Asunción presidencial. Kast asume en Chile, con Milei presente y Lula ausente

La ceremonia de investidura del líder republicano refleja la nueva configuración ideológica de la región, marcada por el respaldo del mandatario argentino y el desplante de último momento del presidente brasileño ante la presencia de sus rivales políticos.

10 de marzo de 2026 a las 03:19 p. m.
Redacción LAVOZ
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Kast asume en Chile, con Milei presente y Lula ausente
El rey Felipe de España junto a José Antonio Kast, que asume este miércoles como presidente de Chile.

Santiago de Chile será este miércoles en el foco de un cambio histórico. José Antonio Kast, un abogado de 60 años y líder del Partido Republicano, asume la presidencia de Chile en lo que representa el giro político más pronunciado hacia la derecha desde el retorno a la democracia en 1990 en el país vecino.

Su victoria rotunda en la segunda vuelta, con cerca del 60% de los votos frente a la oficialista Jeannette Jara, le otorga un mandato claro basado en la promesa de restaurar el orden y la seguridad en una nación que los analistas describen hoy como "menos paciente" .

El eje de la derecha regional

El ascenso de Kast no solo redefine la política interna chilena, sino que consolida un nuevo eje de poder en el Cono Sur. La presencia del presidente argentino, Javier Milei, entre los principales invitados a la ceremonia de asunción subraya esta afinidad ideológica.

Ambos mandatarios, junto a figuras como el salvadoreño Nayib Bukele, ya compartieron espacio hace unos días en una cumbre conservadora en Miami, invitados por el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha calificado a Kast como un aliado regional clave.

Este alineamiento con Washington parece ser la piedra angular de la nueva política exterior chilena. Según expertos, se espera un "alineamiento muy importante" con las directrices de la Casa Blanca, marcando una ruptura con la gestión saliente de Gabriel Boric.

Esta tensión geopolítica ya fue evidente incluso antes de la toma de posesión, cuando Kast dio por terminado el proceso de traspaso de mando debido a discrepancias sobre un proyecto de cable submarino con China, el principal socio comercial de Chile, iniciativa que había despertado críticas en Estados Unidos.

En el plano doméstico, el gobierno de Kast se articula bajo una narrativa de "emergencia".

Su programa busca enfrentar el deterioro de la calidad de vida y el aumento del crimen organizado mediante medidas de "mano dura", que incluyen la ampliación de la legítima defensa e incursiones militares en zonas controladas por el narcotráfico.

Asimismo, su política migratoria contempla la criminalización de la entrada irregular y la construcción de vallas y muros fronterizos

Tensiones diplomáticas y el desplante de Brasil

A pesar de la nutrida asistencia internacional, que incluye al Rey Felipe VI de España y a mandatarios de Paraguay, Uruguay y Ecuador, la gran ausencia será la del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Presidente de Brasil, Lula Da Silva. (Archivo/AP)
Presidente de Brasil, Lula Da Silva. (Archivo/AP) (La Voz.)

Aunque inicialmente había confirmado su asistencia e incluso se planeaba una reunión bilateral para mantener una "relación pragmática", Lula canceló su viaje este martes.

El motivo del desplante, aunque no fue divulgado de manera oficial, coincidió con el anuncio del senador Flávio Bolsonaro de que asistiría a la investidura.

La presencia del hijo de Jair Bolsonaro, principal rival político de Lula, parece haber dinamitado la posibilidad de un encuentro en Santiago, dejando la representación de Brasil en manos del canciller Mauro Vieira.

Este episodio resalta la polarización que Kast genera en la región, contrastando con la cercanía que ha mostrado hacia el bloque conservador liderado por Milei y los seguidores de Trump.

Días cruciales

Kast asume ahora el desafío de gobernar con un Parlamento fragmentado, donde la negociación será vital para dar viabilidad a sus proyectos.

Los analistas coinciden en que los primeros 100 días serán cruciales para demostrar si su administración posee la "tracción" necesaria para cumplir con las altas expectativas de una ciudadanía que demanda resultados inmediatos en seguridad y economía.

El éxito o fracaso de este nuevo experimento de derecha en Chile dependerá de su capacidad para transformar su retórica de campaña en una gobernabilidad efectiva en tiempos de profundo desencuentro político.