La Voz En Vivo. “Una historia que encapsula la realidad del desastre”: el dolor por Lucas Gámez y el drama tras el sismo en Venezuela

En una entrevista realizada en el streaming La Voz En Vivo, se analizó el impacto del hallazgo y la crítica situación humanitaria que atraviesa el país tras dos semanas del desastre.

09 de julio de 2026 a las 09:00 a. m.
“Una historia que encapsula la realidad del desastre”: el dolor por Lucas Gámez y el drama tras el sismo en Venezuela
Lucas Gámez cumplió años atrapado entre los escombros: el emotivo festejo de su familia

A dos semanas de los movimientos telúricos que transformaron la realidad de Venezuela, los rescatistas confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de Lucas Gámez.

El niño, de nacionalidad argentino-venezolana, era buscado intensamente por brigadas locales e internacionales desde el inicio de la catástrofe.

La noticia fue confirmada por sus padres, quienes durante 15 días lideraron una campaña de visibilización para dar con el paradero del menor.

En una entrevista para La Voz En Vivo, el periodista venezolano Airton Monsalve describió este caso como una de las historias más sensibles de la tragedia.

El entorno familiar de Lucas también falleció en el siniestro. El joven se encontraba con sus tíos en la zona de La Guaira aprovechando un día feriado, un destino turístico habitual para las familias de Caracas por su cercanía.

El operativo de rescate y la ayuda internacional

El hallazgo del cuerpo de Lucas Gámez permitió a su familia "cerrar el ciclo" de una búsqueda amarga, según describieron fuentes cercanas al operativo.

El padre del menor manifestó su agradecimiento a los rescatistas argentinos y de otras nacionalidades que trabajaron en el terreno.

Actualmente, delegaciones de Argentina y El Salvador permanecen en las zonas de desastre brindando apoyo logístico. En contraste, países como Alemania han comenzado a retirar a sus equipos de búsqueda para dar paso a misiones estrictamente médicas.

El foco de las autoridades internacionales se está desplazando hacia la gestión de los sobrevivientes y la prevención de epidemias. La falta de infraestructura sanitaria básica en los asentamientos temporales representa hoy el mayor riesgo para la población desplazada.

Crisis sanitaria y refugios improvisados en La Guaira

La situación en las calles de La Guaira y Caracas es crítica, con miles de personas pernoctando en refugios improvisados a la orilla de las avenidas. Uno de los puntos más complejos es el campo menor de béisbol de Playa Grande, donde familias enteras viven en carpas sobre terrenos áridos.

“No tienen electricidad ni acceso a Wi-Fi tras las 18 horas, lo que les impide recibir ayuda económica de sus familiares en el exterior”, explicó Monsalve. El sistema bancarizado de Venezuela depende del uso de teléfonos móviles, hoy inutilizados por la falta de energía.

La precariedad es extrema, con cientos de personas compartiendo escasos baños químicos, lo que aumenta el peligro de enfermedades transmisibles. Los grupos que se encuentran fuera de los centros oficiales son los más "invisibilizados" por la ayuda internacional.

La desconfianza en la reconstrucción oficial

El gobierno venezolano anunció recientemente el plan "Venezuela Renace" para la recuperación de las viviendas afectadas por los sismos. La iniciativa estará bajo la supervisión de la presidenta interina Delsy Rodríguez y la funcionaria Jacqueline Farías.

Sin embargo, el anuncio ha sido recibido con escepticismo por gran parte de la sociedad civil debido a los antecedentes de la gestión estatal. "La ciudadanía prefiere que la Universidad Central de Venezuela gestione las donaciones internas antes que el Estado", señaló Monsalve.

Paralelamente, especialistas del Estado de Israel se encuentran en el terreno realizando evaluaciones técnicas. Su tarea principal es determinar la estabilidad de las residencias que quedaron en pie y planificar la reestructuración de las zonas más castigadas.

El pedido de las familias: "No demoler"

A pesar de los planes de reconstrucción, existe un reclamo genuino de los habitantes para que se detengan las demoliciones de edificios en ruinas. En diversas zonas de desastre han aparecido grafitis con la consigna: “Por favor, no demoler hasta que encontremos nuestros cuerpos”.

Las familias exigen respeto por el dolor y la posibilidad de dar una sepultura digna a sus seres queridos todavía sepultados. Para muchos, recuperar los restos es la única forma de procesar la magnitud de la tragedia monumental que vive el país.

La indignación crece entre quienes perdieron familiares, denunciando que la maquinaria pesada tardó varios días en llegar a los puntos críticos. "Si la ayuda hubiese llegado antes, capaz mi hijo ya estuviese conmigo", sentenció una madre damnificada en el complejo Luisa Cáceres de Arismendi.