el balotaje del 7 de junio, sino también la estabilidad del proceso democrático. Entre acusaciones sin pruebas, recompensas polémicas y amenazas de movilización, el desenlace del escrutinio se perfila como uno de los más tensos e inciertos de la historia electoral peruana reciente.


