Decisión. El Gobierno no acompañó una declaración contra China: descontento de EE.UU.
Por primera vez en dos años, la administración de Javier Milei esquivó un texto impulsado por aliados regionales de EE.UU. que acusaba a Beijing de "socavar la soberanía" en el Canal de Panamá. El peso del "swap" y las inversiones chinas obligan a un pragmatismo extremo que incomoda al Departamento de Estado.
En un movimiento que rompe con la dinámica de alineamiento total mostrada hasta ahora, el gobierno de Javier Milei decidió no suscribir a un comunicado conjunto que denunciaba la "presión económica" de la República Popular China en la región.
El documento, motorizado por la administración de Donald Trump para respaldar a Panamá en su disputa estratégica por el control de los puertos del Canal, sí fue acompañado por naciones vecinas como Bolivia y Paraguay.
El texto que la Cancillería evitó responder
La declaración conjunta reafirmaba que la libertad de la región "no es negociable" y denunciaba intentos de "politizar el comercio marítimo" por parte de China.
Según trascendió, la invitación a participar llegó a través del embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, y también habría sido gestionada por el representante de Trump en Buenos Aires, Peter Lamelas.
Sin embargo, el texto enviado a la Cancillería argentina, dirigida por el ministro Pablo Quirno, nunca recibió respuesta, dejando al país en una posición "incómoda" ante sus principales aliados estratégicos.
Pragmatismo económico: el swap y las inversiones
Detrás de este silencio diplomático subyace una necesidad financiera crítica.
A pesar de la cercanía ideológica de Milei con EE.UU. e Israel, el Gobierno mantiene un cuidado extremo con Beijing debido a la dependencia económica.
China cuenta con inversiones en el país por más de 23 mil millones de dólares en infraestructura, minería y energía.
Además, el Banco Central se encuentra en plena gestión para lograr una nueva renovación parcial del swap de monedas (intercambio de divisas), un recurso vital para las reservas nacionales que asciende a un valor global de 18 mil millones de dólares.
Equilibrio tras la visita al USS Nimitz
Este desplante al Departamento de Estado ocurre apenas días después de un gesto de fuerte simbolismo militar: la visita de Milei al portaaviones nuclear USS Nimitz junto a Lamelas.
Allí, el embajador estadounidense destacó una "alineación estratégica profunda"; sin embargo, la negativa a firmar contra China demuestra que, por necesidad o pragmatismo, el Presidente evita pronunciarse contra la potencia asiática en los términos en que lo hacía durante su campaña.



