Elecciones presidenciales. A un mes del balotaje, sigue la incertidumbre política en Perú

La autoridad electoral no concluyó aún el escrutinio y crece la incertidumbre sobre el rival de Keiko Fujimori en la segunda vuelta.

07 de mayo de 2026 a las 02:14 p. m.
A un mes del balotaje, sigue la incertidumbre política en Perú
Designados del Jurado Electoral Especial recontaron las boletas emitidas en las elecciones generales de 2026, en Lima, Perú, el miércoles 29 de abril de 2026. (Martin Mejia)

A un mes del balotaje presidencial en Perú, el proceso electoral continúa envuelto en incertidumbre debido a la demora en el escrutinio oficial. A 25 días de la primera vuelta del 12 de abril, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) aún no ha concluido el conteo definitivo que determinará quién enfrentará a Keiko Fujimori en la decisiva segunda vuelta del 7 de junio.

Con el 98,3% de los votos válidos contabilizados, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por Perú, alcanza 1.984.740 sufragios (12,03%), superando por un estrecho margen de 23.407 votos al tercer postulante, Rafael López Aliaga, que suma 1.961.333 (11,9%). Aunque la diferencia es ajustada, su tendencia parece consolidada y difícil de revertir con el porcentaje restante por escrutar.

Tensión política

El retraso en la oficialización de resultados genera tensiones políticas y cuestionamientos sobre la eficiencia del sistema electoral, en un contexto ya marcado por la fragmentación del voto y la desconfianza institucional. La eventual confirmación de Sánchez como contendiente de Fujimori configuraría un escenario polarizado, con fuertes contrastes ideológicos y sociales.

Roberto Sánchez, candidato presidencial del partido Juntos por el Perú, saluda a una mujer durante una visita a un mercado en Lima, Perú, el martes 21 de abril de 2026. (Guadalupe Pardo)
Roberto Sánchez, candidato presidencial del partido Juntos por el Perú, saluda a una mujer durante una visita a un mercado en Lima, Perú, el martes 21 de abril de 2026. (Guadalupe Pardo) (AP)

En este contexto, la demora no sólo retrasa la definición electoral, sino que también prolonga la incertidumbre en un país que busca estabilidad política tras años de crisis.